TÍO JACINTO ‘CANELO’ Y TÍO FRANCISCO ‘PULGA’: ASÍ FUERON LOS ALABARDEROS DE MALPARTIDA QUE HOY HONRAN A LA PATRONA DE CÁCERES
Abr 24 2026

POR JOSE ANTONIO AGUNDEZ, CRONISTA OFICIAL DE MALPARTIDA DE CÁCERES (CÁCERES).

                                       

La hermandad de Guardadores y Alabarderos de Malpartida de Cáceres acudirá este viernes a Santa María a propósito de la misa que con motivo del Novenario de Nuestra Señora la Virgen de la Montaña se oficiará en la concatedral a las diez de la noche y que también se ofrecerá por todos los vecinos malpartideños. ¿Pero quienes son los guardadores o alabarderos? Lo explica detalladamente en un artículo José Antonio Agúndez García, cronista oficial, quien expresa que todavía nada sabemos de cuándo pudo establecerse en Malpartida de Cáceres este cuerpo de alabarderos, aunque su origen pudiéramos muy bien remontarlo a mediados del siglo XIX.

Desde luego, dice él, no existen documentos alusivos que nos lleven tan atrás, pero por las fechas de antigüedad de algunas alabardas –algunas de las hoy usadas tienen más de 150 años- bien pudiera ser que la época de la fundación de los Guardadores coincidiese con aquellos tiempos. Sin embargo, algunas de las costumbres que siguen conservando en la actualidad los Guardadores del Señor proceden incluso de épocas más remotas, por ejemplo, de las prácticas de los hermanos de la Cofradía malpartideña de la Vera Cruz que debió ser fundada allá por el siglo XV y que perduró en Malpartida hasta el siglo XIX; prácticas entre las que se encontraban la obligación de asistir a los cultos sagrados y procesiones de la Semana Santa, la imposición de multas o penas a quien incumpliese con lo dispuesto en las ordenanzas o el compartir una comida de hermandad al finalizar la estación de penitencia.

Por el periodista José Ibarrola Muñoz sabemos que también hubo “alabarderos” en las procesiones cacereñas hasta 1893. Una compañía de éstos se fundó en la ermita de la Soledad de Cáceres y la componían mozos que la servían impulsados por diversas causas: promesas por la curación de enfermedades, el anhelo de verse libres de las quintas o cuando el resultado de las cosechas o los ingresos familiares podría ser problemático. Aquel cuerpo de milicia alabarderil cacereña lo componían gente de la más variada condición: areneros, molineros, albañiles, caleros, tejeros, hortelanos y hasta lo fue un abogado del Ilustre Colegio: Ibarra, el garrovillano…

Sigue contando Ibarrola costumbres tan parecidas con los actuales Guardadores malpartideños como que “los alabarderos –yo los vi en mis años mozo”- acompañaban a los “pasos” en la procesión; cada “paso” llevaba cuatro o seis alabarderos con alabardas en lo alto el Jueves Santo; el Viernes llevaban las alabardas hacia abajo, adornadas de crespones negros”. Al principio vestían a su modo: usaban el traje del domingo y lógicamente una alabarda de latón u otro metal que llevaban limpia y reluciente.

«Pero hete aquí, apunta Agúndez, que a cierto procurador de los tribunales llamado don Luis Espada, hermano de la Cofradía, se le ocurrió la idea de que los alabarderos cacereños, además de las alabardas, llevaran también una armadura y un casco de metal que fabricaría un hojalatero de mote “Cuquilis”. Y así se hizo, hasta que llegó la memorable y triste tarde del Viernes Santo de 1893 cuando celebrándose el Oficio de Tinieblas, momentos antes de salir la procesión, al quedarse la ermita en penumbras, se suscitó de pronto entre aquellos mozos alabarderos –seguramente demasiados aficionados al morapio- una bronca sobre sabe Dios qué cosa y de tan formidable estrépito al chocar alabardas, armaduras y cascos de unos y otros, que fue causa suficiente para que la autoridad eclesiástica y la Cofradía ordenasen el fulminante licenciamiento de dicha milicia y su desaparición inmediata. Desde entonces, Cáceres se quedó sin alabarderos, y Malpartida, mucho más comedida y respetuosa, los sigue teniendo.

Cuerpo de guardia
También en otros sitios de la península ibérica se conserva esta especie de cuerpo de guardia formado por quintos que acompañan a los pasos procesionales durante la Semana Santa. Es el caso de Bercianos de Aliste, en la provincia de Zamora, localidad muy conocida por realizarse en ella la sobrecogedora procesión llamada “de las Mortajas” y donde se siguen efectuando viejos ritos como antaño e incluso en la actualidad se conservan en Malpartida como el Miserere o la Desenclavación. Si alguno de nuestros lectores desea aproximarse a la Semana Santa de Bercianos de Aliste puede ver el video sobre la misma colgado en youtube y podrá comprobar en él que todavía hoy los quintos de este pequeño pueblo siguen escoltando a los pasos del Santo Entierro para guardar el orden armados con una especie de alabarda –que ellos llaman lanza- aunque de forma un tanto original y rara y van cubiertos con un pañuelo merino a la cabeza. También antiguamente en Malpartida oímos decir que los Guardadores llevaban anudado al cuello un pañuelo de los más antiguos y raros que les permitía cubrirse cuando salían a la calle. Los quintos de Bercianos es lo más parecido que hemos encontrado a los Guardadores del Señor malpartideños, habiendo entre ellos, indumentarias actuales aparte, numerosos paralelismos y similitudes. Seguramente, estas tradiciones pudieron venir y echar raíces en Malpartida y otros lugares en siglos pasados por la influencia de los pastores trashumantes, comerciantes, e incluso, predicadores y frailes de la Santa Misión que aquí llegaban, pudiendo afirmar sin temor a equivocarnos que algunas de nuestras más enraizadas costumbres de Semana Santa tienen un origen y una esencia eminentemente castellana y zamorana.

Recuerdos
Y volviendo a los Guardadores malpartideños, pues ya se sabe: «a la cabeza del grupo figuraban dos hombres de más edad, que eran los cabos o jefes. Todavía se recuerda los muchos años que estuvieron al frente tío Jacinto ‘Canelo’ y tío Francisco ‘Pulga’. En ambos recaía la organización del cuerpo, daban las órdenes precisas y llevaban e inscribían en el libro las multas o penas que se denunciaban a los Guardadores por el incumplimiento de sus funciones según el reglamento. Un reglamento no escrito, pero de todos conocido, que había de cumplirse rigurosamente. El mismo prohibía a los alabarderos, entre otras cosas, hablar con mujeres y novias durante los días de la Semana Santa -incluso mirarlas dentro de la iglesia-, hablarse unos a otros a no ser para transmitirse alguna orden del cabo, la entrada en bares o cualquier otro establecimiento público, en la plaza, decir tacos, moverse en cultos y guardias o quitarse el rosario…»

Cuenta Agúndez que «precisamente un rosario de azabache engarzado en plata pendiente al cuello y la correspondiente alabarda heredada en algunos casos de padres a hijos eran y son los principales distintivos de los Guardadores del Señor. En el año 1988 se incorporó a esta tradicional indumentaria una capa de doble cara, morada y blanca, colores que se utilizan según los distintos días: morada para el Jueves y Viernes Santo y blanca para el Domingo de Resurrección y otros como el Corpus Christi en el que los Guardadores también actúan».

Canónica
El 28 de marzo de 1990, gracias al empeño de una treintena de malpartideños al frente de los cuales estaba el recordado hermano Juan González Patrón, pronta y tristemente fallecido, se erigió canónicamente la Hermandad de Alabarderos y Guardadores de Nuestro Señor Jesucristo, bajo la aprobación de sus estatutos por el Obispo Jesús Domínguez Gómez, siendo la única cofradía en la diócesis compuesta por soldados de escolta. De esta forma, la Hermandad de Guardadores del Señor se convierten en la decana de las Cofradías malpartideñas. Desde su fundación, seis han sido los Presidentes que han estado al frente de la Hermandad: el ya mencionado Juan González Patrón (1990 a 1994), Fernando Jesús Manzano Pedrera (1994 a 2001), Gonzalo Manzano González (2001 a 2007), Antonio Javier Chaves Jacobo (2007 a 2013), Raúl Hernández Castela (2014 a 2017) y David Patrón Barriga (desde 2017 hasta hoy). Todos ellos fueron asistidos por Guardadores históricos como José Jacobo Plata, Pedro Román Granado, Pedro Silva Galán, Alfonso Barriga García, Gonzalo Román Leal o Juan José Agúndez Manzano -estos dos últimos ya sentados en la misma Mesa del que tantas veces guardaron- , alabarderos todos que llevan muy profundo grabado en su ADN el sentir de guardador del Señor y que han sabido mantener y difundir entre varias generaciones de jóvenes.

La actualidad
Apunta que «la actual Hermandad conserva los principales cometidos que tradicionalmente han venido desempeñando los Guardadores como el acompañamiento al párroco desde su casa a la iglesia para iniciar los cultos de la semana santa –antiguamente se le acompañaba siempre que salía y entraba de la iglesia pues no podía ir en estos días sólo por la calle-. Dan escolta a todas las imágenes durante los desfiles procesionales del Jueves y Viernes Santo y Domingo de Resurrección y guardia en la iglesia a todos los altares y custodia del Santísimo Sacramento que se reserva en el Monumento desde la Eucaristía del Jueves Santo hasta los Sagrados Oficios del Viernes Santo, realizando por parejas guardia ante él cada veinte minutos y durante toda la madrugada».

Añade que «tras su erección canónica, los Guardadores incorporaron a su actividad nuevos usos que han enriquecido de manera especial la Semana Santa Malpartideña. La Hermandad se puso estatutariamente bajo la titularidad del Cristo de la Desenclavación o del Santo Sepulcro, del que este año celebramos su trescientos aniversario, siendo una iniciativa de la nueva hermandad desfilar con la imagen del Cristo enclavado a partir de 1990. Cristo que hace estación de penitencia portado a hombros de los Guardadores en la llamada Procesión del Alba, una procesión que llega hasta la ermita de San Antonio y que es una de las más hermosas de nuestra semana santa por el ambiente de recogimiento, silencio y plasticidad en el que se desenvuelve en esas luces del amanecer de cada Viernes Santo. Desde el año 2001, la Hermandad de Guardadores y el Cristo de la Desenclavación se ven acompañados en esta procesión por la Hermandad de Nuestra Señora de las Angustias, que incorporó la imagen de Nuestra Señora de las Angustias el año 2002 y el Cristo del Gran Amor en el 2004. Dicha Hermandad, integrada únicamente por mujeres, guarda numerosos paralelismos con los Guardadores con los que mantiene lazos de confraternización y hermanamiento. Y finalmente, protagonizan también los Guardadores la Procesión del Santo Entierro, cargando con la antigua urna que desde 1714 se hizo para esta procesión y que contiene la talla del Cristo articulado, ahora ya en su función de Cristo yacente».

Resultará emotiva una misa en mitad de un novenario donde la patrona de Cáceres lució ayer, 23 de abril, Día de San Jorge, el manto numero 14, de tisú liso de oro, bordado al realce con hilos de seda de colores y canutillo de oro con perlas y pedrería. Don Juan Luis Montero de Espinosa y Doña Dolores Garcia Becera ofrecieron este manto a la Virgen en 1925 en acción de gracias. Ayer también se celebró la misa en acción de gracias del Cefot, la de San Jorge, con asistencia de la corporación, y la de los Voluntarios de Cáritas Diocesana. Mañana sábado habrá misa del Movimiento Cursillos de Cristiandad (10.00), por los Hermanos Franciscanos de Cruz Blanca (11.00) y por la Asocaciación Cacereña de Folclore El Redoble (22.00). La misa solemne y predicación a cargo de Fray Guillermo Cerrato, guadián del Convento de San Antonio de Padua en Cáceres, será a las ocho de la tarde.

FUENTE:https://www.elperiodicoextremadura.com/caceres-local/2026/04/24/tio-jacinto-canelo-tio-francisco-129427609.html

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