POR FRANCISCO JOSÉ ROZADA MARTÍNEZ, CRONISTA OFICIAL DE PARRES-ARRIONDAS (ASTURIAS).
Y lo ha hecho de una manera espectacular, entre la magia, la religiosidad y la fiesta profana típicamente asturiana.
Habían pasado diecisiete años desde la última vez que se pudo ver sobre el río Sella -que cruza la pequeña localidad- la conocida como hoguera, “foguera” o “joguera” flotante.
Exactamente en la medianoche que da paso a la fiesta de su patrono, venerado en su Monasterio Benedictino supuestamente desde hace 1280 años, dado que los datos, la tradición, las deducciones y los relatos que se conservan de pasados siglos sitúan la fundación del Monasterio de San Pedro de Villanueva el día 21 de febrero del año 746, y dan por hecho que el rey Alfonso I el Católico (hijo del duque Pedro de Cantabria) y su esposa Ermesinda (hija de los reyes Don Pelayo y Gaudiosa) fueron los fundadores del mismo.
Lo que sí es bien cierto es que los documentos que se conservan y los restos arqueológicos del monasterio datan de comienzos del siglo XIII, y el primer abad del que se tiene noticia documentada es Fray Rodrigo, en el año 1215.
En este año 2026 volvió a celebrarse ese rito tan mágico de una hoguera flotando sobre el río Sella, la cual se va deslizando desde las inmediaciones del puente viejo hasta acercarse al puente nuevo.
Durante varios minutos las descargas de fuegos artificiales, cascadas de fuego, o pequeños aviones voladores a ras de agua dejaron boquiabiertos especialmente a los que vieron el espectáculo por primera vez; y a los que ya lo habíamos visto desde 1964 a 2009 no nos pudieron causar más y mejor impacto por su espectacular maestría.
Todo es importante y se valora como corresponde, porque es una localidad muy pequeña, dado que toda la parroquia tiene menos de 200 habitantes incluyendo los que viven en varios de los pueblos del vecino concejo de Parres, como los 74 vecinos de la Vega de los Caseros, separados del pueblo de Villanueva solo por el río Sella, aunque yo suelo decir ´unidos´ por el Padre Sella.
Pues esta pequeña localidad es capaz de poner en marcha una fiesta peculiar con diversas ofertas de ocio durante tres días, aunque aquí valoremos de manera especial la citada hoguera-“foguera”-“joguera”, con veintidós minutos de fuegos artificiales y cohetería de forma ininterrumpida.
La música que acompañó este XLIV espectáculo de fuego sobre el agua estuvo muy bien seleccionada; ya antes de su inicio pudimos oír fragmentos del Carmina Burana, esa colección de cantos medievales de los siglos XII y XIII que Carl Orff adaptó en 1937 musicalmente para cantar especialmente al destino.
El coro inicial ¡Oh, Fortuna! destaca por su ritmo implacable y su coro atronador, intentando hacer presente cómo la rueda del destino puede elevar a los hombres a la gloria o sumirlos en la miseria de un segundo a otro.
Cierto es que los casi veinticinco minutos de la hoguera flotante quedan arropados musicalmente por la obra más apropiada que se pueda encontrar en el repertorio mundial, la “Música para los Reales Fuegos de Artificio” que en el año 1749 el rey Jorge II de Gran Bretaña e Irlanda le encargó a su compositor favorito Georg Friedrich Haendel para celebrar el Tratado de Aquisgrán que traería la paz a Europa.
Todo salió no solo bien, sino muy bien, algo que no le ocurrió al gran Haendel el día del estreno puesto que llovió y los fuegos estaban mal ajustados, por lo que la construcción de madera sobre la que se habían situado los músicos acabó incendiándose provocando serios daños.
Salvando las diferencias entre los momentos y lugares, lo mismo se puede decir de la solemne misa en honor al patrono a primera hora de la tarde del domingo, día 28.
Magníficas las interpretaciones musicales del coro parroquial bajo la dirección de Ángel Luege. Siempre siguiendo en este caso los patrones clásicos de la liturgia, donde la música ha quedado relegada a un segundo plano en multitud de parroquias o donde las interpretaciones no encajan para nada con una eucaristía formal.
Desde los ´kyries´ que abrieron la solemnidad elegidos de la Misa VIII “De Angelis” -que nos transportaron a varias décadas atrás, como uno de los cantos gregorianos más conocidos y populares- hasta las más conocidas interpretaciones al alcance de cualquier asistente durante el solemne oficio religioso y la procesión posterior.
Por cierto, eucaristía celebrada por un anciano sacerdote venido expresamente desde el barrio de pescadores de Santander.
Como corresponde al protocolo eclesiástico, la procesión hasta el centro del pueblo estuvo acompañada de numerosos fieles en su cabecera, seguidos de los ramos de peces ofrecidos al santo patrono, la imagen de san Pedro como patrono y titular, la Virgen del Rosario -documentalmente presente en la parroquia desde 1660- y el Santísimo Sacramento bajo palio, con el cual el sacerdote celebrante impartió la bendición desde el altar de piedra que -desde hace siglos- conserva Villanueva en su plaza central.
Que los ramos de pan ofrecidos a san Pedro sean también algo característicamente peculiar del pueblo de Villanueva es ya conocido, puesto que en vez de los clásicos roscos de pan de las fiestas populares asturianas en este caso tienen forma de peces por ser el pueblo ribereño del río Sella… aunque también podría decirse que porque san Pedro fue pescador en el Mar de Galilea (conocido como lago Tiberíades) antes de convertirse en apóstol con su hermano Andrés, también pescador.
De forma que desde el año 1777 en el que la Parroquia de Santa María de Villanueva pasó a denominarse parroquia de S. Pedro de Villanueva hasta hoy han pasado casi 250 años de patronazgo oficial, aunque el monasterio ya tuviese como titular desde el siglo XIII a quien antes de ser Pedro fue llamado Simón.
En celebraciones de este tipo siempre se valoran los momentos y aspectos que dan sentido a los días de la vida que van asociados a la fiesta, la buena vecindad y la memoria de los que la vivieron antes que nosotros.
Muchas gracias a la Asociación Cultural la “foguera” de san Pedro de Villanueva con su nueva directiva por invitar a este cronista a sus actos festivos y a colaborar con un escrito sobre la historia de la localidad que se ha publicado en su revista anual.
¡Brindemos por los que nos precedieron, por los que estamos hoy aquí y por los que nos sucederán!
FUENTE:https://www.facebook.com/franciscojose.rozadamartinez
