POR MANUEL LÓPEZ FERNÁNDEZ CRONISTA OFICIAL DE VILLANUEVA DEL ARZOBISPO (JAÉN)

Iglesia-de-San-Andres.-Foto-E.Ruiz_
Sabía que no podrías olvidarme y que tarde o temprano retornarías, ya que conoces mis valores artísticos y humanos. Agradezco que te haya acompañado tu amigo Vicente, de esta manera él enriquecerá también nuestro paseo y charla.
Me siento bien en esta parte alta de la ciudad, así se me distingue desde la lejanía. Alrededor del viejo castillo vi surgir una serie de pequeñas callejas de la aldea llamada » La Moraleja», que en 1996 cumplió 600 años como villa.
Si queréis realizamos un pequeño recorrido, sin profundizar demasiado en el arte de la Parroquia, pero lógicamente San Andrés va a ser el centro de mi narración.
Los enfrentamientos entre Iglesia-Ayuntamiento, se repiten de forma cíclica, especialmente los párrocos y alcaldes, como en aquella novela representados por D. Camilo y Pepón, y forman parte de la vida cotidiana. Ahora se recuerdan con un » tono de humor» las diferentes disputas. Te voy a contar algunos pleitos por las campanas y relojes de diversas épocas. Por entonces serían los medios de comunicación, más significativos, de ahí el interés de posesión entre las autoridades civiles y religiosas.
Corre el último día de Enero de 1621, cuando surge el primer enfrentamiento, que recuerde, por el reloj parroquial. Alonso Carretero, sacristán de la iglesia, declara que siendo domingo 31 de enero, llegó a su casa D. Andrés de Moya, regidor que hacía el oficio de alcalde, para que le diese las llaves de la iglesia, para ver el reloj. Que cuando subió al campanario, vio a D. Andrés de Moya, con su hermano D. Francisco, un herrero, dos alguaciles y otras muchas personas que ya tenían desarmado el reloj, sacado fuera de la casilla donde solía estar y puesto en medio de la torre del campanario, y se lo querían llevar sin licencia ni orden. Llegó el vicario que dijo cómo se atrevían a hacer esto, sin licencia del Obispo, amenazándolos con la pena de excomunión. Tras muchos juramentos y votos de D. Andrés Moya, dejaron el reloj en su lugar.
Toman declaración a numerosos testigos, declarando algunos que el reloj hace 30 años ha estado en la iglesia, y que no puede estar en otro sitio, por ser el lugar más alto y donde mejor se puede oír.
Un enfrentamiento más reciente es de 1902. El Alcalde, D. Luis Pedro Marín, ordenó desmontar la campana que estaba en uno de los castillos contiguos a la iglesia Parroquial y la utilizó para el reloj público de la villa. El Párroco D. Pedro Sáez de Santamaría, da varios argumentos para demostrar que la citada campana pertenece a la iglesia y no al Ayuntamiento. Dice que en la citada campana hay una inscripción que pone: Santo Andreas ora pro nobis , Año 1629. Ilmo y Rvdo. Cardenal Don Baltasar Moscoso”.
Escribe varios oficios al Gobernador y al Obispo que deben intervenir, aunque al final no se restituye la campana a su lugar. La disputa entre los mandatarios, párroco y alcalde, se debió a un pleito por un entierro y el número de sacerdotes que debían asistir.
Uno de los últimos enfrentamientos es del año 1933. Siendo párroco D. Matías Molina de la Poza. Los concejales republicanos se quejan del sonido de las campanas, especialmente los días de difuntos que sonaban casi toda la noche. El párroco recibe escritos prohibiéndoles la utilización de las campanas, la firme defensa del párroco, no evita que los concejales cronometren los toques para la llamada a misa o entierro.
Dejemos estos enfrentamientos ya lejanos y observemos algunos datos sobre el templo. La portada principal conserva el escudo del que fue Obispo de Jaén, D. Sancho Dávila y Toledo que regentó la diócesis durante los años de 1600 a 1615.
Las obras sufrieron varias interrupciones, demostrándose por el color diferente de la piedra, y por un documento de 1652, en el que firma continuar las obras, D. Juan Alonso Bex, que es el maestro de obras y D. Juan Alférez Cuadros, el visitador general del obispado. En la ventana del altar mayor, por su parte exterior se puede leer una inscripción que dice: Año 1689, otros opinan que es 1609. Es cuestión de unos buenos prismáticos, tú, sé que te inclinas por la primera fecha.
San Andrés ha sufrido, con el paso de los años algunas heridas, especialmente en bóvedas y tejados. En el año 1926 se hunde la bóveda central, llamada la media naranja. El arquitecto alcalaino Manuel López Ramírez, se encarga de la reparación, a petición del párroco D. Matias Molina, por un presupuesto total de 48.994 pesetas,
Un nuevo derrumbamiento del tejado se produce en 1963, pero la unión del comercio y los habitantes de la localidad, resultó suficiente en solidaridad y cooperación. El templo se restauró y en 1965 es grande la alegría del pueblo por la reapertura de la iglesia.
En los últimos tiempos se han agravado las cicatrices en tejados, solería, pintura, y graves problemas de humedad. Por suerte el entusiasmo del párroco, Francisco Rosales, y la constancia de otro párroco, Ángel Sánchez, con un magnifico equipo de colaboradores ejemplares han llevado a buen puerto este proyecto.
En fechas recientes de 1994, habéis comprobado como la empresa Gredilú, ha sido la responsable del arreglo del tejado, que tenía un gran peligro. Después ha llegado una bella restauración , sintiéndose todos los feligreses satisfechos de la armonía, luz y serenidad. Grande ha sido el esfuerzo económico, aún quedan pendientes unos flecos por pagar, la generosidad de esta villa y el entusiasmo de la comisión, harán que la deuda quede saldada en el menor tiempo posible.
Para los amantes como vosotros de las curiosidades debo indicaros estos nombres y fechas: Arquitecto ha sido D. Arturo Vargas Machuca y responsable de cultura D. Miguel Ruiz Calvente, una serie de excelentes artesanos de la localidad y de fuera han cumplido con su objetivo de recuperar, luz, pintura, madera, con un coste aproximado, en esta fase de cuarenta millones.
Emotiva ceremonia de la apertura del templo, con la presencia del Obispo de la Diócesis D.Santiago García Aracil, en abril de 1997..
Os recuerdo como los niños en sus visitas a esta parte de la villa, les gustaba enormemente lanzarse por los patinetes que había en forma triangular, unos repechos que al tener cemento eran deslizables. A estos patinetes los bautizaron con los nombres de patín del Señor y del diablo. El delantero era del Señor, ya que permitía deslizarse mejor, sin romperse los pantalones, y el de atrás, con numerosas rugosidades y piedrecillas, impedían deslizarse bien además de las frecuentes roturas de pantalones, que en las casas se acompañaba de la correspondiente azotaina.
Los tejados guardan, a veces, interesantes documentos, como una carta de amor, de uno de los albañiles que trabajaron en la reforma de 1963. La carta oculta bajo una de las tejas, contenía su declaración de amor hacia una muchacha, muy jóvenes ambos, parecían tener dificultades en la familia, para mantener estas relaciones. Seguidos los protagonistas, la historia tuvo un final feliz y acabó en boda.
Continuemos evocando recuerdos. Había una gran fiesta en mis alrededores cuando se celebraba la primera misa de algún sacerdote de la localidad, o vinculado a ella. Se portaba una bandera que abría el cortejo de todas las personas invitadas, misacantano y autoridades. La bandera se izaba en el campanario durante la masiva y larga concelebración. Debes agradecer a los paisanos, que se entregaron a esta labor, servicio a los demás. En la actualidad llevo numerosos años, sin que se produzcan estos acontecimientos brillantes en mis alrededores. Aún con el peligro de mi caduca memoria puedo citar los nombres de Antonio García, Manuel Agudo, Manuel Lozano, Manuel Porlán, Francisco Pérez, Hermanos Romero, José Ramón Manjón, Eusebio Figueroa, … entre otros que cantaron aquí su primera Misa.
Viviste de cerca alguno de los acontecimientos de los misacantanos. En uno de ellos, imitando a Eslava Galán, debes contar el “ Mercedes del Obispo”. La primera misa de Manuel Montoro, vecino de la calle Parras, algarabía entre todas las gentes. Miguel, joven de unos quince años acompañaba a la multitud, invitado al acto, y ya en las proximidades de la Parroquia, lanza uno de los cohetes con tan mala fortuna que uno se introduce por la ventana del “Mercedes” del Obispo y le quema su flamante tapicería. El chófer, que pregunta quién había lanzado el cohete, busca responsable y domicilio. Acompañado por multitud de muchachos, camina hacia la calle Parras. Allí tras el forcejeo dialéctico, se le ofrecen como recompensa dos jamones de la tienda de su padre, que al fin el chófer acepta. Miguel no asistió a la fiesta, se marchó a las eras, donde permaneció todo el día, hasta llegar la noche en que acudió a su casa temiendo la azotaina correspondiente.
Conozco vuestra admiración por los documentos antiguos, en algunos de ellos se cita que hubo una iglesia antigua anterior a la actual. Interesante es que leáis un pleito que hubo entre la Iglesia y la familia Figueroa. La causa es que estos tenían una capilla antigua » en la iglesia que se ha derribado y que reconocen las armas, pinturas de dos caballeros retratados, uno cercano al altar mayor y el otro al lado del evangelio. Estaba fundada la dicha capilla en una torre muy antigua con retablo de la imagen de Nuestra Señora del Pópulo. Que esta capilla ha sido reparada por el patrono legítimo D. Miguel de Figueroa «. Al final del pleito la familia Figueroa demuestran su nobleza y descendencia del Comendador Mayor de Castilla de la Orden de Santiago, y su derecho a la capilla. Sucede este pleito en el periodo de 1660 a 1670. El apellido Figueroa, sigue vigente en esta villa. y conocerás como uno de estos descendientes, se hizo sacerdote, celebrando aquí su primera misa.
Recuerdo, como si fuera ayer, la documentación presentada para que el Altar de San José, tuviese un privilegio o Bula del Papa Inocencio XI.
Este altar situado en la parte colateral derecha, al lado de la epístola , perfectamente digno, aseado, cuida sus imágenes y se dicen de 10 a 15 misas por los 18 clérigos que hay en la villa y monjes de San Basilio .En este altar se recogen los diezmos de pan, mosto, lana, queso e hilados. Sucedía esto en el periodo de tiempo de 1642 a 1694.
Poco afortunada estuvo la Corporación Municipal cuando autoriza en el año 1932, la demolición de uno de los torreones, quedando de los cuatro primitivos, solamente dos.
Por aquí he contemplado la alegría, la problemática de numerosos párrocos, que de una manera u otra han puesto su grano de arena en la vida e historia .
Por citar los últimos debemos recordar a D. Matias Molina, D. Antonio Ferreiro,D. Melchor Rodríguez D. Lorenzo Charriel,(20 años de párroco),D. Antonio Alonso Hinojal, D. Pedro Vivo Navío, D. Francisco Rosales y D. Angel Sánchez
Bueno, hemos pasado toda la mañana de este último día del año contando algunas de mis vivencias. Tal vez me haya detenido demasiado en la Iglesia de San Andrés, pero es obligado e interesante conocer la gran nave de la fe en la localidad. No hemos podido hablar de la hora mágica del alba, cada Viernes Santo, con la salida de Jesús Nazareno, por la puerta de la Umbría. Los costaleros del Cristo de la Expiración, rodillas en tierra para sacar su paso por la portada principal de la Iglesia. El fervor del Corpus lo investigó Ginés Torres Navarrete, en una acertada recuperación del ayer, puedes resumir el documento : “En Úbeda a 8 de enero de 1726, Juan Lorenzo Lainez y Juan Martínez de León, se obligan a llevar a Villlanueva del Arzobispo, para el Corpus, una danza de ocho hombres con libreas de raso azul, justillos de matachines de una pieza con sus rostro, broqueles y palotes, con que han de asistir desde la víspera del Corpus hasta el día de la Octava, a disposición de los señores Francisco Molina Cavellos, Don Bernardo Ylario García y Mora y D. Pedro Antonio de Baltanás, comisarios de dicha fiesta. Se les ha de dar 470 reales de vellón, casa, dos fanegas y media de trigo, un cuarterón de aceite, un celemín de garbanzos y ocho libras de carne, los días que se pueda comer y para los dos días de vigilia, un cuarterón de bacalao, y para todo el tiempo, tres arrobas de vino”. Documento sumamente interesante, que viene a demostrar la importancia de esta fiesta religiosa; la pareja de cigüeñas que anidaron en el campanario de la iglesia en el 1977. Resumir una vida entera en una o dos horas de paseo es muy difícil, por lo que algunos aspectos no han sido tratados.
Os agradezco vuestra presencia y animo para que la gente pasee por las calles de la villa, mire contemple y aprecie cada una de las piedras, rejas, puertas, o escudos que poseemos, estos testigos mudos de la historia, como escribeía Vicente Oya.
FUENTE: M.L..F.