POR MIGUEL MARTÍNEZ APARICIO, CRONISTA OFICIAL DE CALLOSA DE SEGURA (ALICANTE).
Hace cien años, el Boletín Oficial del Somatén, en sus números de abril y mayo, se hacía eco de la creación y bendición del banderín de esta agrupación en Callosa de Segura, presentada en plena Cuaresma el domingo 21 de marzo de 1926.
El movimiento del Somatén, surgido en Cataluña en el siglo XIX como un cuerpo de ciudadanos armados para la defensa personal, la garantía del orden público y la protección de las tierras de cultivo frente a ataques, daños y robos, estuvo vinculado al régimen dictatorial de la década de 1920, en el que se apoyó Miguel Primo de Rivera. Como capitán general de Cataluña, con sede en Barcelona -donde tuvo lugar el levantamiento-, conocía perfectamente esta organización, que fue extendida al resto del territorio nacional tras su llegada a la presidencia del Consejo de Ministros.
El Directorio promovió este cuerpo civil armado aplicando en cada población la misma normativa del Somatén catalán. Para su explicación y regulación, José María March publicó en 1923 un sencillo folleto sobre la historia, organización y labor del Somatén tanto en Barcelona como en el conjunto de España. Este texto sirvió de base para la puesta en marcha de los comités locales, su distribución por distritos y la elección de los mandos -denominados cabos de distrito o subcabos, cabos de barrio y jefes de grupo-.
El Somatén se organizó en España por regiones militares, situándose al frente el capitán general de cada una de ellas como comandante general. A Valencia le correspondía la Tercera Región Militar. En la provincia se fueron constituyendo estos grupos armados, cuyos comités locales solicitaban su inscripción en la Capitanía de la Región Militar, como ocurrió en nuestro caso.
Prueba de ello es el acto celebrado con toda solemnidad, anunciado en prensa el 21 de marzo de 1926, mediante una proclama distribuida en la población que convocaba a los callosinos a asistir, ese domingo, a la bendición y entrega del banderín del Somatén local.
El llamamiento subrayaba que no era necesario recurrir a apelaciones emocionales, al considerar firmemente arraigado el sentimiento patriótico de la ciudadanía. Se confiaba así en una amplia participación vecinal para respaldar a una institución presentada como respuesta a un contexto de desequilibrio social que habría puesto en riesgo el orden y la estabilidad.
Se destacaba también que, desde ese momento, el Somatén adquiría entidad propia en la localidad, vinculando simbólicamente su juramento de fidelidad con el sacrificio de quienes combatieron en África. Se definía su función como una misión de paz y concordia, acorde con la tradicional adhesión de la ciudad a la monarquía, insistiendo en que se trataba de una organización merecedora de respeto y apoyo.
La convocatoria, difundida por La Verdad de Murcia y firmada el 18 de marzo de 1926 por el cabo de distrito, se completaba con un programa de actos iniciado el sábado 20 de abril con la recepción del comandante general en el Ayuntamiento.
El día 21 se preveía la celebración de una misa, con sermón a cargo del padre Ezaguirre (S. J.), seguida de la bendición y entrega del banderín, cuya madrina fue Carmen Salinas Marco y que fue oficiada por el obispo de la diócesis. A continuación, se celebraría un desfile en la plaza de la Constitución (actual plaza Reina Sofía), presidido por las autoridades, y un banquete en honor del comandante general del Somatén de la Tercera Región y del propio obispo.
Los actos -según el llamamiento- contaron además con la participación de las bandas de música de la Cruz Roja de Alicante y de la localidad, encargadas de amenizar la jornada, que finalizó con una invitación al vecindario para contribuir al realce de la celebración mediante su asistencia y la ornamentación de los balcones.
El mismo diario recogió la crónica completa del acto y de las personas asistentes, información que también apareció en el Boletín Oficial del Somatén regional de abril y mayo de 1926. Se describe con detalle el desarrollo de la jornada fundacional del Somatén callosino, con la asistencia de agrupaciones de municipios cercanos, reuniendo la revista a más de cien hombres armados. Aunque el desfile estaba previsto en la plaza de la Constitución, el acto principal se desarrolló finalmente en el patio del Convento, donde tuvieron lugar tanto la misa como la revista de los somatenes locales y foráneos, concluyendo con una comida en el Casino de la ciudad.
La víspera llegaron a Callosa de Segura, entre otras autoridades, el comandante general de los somatenes de la región, el obispo de Orihuela y el presidente de la Diputación de Alicante.
El comandante general, Juan Moscoso Moscoso, fue recibido en la estación de ferrocarril de Novelda por el diputado provincial por el distrito de Dolores, Antonio Girona Ortuño; el capitán de somatén del distrito, Eugenio López Poveda; el presidente local de la Unión Patriótica, José Lucas Ibáñez; el alcalde accidental, Antonio Luis Hurtado Belda; el juez municipal, José Mira García; y los responsables locales del Somatén, Pedro Moreno Pina y Antonio Pertusa Torres.
Tras su llegada, se trasladaron en coche hasta la ciudad, donde fue recibido en la Casa Consistorial y aclamado por los vecinos congregados en la plaza. El comandante se hospedó en la vivienda de José Lucas, en la calle Mayor (hoy Bar Gato Negro).
Entre las autoridades asistentes al acto de bendición y entrega del banderín -cuya madrina fue Carmen Salinas Marco- figuraban, entre otros, el propio Juan Moscoso Moscoso; Manuel Adferl Barón, teniente coronel y secretario de la Comandancia General; Javier Iraztorza Loinaz, obispo de Orihuela; Pascual Mas Mas, presidente de la Diputación de Alicante; el teniente coronel Rafael Flanquer, delegado gubernativo de Orihuela; Eugenio López Poveda, capitán auxiliar del Somatén; así como diversas autoridades judiciales, militares y municipales.
A partir de 1926, el movimiento del Somatén entró en crisis a nivel nacional, aunque el de Callosa de Segura permaneció activo. El diario El Día de Alicante sitúa al cabo del Somatén local, Antonio Salinas Manresa, en la capital provincial el 9 de noviembre de 1927, donde pasó unos días junto a su hija Carmen Salinas, madrina del banderín. Un año después, el 7 de noviembre de 1928, el mismo periódico señala que ambos regresaron a la ciudad «una vez restablecida de su dolencia».
Estas son las únicas referencias en prensa sobre el Somatén local en esos años, lo que sugiere su práctica desaparición hasta su reorganización a finales de la década. No obstante, se conoce, por un certificado manuscrito de Antonio Salinas, la implicación de José Estañ Albarracín en la huelga obrera de 1928.
Reorganizado en mayo de 1929, el Somatén publicó su reglamentación, proclama y estructura, quedando dividido en los siguientes barrios:
Barrio 1.º, «del Convento», con Guillevaldo Martínez Juan como cabo.
Barrio 2.º, «Nuestra Señora del Rosario», con José Lucas Ibáñez como cabo.
Barrio 3.º, «del Centro o Casas Consistoriales», con José Mira García como cabo.
Barrio 4.º, «de Primo de Rivera», con Antonio López Baeza como cabo.
Barrio 5.º, «de Alfonso XIII», con Tomás Salinas Pastor como cabo.
Los responsables del Somatén en 1929 eran Antonio Salinas Manresa, cabo de distrito; Luis Manresa Follana, subcabo; Antonio Luis Hurtado Belda, portabanderín; José Mellado Pina, jefe de escolta; y Manuel Maciá Aguilar y Evelio Ayela Hoyo, como escoltas.
Un siglo después, vemos en esta institución una forma de entender el orden, la seguridad y la participación ciudadana en un contexto histórico muy concreto. Recordar hoy la implantación del Somatén en Callosa de Segura no implica reivindicarlo, sino situarlo en su tiempo: el de una sociedad que buscaba respuestas, desde el poder y desde la comunidad, ante la incertidumbre y el conflicto.
FUENTE:https://www.informacion.es/opinion/2026/04/26/somaten-callosa-segura-cien-anos-129502974.html
