POR CARMEN RUIZ-TILVE ARIAS, CRONISTA OFICIAL DE OVIEDO (ASTURIAS).
Estamos contando los días para que Oviedo empiece a disfrutar de su nuevo espacio público que, recuperando los terrenos de la antigua fábrica de explosivos al norte de Llamaoscura, en La Manjoya, nos ofrecerá verdor autóctono conectado con la ciudad. Parece que el espacio contará con 80.000 m2 divididos en varias zonas para beneficio de los ovetenses, que son sus amos. Aquellos terrenos se plantaron en su momento de arbolado para proteger de los ruidos y peligros de la fábrica y de ahí su nombre de El Fulminato, en recuerdo del nombre espontáneo que le dieron quienes allí trabajaban. Un nuevo nombre para una nueva vida de un bosque que, al otro lado del valle, tenderá la mano al bosque de La Zoreda, ya asomado a la ciudad, y que debe su nombre a los azores que allí se criaban.
Bienvenido sea nuestro nuevo bosque. Como bienvenido habrá de ser el museo de la ciudad que tanto se hace de rogar. A ver si nos los trae San Mateo, ya en septiembre, cuando nos volveremos a encontrar.
FUENTE:https://www.lne.es/oviedo/opinion/2026/07/25/verde-quiero-verde-132810447.html
