POR MANUEL GARCÍA CIENFUEGOS, CRONISTA OFICIAL DE MONTIJO Y LOBÓN (BADAJOZ).
Llego desde la Puerta del Sol de Montijo a la calle San Gregorio, llamada así por el patrón de los ganaderos y porque desde ella se iba al cerro y ermita de su mismo nombre. Al final de San Gregorio me encuentro con la calle del escritor y político Adelardo López de Ayala (1829-1879), antigua de Papas, debe ese nombre al resultado de la mezcla de barro y agua que entonces tenía como pavimento. Tras cruzar las cuatro esquinas de López de Ayala camino por la de la escritora nacida en Almendralejo, Carolina Coronado (1820-1911), antes nominada de los Lagares por los que habían y eleboraban en ella.
Entre esas calles de San Gregorio, López de Ayala y Carolina Coronado, en corta distancia, en línea recta, tres comercios tradicionales: Gómez Ramas, La Tahona y Frutería Maru. Cada tienda con una especialidad diferente. Gómez Ramas anuncia sus especialidades en ternera, cerdo, cordero y aves, junto a comestibles; establecimiento que hechó raíces y se aisenta en la familia Gómez.
Con nombre de sabor antiguo La Tahona, aquí en los años cincuenta elaboraba el pan nuestro de cada día, Pedro Rodríguez Bautista; ahora Teresa y Rocío ofrecen con amabilidad y simpatía, pan, dulces y bollería. Finalmente, Frutas Maru. Aquí Valentín, con excelente maestría, presenta a diario la mejor fruta posible que se vende en Montijo.
Un triunvirato de autónomos emprendedores, que aún en tiempos de carestías siguen manteniendo la calidad de sus productos, el buen trato y agrado para con la clientela. ¿Se puede ofrecer calidad y servicio en pocos metros de distancia? Permitidme que escriba y diga ¡Que viva por muchos años en Montijo esta pura esencia y fragancia del comercio tradicional! Queda dicho.
