POR ANTONIO HERRERA CASADO, CRONISTA OFICIAL DE GUADALAJARA.
El pasado martes se desarrolló en la Biblioteca Pública Provincial, organizado por la Asociación de Amigos de la Biblioteca, y dentro del Ciclo de Conferencias sobre “el Autor y su Obra” una interesante ponencia que estuvo a cargo de la profesora Natividad Esteban, y que versó sobre “Plateros y platerías de Guadalajara”. Tema tan amplio tuvo que circunscribirse a diversos autores solamente, y escasos lugares. Uno de los elegidos fue Mondéjar, donde se estableció en siglos pasados un lugar de orfebres y piezas exquisitas de platería, que aún hoy pueden admirarse en su Museo Parroquial.
Por situar de algún modo la categoría que en el siglo XVI llegó a tener el templo parroquial de Mondéjar, debido a la voluntad de mecenazgo artístico de sus señores los marqueses, cabe aquí recordar cómo el retablo mayor fue realizado en Granada, entre 1555 y 1560, con trazas de Alonso de Covarrubias, esculturas de Nicolás de Vergara y Juan Bautista Vázquez, y toda la pintura de Juan Correa de Vivar. En su parte alta, el remate con los escudos mendocinos, y en la baja y central, un magnífico sagrario realizado en el siglo XVIII por Juan de Breda.
Sin embargo, la parroquia mondejana guarda de aquella época de prosperidad y mecenazgo, una buena cantidad de elementos patrimoniales, especialmente concretados en las telas, y en la platería, de la que quizás la más notable sea la cruz parroquial labrada en plata a mediados del siglo XVI por el orfebre alcalaíno Juan Francisco Faraz.
De gran riqueza de ornamentación plateresca, abundantes grutescos, plenos de fuerza e imaginación, que ocupan la superficie de los brazos. En el anverso de esta cruz vemos un magnífico Cristo crucificado, y en los medallones, arriba, San Francisco; a la derecha, la Magdalena, a la izquierda un santo, y abajo San Jerónimo. En el reverso, al centro, una magnífica placa cuadrada, con el Descendimiento de la Cruz. Y en los medallones sólo vemos el de la izquierda, que representa a Santiago. En la macolla, y distribuidos a lo largo y ancho de sus dos pisos, aparecen los doce apóstoles. Mide 1,08 metros de altura por 52 cms. de envergadura.
También es muy bella la custodia procesional, obra del madrileño Damián Zurreño en 1667. Su parte central, cuajada de piedras preciosas, representa un sol, escoltado por dos angelillos de cuerpo entero, portando un incensario cada uno. La basa de esta custodia está formada por dos bichas enfrentadas, y en el pie aparecen cuatro angelillos. Aparte de estas piezas, existen muchas otras navetas, incensarios, cálices, bandejas, portapaces, cubiertas de misal y un largo etcétera de brillantes y hermosas piezas de orfebrería.
Como aporte documental a este recuerdo patrimonial, quisiera aquí reseñar algunos interesantes datos relativos a ese tesoro de la orfebrería modejana. En los Libros de Cuentas de la parroquia, aparecen referencias a obras de orfebrería que aún se pueden admirar en el templo; hay también referencias a piezas desaparecidas y, por supuesto, aparecen nombres de plateros a tener en cuenta por su indudable mérito. Destacan en dicho conjunto de platería la cruz procesional, obra de Juan Francisco; la gran custodia de Zurreño y un magnífico cáliz prolijamente decorado con escenas de la Pasión, aparte de otros vasos, vinajeras, portapaces y pequeñas cruces.
En los libros de cuentas de la parroquia, aparece muy activo un platero de Pastrana, Gaspar de Ávila, que se encarga de la limpieza de la plata de Mondéjar, de las reparaciones del tesoro y de hacer algunas piezas nuevas. En 1654 sobredoró un cáliz e hizo una patena nueva para el dicho cáliz, y en ese mismo año arregló otro cáliz, haciéndole un nuevo pie de plata, recibiendo por ello 2.720 maravedís.
En 1654, en la visita eclesiástica, se ordena ya la construcción de una nueva custodia, con su pie, biril con sus rayos, grande y a lo moderno, de plata dorada. Y en la visita de 1658 se vuelve a insistir en lo mismo, pero se demuestra que ya se había comenzado anteriormente a tratar en ello, pues la traza de dicha custodia ya estaba hecha. Fue su creador gráfico el platero de Pastrana Gaspar de Ávila, quien aparece mencionado en los mandatos de la visita citada, diciéndose de él que se aga una custodia de plata sobredorada conforme al patrón i dibuxo que della a traído a esta villa, Gaspar de abila platero de pastrana, y que al tenor y disposiçion del dho dibujo, y echura quede muestra se procure de açer con toda perfeçion. Todavía en la visita de 1661 se ordena que se haga la custodia. Al fin se realizó la nueva custodia barroca, hacia 1667. La realizó el orfebre madrileño Damián Zurreño, en precio de 29.404 reales, según el ya mencionado dibujo o traza de Gaspar de Ávila. La dio entregada en Mondéjar en junio de 1667, y pasó por la oficina del contraste de Madrid, Manuel Mayens, en 1671.
Otras obras de Gaspar de Ávila en el tesoro de orfebrería de Mondéjar son el arreglo de las vinajeras en 1668, por lo que cobró 25 reales. En 1671 hizo un vaso de plata para la comunión. En 1674 transformó un antiguo cáliz pequeño en otro nuevo más grande, añadiendo plata, y arregló otro cáliz, unas vinajeras y unas navetas, cobrando por todo 757 reales. La última vez que este orfebre aparece en las cuentas de Mondéjar es en el año 1678, en que claramente consta que se encargó de arreglar la cruz procesional grande, quizá poniéndole una nueva macolla y cobrando por ello 560 reales.
En el año 1671 se realiza otra obra importante de este tesoro: el platero madrileño Juan López de Orea ejecuta las dos lámparas de plata, grandes, iguales, cenciladas, con remate lamparil y cadenas, ocho en cada una, y quatro cartelas, que pesaron cinquenta y ocho marcos, dos onzas y tres ochavos de plata, y fueron pasadas por el contraste de Madrid Manuel Mayens. Costaron en total 1.570 reales de la plata, y por la hechura de las lámparas cobró el platero 1.266 reales. Estas grandes lámparas estuvieron colgando a los lados del altar mayor hasta 1936, en que fueron destruidas.
Dos plateros de Alcalá de Henares aparecen en las cuentas de 1731. Se trata de Francisco Riesgo y Pedro Delgado, que hicieron unas andas de plata para la Cofradía del Santísimo Sacramento, costando un total de 8.330 maravedís.
Todavía en las cuentas de 1734 aparece un nuevo platero, éste natural de Segovia, aunque no se especifica de dónde es vecino en ese momento. Se trata de José de Rueda, maestro platero, quien en esa fecha se ocupó de arreglar y limpiar la plata de la parroquia de Mondéjar e hizo nuevo un hisopo. En 1738 figura nuevamente este orfebre, a quien se le había dado dos cálices para ponerles copas nuevas y dorarlas, pero que, tardando mucho en entregar su obra, era amenazado de excomunión si no lo realizaba rápidamente.
Otras muchas piezas nuevas y otros arreglos varios se hicieron en los años que abarcan las cuentas conservadas. La venerada reliquia del Lignum Crucis, que regaló a la parroquia el franciscano fray Diego Guevara, se guarneció de nácar y plata en 1712, costando la obra 130 reales. Y con estas referidas y otras muchas, hoy puede el visitante admirar tan rico y brillante pasado en las vitrinas del Museo Parroquial que se ha instalado en el coro de la iglesia de Santa María Magdalena.
