POR MIGUEL MARTÍNEZ APARICIO, CRONISTA OFICIAL DE CALLOSA DE SEGURA (ALICANTE).
Según la inclinación del eje del globo terráqueo, hoy domingo 21 de junio comienza el conocido solsticio de verano. Es decir, en los países que nos encontramos en el hemisferio norte se inicia el verano. No diremos el calor, porque en su afán de acampar entre nosotros cada año se adelanta más al período estival.
En junio siguen celebrándose fiestas en nuestras barriadas, iniciadas el domingo 7, con la fiesta eucarística del Corpus Christi en el Casco Antiguo, cuyas características ya comentamos en esta tribuna el pasado año.
El siguiente fin de semana llegó con la celebración, el viernes 12 de junio, de la festividad del Sagrado Corazón de Jesús, trasladando la imagen procesional desde la Arciprestal callosina hasta la Rambla Alta, donde fue acogida fervorosamente por sus vecinos junto al monumento de esta imagen cristológica, bendecida el primero de mayo de 1947 con motivo del II Congreso Eucarístico.
Ese mismo fin de semana, el sábado 13 de junio, un mes después de su onomástica, los vecinos de la barriada de Lo Cartagena y Camino Almajal trajeron en romería, desde el corazón de nuestra huerta, a la Virgen de Fátima la Huertana hasta la iglesia parroquial, en un consolidado cortejo festivo y participativo.
Pero si algo protagonizó este fin de semana fueron las fiestas de San Antonio de Padua de Callosa de Segura, celebradas por los vecinos de la calle Pozo Alto desde hace ochenta años, con actividades marcadas por la convivencia vecinal.
Corría el año 1945 cuando un grupo de vecinas de esta calle, haciendo en popular corro la soga de cáñamo, cayó en la cuenta de que aquí habitaban treinta y tres Antonios y Antonias. ¡Qué casualidad!, la edad de Cristo. Interpretado esto como un mensaje divino, motivó el inicio de las fiestas en aquel lugar, conocido como el «Rincón de la Tía Cabra», y la colocación del altar dedicado al santo de Padua.
Junio de 1946 trajo la primera fiesta dedicada a San Antonio, año en el que vio la luz la más ilustre de las vecinas de la calle, la soprano M.ª Rosa Zaragoza López. Se adquirió entonces una imagen de San Antonio más pequeña que la actual, que pronto fue sustituida por otra de mayores dimensiones. Esta última se rompió accidentalmente, adquiriéndose en Murcia la imagen actual hace más de cuarenta años.
Estas fiestas, unas de las más populares de las celebradas en Callosa de Segura, han contado siempre con gran aceptación, desarrollándose numerosas actividades que muestran su importancia: vaquilla, desfiles de carrozas, misa y procesión o verbenas con los grupos más afamados de la comarca.
Han estado siempre caracterizadas por la convivencia vecinal y la solidaridad con el resto de la población. Tal es así que, tras la procesión del domingo, se reparten los tradicionales panes o bocadillos en memoria del pan entregado por San Antonio a los pobres. Si bien en un principio el pan se elaboraba en el Horno de la Medrana, desde hace más de diez años es el Horno de la Virgen de la Portería el encargado de preparar los más de 1.200 bocadillos repartidos el pasado domingo.
Aunque la procesión se dirigía antiguamente al convento en la Glorieta callosina, hoy la madrugadora comitiva traslada al santo hasta la Arciprestal de San Martín.
Como curiosidad, diremos que tras el reparto del pan es ya tradicional la lectura de los versos a San Antonio, tarea que desde sus inicios corresponde a los descendientes de Isabel López Marín, la primera persona que comenzó a versar sobre el santo. Heredó esta labor su hija Isabel Zaragoza López y hoy la continúan sus nietas M.ª Rosa y Maite Zaragoza García.
Además, la imagen de San Antonio permanecía a lo largo del año cinco días en cada domicilio de la calle, mientras otra imagen más pequeña visitaba numerosos hogares de la ciudad. Desde el pasado año, San Antonio recibe culto en la Capilla de la Comunión de la Iglesia de San Martín.
Como curiosidad, popularmente a esta calle se la conoce como calle de San Antonio por su fiesta, si bien la calle rotulada con este nombre se encuentra en el barrio de La Panificadora desde el acuerdo plenario de 12 de octubre de 1919, a petición del propietario de los terrenos, Francisco Grau Monera.
Para el fin de semana en el que nos encontramos celebramos la festividad de San Luis Gonzaga, onomástica festejada por la Congregación de María Inmaculada, cuya imagen recibe culto en San Martín, a la derecha de la Alcaldesa Honoraria de Callosa de Segura.
Continúa el mes con la celebración en honor a San Juan Bautista, en su calle homónima, que a mediados del siglo XX dio nombre a la popular calle del Barranco. Fue en el año 1950 cuando comenzó a plantearse la celebración de unos festejos en honor a este santo, iniciándose poco después las fiestas y adquiriéndose la imagen que fue bendecida por el párroco don Juan Herrero Guardiola. Fueron testigos de ello el alcalde de Callosa de Segura y diversos representantes municipales. Su presidente, Francisco Navarro Cervera, relató cómo surgió esta fiesta, vinculada sin duda a la denominación de la calle, en una década en la que se otorgaron nombres de santos a muchas travesías y calles comprendidas entre el puente de San Roque y el Calvario.
Los festejos religiosos, como la misa y la procesión hasta la Arciprestal, se unían a los actos lúdicos, destacando la construcción de una falla u hoguera, al estilo de las que se realizaban en la capital de la provincia, que era quemada con gran júbilo la noche de despedida de las fiestas, celebradas el fin de semana posterior a su onomástica.
En los últimos años, debido a la normativa preventiva de incendios y a la proximidad de esta calle a la sierra, esta actividad ha desaparecido, quedando en el recuerdo tanto la hoguera como las carrozas de antaño, los jóvenes vestidos con trajes típicos entonando versos a San Juan y aquellos primeros años de las fiestas. Nos contaba quien fuera durante tantos años su presidente, Francisco Navarro, que componía canciones que interpretaban José Ballester «el Planchadito», María Belda «la Taya», María Cutillas «la Perdiz» y Roque «el de la Vieja», acompañados al acordeón por «el Chaparrito», de Alicante.
Las verbenas del sábado y domingo corrían a cargo de la orquesta MANRI, dirigida por José Albert Hurtado, mientras que el lunes siguiente, a modo de despedida y según narraba Navarro Cervera, los vecinos acudían a la piscina de Ramón Agulló Piñol, en el Palmeral, para disfrutar de un día de baños acompañados por la música del acordeón.
Estas fiestas recordaban quizá aquellas celebradas en la cercana calle del Calvario en honor a Nuestra Señora de las Tres Ave Marías, la más popular de esta zona durante la década de 1920, como ocurrió los días 29 y 30 de junio de 1929. Estaban organizadas por Antonio Rives «el Penita», que realizaba «dragones y zepelines llenos de carretillas». La pólvora, la música, los juegos populares y los actos religiosos daban buena cuenta de un fin de semana de participación vecinal.
Otra celebración desaparecida en este mes es la dedicada al Perpetuo Socorro, que se celebraba el domingo siguiente al 27 de junio desde 1945, siendo sus impulsores el matrimonio formado por Ismael Guardiola Yáñez y Dolores Galiana Espinosa.
Estas celebraciones, algunas ya desaparecidas, forman parte del rico patrimonio inmaterial de Callosa de Segura. Son el reflejo de la convivencia y la fe heredada de nuestros mayores, que merecen ser conocidas, conservadas y transmitidas a quienes nos sucedan. Desde aquí mi gratitud y homenaje a las calles, las barriadas y sus vecinos que siguen siendo los auténticos guardianes de estas tradiciones.
FUENTE:https://www.informacion.es/opinion/2026/06/21/san-antonio-san-juan-131633985.html
