POR LA FUNDACIÓN CONRADO BLANCO, LA BAÑEZA (LEÓN).
Año 1961. El arranque de la temporada teatral veraniega venía marcado por el regreso, al Gran Kursaal, de una muy veterana dama de la escena: Lola Membrives. En el Príncipe, estaba Pepe Alfayete, y al Principal, iba a llegar el cómico Cassen
Publicidad en EL DIARIO VASCO del 22 de julio de 1961: «Teatro Gran Kursaal. Hoy, 7.30-11.00. Conrado Blanco presenta a Lola Membrives en el estreno de ‘Cuando tú me necesites’, de Alfonso Paso, con Angel Picazo y toda la gran Compañía Titular del Teatro Lara de Madrid».
El estreno teatral de hace sesenta y cinco años era significativo de su tiempo. La del Teatro Lara era una compañía prestigiosa de Madrid que, muchos veranos, recalaba en el Principal o el Victoria Eugenia. De origen argentino, Lola Membrives era una respetada dama de los escenarios, entonces ya muy veterana, con 76 años de edad. Y Alfonso Paso era el autor teatral más representado durante el franquismo.
En la crítica que apareció al día siguiente en DV, Teodoro Goñi de Ayala no podía dejar de transmitir su admiración por la Membrives.
«Lola Membrives –doña Lola, por derecho propio– ha vuelto a nosotros después de varios años ausente de los teatros donostiarras. El público, que no la podría olvidar jamás, le demostró ayer que su admiración por ella no sufre alteración alguna. Aquellas ovaciones, aquellas muestras de espontánea entrega a su arte y a su magistral apostura escénica y en la unanimidad de los aplausos y el calor que los impulsaba, eran una prueba fehaciente de ese estado de ánimo».
«Ama y señora»
En otro párrafo de la crítica, destacaba «las portentosas facultades profesionales de doña Lola, que es ama y señora del gesto, de la dicción, del ademán, de la voz y de la naturalidad expresiva».
En aquel arranque de la temporada teatral veraniega, la llegada de Lola Membrives coincidió con la presentación, en el Teatro Príncipe, de la «comedieta en dos actos» ‘Dos noches de boda’, a cargo de la compañía de Pepe Alfayete con Rafaela Rodríguez.
Aquella comedia, alrededor de los celos, según escribiría también Goñi de Ayala en DV, proporcionaba al público «un entretenimiento sin compás de espera y sin paréntesis alguno. Situaciones bien buscadas, escenas llevadas por el optimista vehículo de lo jovial y la simpatía, en un ambiente de risa continua y con estructura refractaria a toda idea de severidad y rigor analítico».
Ya no dentro de los montajes teatrales, sino de las revistas de variedades, el inicio del ciclo veraniego ofrecía a los donostiarras una nueva visita del Radio Teatro, instalado junto al Gobierno Civil, que prometía ‘Variedades del mundo’ con «todo el folklore de los 5 continentes», además de «bellas mujeres» y «graciosísimos humoristas».
En el Teatro Principal, hace 65 años, se vivían los últimos días de la revista ‘¡De Las Vegas a España…!’, con música de Augusto Algueró. Le estaba a punto de suceder la revista ‘Se necesita un marido’, con el popular Cassen, de la que ya aparecían anuncios en DV.
«Sensacional acontecimiento artístico. Presentación de la nueva Gran Compañía de Revistas Colsada, quien tiene el honor de ofrecer al público a su artista exclusivo, el revolucionario del humor, ídolo de la televisión, el mejor cómico del mundo (es broma), Cassen, y la escultural supervedette triunfadora del cine y la escena Katia Loritz (…). Y la presentación, por primera vez en San Sebastián y directamente de Berlín y Viena, del fabuloso ballet ruso, en sus actuaciones extraordinarias, Les Kalski Follies».
