EL ALTO JALÓN CELEBRA EL DÍA DEL LIBRO COMO UNA COMARCA QUE SE ESCRIBE A SÍ MISMA
Abr 24 2026

POR JOSÉ ANTONIO MARTÍN DE MARCO, CRONISTA OFICIAL DE LA CIUDAD DE SORIA.

                                               

El Alto Jalón reivindica este Día del Libro una realidad cultural poco visible pero profundamente arraigada: la de un territorio que se narra desde dentro. Entre Arcos de Jalón, Medinaceli, Cetina, Ibdes, Torrijo de la Cañada o Ateca emerge un mapa literario diverso que abarca desde la literatura infantil hasta la novela contemporánea, la crónica histórica o la poesía.

Lejos de ser un fenómeno aislado, la escritura en el Alto Jalón forma parte de su identidad. Autores vinculados a la comarca convierten el territorio en argumento, memoria y punto de partida creativo, demostrando que en los pueblos también se produce cultura con voz propia.

UN TERRITORIO DE FRONTERA QUE GENERA RELATO
El Alto Jalón escribe desde una condición particular: la de territorio de frontera, entre provincias, entre lo urbano y lo rural, entre lo lleno y lo vacío. Esa posición se refleja en buena parte de las obras que nacen aquí, donde la despoblación, el regreso al pueblo o la memoria local aparecen como temas recurrentes.

En Medinaceli, por ejemplo, la literatura convive con el patrimonio histórico en espacios como el Rincón de lectura, donde se mezclan estudios sobre el pasado con propuestas poéticas vinculadas al paisaje. En Monteagudo de las Vicarías o Ibdes, la lectura se ha convertido además en una práctica comunitaria, con clubes y talleres que refuerzan el vínculo entre vecinos y cultura.

AUTORES QUE ESCRIBEN DESDE EL TERRITORIO
El mapa de autorías del Alto Jalón es amplio y heterogéneo. En Arcos de Jalón destaca Antonio de Benito, referente en literatura infantil y juvenil con una trayectoria consolidada a nivel nacional. Junto a él, Clara Sanz representa una mirada contemporánea sobre la vida rural, alejada de idealizaciones y centrada en las contradicciones del regreso al pueblo.

Monteagudo de las Vicarías suma la figura de Antonio Ruiz López, cuya obra sobre el patrimonio local funciona como herramienta contra el olvido, así como la de Iñaki Reyes, vinculado a la localidad, donde recientemente presentó su novela La Joven y el Maestro. En Medinaceli, nombres como Carlos de la Casa, José Antonio Martín de Marco o Manuel de Miguel de Luis han contribuido a fijar en papel la memoria histórica, religiosa y emocional del municipio.

Desde Ateca, Octavio Gómez Milián aporta una de las voces más reconocidas de la literatura aragonesa reciente, mientras que en Torrijo de la Cañada, Lucía Almenar introduce géneros como la fantasía oscura desde una perspectiva vinculada al territorio.

Cetina se consolida como focos activos de creación literaria. Noemí Risco y José Manuel Lechado aportan narrativa contemporánea y novela histórica, mientras que Alicia Cerdán explora nuevas formas a través del relato breve. También en Cetina nos encontramos a Juan Miguel Guirao, con su novela Tres lugares de invierno, una obra marcada por la memoria, el desarraigo y la búsqueda de identidad desde el Aragón Rural.

En Ibdes, Ana “Alejandra” Esteban y Alejandro Remacha reflejan cómo la literatura puede surgir del compromiso con el patrimonio local y la transmisión de leyendas, especialmente dirigidas a público infantil.

En Sisamón, el escritor Jorge Larena, de Sisamón, presentó el año pasado El umbral de los cielos, una novela ambientada en rincones muy reconocibles del Alto Jalón: la Cueva del Agua de Jaraba, el Valle del Mesa o la Sierra del Solorio.

A este conjunto se suman tamibién nombres como José Sanromán con sus novelas ambientadas en Torrijo de la Cañada o Monreal de Ariza; o Javier Hernández Ruiz, también conocido como Hernán Ruiz, que ha convertido la Celtiberia en un espacio narrativo donde el territorio se reivindica como un lugar lleno de historia, identidad y posibilidades.

LA LITERATURA COMO HERRAMIENTA DE IDENTIDAD RURAL
Más allá de los nombres propios, y de otros muchos más que no nombramos pero que también están, el Alto Jalón comparte una forma de entender la escritura. En estas obras, la ruralidad no aparece como decorado, sino como eje central: el pueblo, la memoria, el paisaje o la vida cotidiana se convierten en materia literaria.

Las temáticas se repiten con matices: la lucha contra la despoblación, la defensa del patrimonio, el regreso al origen o la reivindicación de la vida en los pueblos. En muchos casos, escribir es también una forma de resistencia frente al olvido.

UNA CELEBRACIÓN DEL LIBRO DESDE LO LOCAL
El Día del Libro se presenta en la comarca como una oportunidad para acercar la lectura a todos los públicos desde lo cercano. Lecturas públicas, talleres intergeneracionales, rutas literarias o encuentros con autores son algunas de las iniciativas que pueden desarrollarse con recursos limitados, pero con un alto impacto en la comunidad.

Estas propuestas refuerzan una idea clave: la cultura en el medio rural no depende solo de grandes infraestructuras, sino de la implicación vecinal y del tejido asociativo.

UNA COMARCA QUE SE CUENTA PARA SEGUIR EXISTIENDO
En un territorio donde a menudo se habla de carencias —falta de servicios, pérdida de población o dificultades de acceso— el Día del Libro invita a mirar en otra dirección: la de lo que sí existe.

El Alto Jalón escribe, lee y se reconoce en sus propias historias. Porque en cada libro nacido aquí hay algo más que literatura: hay memoria, identidad y una forma de mantener vivos los pueblos también a través de la palabra.

FUENTE:https://www.elaltojalon.es/texto-diario/mostrar/5855456/alto-jalon-celebra-dia-libro-como-comarca-escribe-misma

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