POR FERNANDO JIMENEZ BERROCAL, CRONISTA OFICIAL DE CÁCERES.
El manifiesto a favor de la retirada de la Cruz de los Caídos de Cáceres continúa añadiendo nuevas firmas por parte del mundo de la cultura. Cantautores, artistas plásticos, gestores culturales, docentes y otras profesiones han estampado su firma en un escrito que trata de que se cumpla la ley de Memoria Democrática. Los cantantes Luis Pastor, El Gato con Jotas o Pilar Boyero, la escritora Inma Chacón, el actor Juan Antonio Lumbreras, el profesor de la UEx Miguel Ángel Lama o el cronista oficial Fernando Jiménez Berrocal, entre más de 70 personas, firman el manifiesto a favor de que se retire el monumento erigido en 1938.
Además de ellos entre los profesionales de la palabra, la literatura y la edición destacan Teresa Galeote Dalama, así como los escritores Juan Manuel Barrado, Antonio Orihuela, Matías Escalera y Antonio Crespo Massieu. El ámbito de la poesía cuenta con la presencia de Ada Salas, la poeta y narradora Ana Pérez Cañamares, y el poeta y escritor Luciano Feria Hurtado, a quienes se une el poeta y ensayista Jorge Riechmann y la poeta Irene Sánchez Carrón. En la labor editorial y periodística ligada a las letras figuran los editores Ferran Fernández y Enrique Cabezón, quien también es escritor, los escritores y editores José María Cumbreño y Dionisio López, el director de la Revista Cuaderno Extremeño Juan Serna Martín, el librero Antonio Sánchez Flores, y las periodistas Elisa Blázquez y Sandra Moreno Quintanilla.
En el mundo de la docencia, la investigación y la historia sobresalen los historiadores César Rina, José María Lama, Fernando Jiménez Berrocal y el catedrático e historiador José Hinojosa Durán, junto a la historiadora e investigadora Obdulia Vélez Izquierdo. Las ciencias sociales y la investigación se completan con la firma del sociólogo Tete Alejandre, el antropólogo Manuel Márquez, el archivero y bibliotecario José María Nogales Herrera, y el investigador Pedro Kiko. Asimismo, se suman los profesores universitarios José Luis Bernal, Chema Corrales y la profesora universitaria y cantante Dioni d’Amaral. La docencia en general está representada por los profesores José Ramón Alonso de la Torre, que también es escritor y columnista, Antonio Tejero Aparicio, Francisco Javier Jiménez Bautista y el profesor de Bellas Artes Carlos Pérez Pérez-Serrano, además de las profesoras Ana Nebreda, Teresa Rejas, Pilar Nieves Garza e Isabel Román Román, y la educadora Mar Duque.
Dentro del panorama musical y escénico se encuentran cantantes y vocalistas como los ya citados Luis Pastor, Pilar Boyero y Sergio Gómez, ‘El Gato con Jotas’ y la soprano Rosario Cruz. La creación musical suma a los músicos y compositores Lorenzo González, Javier Arroyo y Miguel Ángel Gómez Naharro, las músicas Fernanda Valdés y Vicky González, y los músicos Epy Figueroa, y Dani Rato, conocido como «Mala Sangre». Por parte del teatro, la actuación y la producción cultural, firman el dramaturgo Isidro Timón, los actores Vicente Rodríguez y Juan Antonio Lumbreras, la actriz Pilar Serrano, y el artista y productor Alberto Durán.
En las artes plásticas y la pintura figuran los pintores Andrés Talavero, Juan José Narbón Romero e Hilario Bravo, las pintoras Lourdes Murillo y María Jesús Manzanares, los escultores Evaristo Ramos Bellotti y Cesar David, y el pintor y escultor Juan Muro. A ellos se unen creadores multidisciplinares como el escritor e ilustrador Javier Alcáins y las artistas visuales y plásticas Lourdes Germain, Cora Ibáñez, que además es poeta, y Akira Cabrera, que también es música. Finalmente, en la gestión y difusión cultural participan los gestores culturales Marce Solís y Miguel Pedrazo, quien es también comisario de exposiciones, el comisario y conservador de exposiciones José Ángel Torres, y el profesor, editor y director de festival de cine español de Cáceres Paco Rebollo.
En el documento, el colectivo recuerda que la Cruz, inaugurada el 10 de mayo de 1938 por Pilar Primo de Rivera en la Plaza de América, fue diseñada desde su origen como un elemento de propaganda «y construcción ideológica del régimen», por lo que su mantenimiento supondría una desobediencia a la legislación de memoria democrática vigente. Asimismo, aclaran que el monumento «no debe considerarse un símbolo de la religión católica», sino una herramienta política de la dictadura que utilizó la iconografía católica como un «escudo» para desviar la atención de su verdadera naturaleza.
El sector cultural descarta que la Cruz de los Caídos posea valores estéticos o de singularidad que justifiquen su conservación patrimonial. «Resulta ridículo afirmar esto en la ciudad de las cuevas de Maltravieso, uno de los conjuntos monumentales mejor conservados de Europa y del Museo Helga de Alvear».
Rebaten la idea de que la Cruz representa a la ciudad. «La ciudad moderna que es Cáceres no puede estar lastrada por antiguallas de la dictadura. Aunque a veces se argumenta que la ciudadanía ha ‘aceptado’ el monumento la historia urbana demuestra que las ciudades son organismos dinámicos. Cáceres ha afrontado grandes cambios urbanísticos en el pasado que la ciudadanía ha adoptado; la Cruz no es una excepción a esta capacidad de evolución»
