POR CELERINO MARTIN JIMENEZ, CRONISTA OFICIAL DE MIJARES (ÁVILA)
Ha sido noticia nacional el grave incendio que durante dos semanas ha devastado una gran parte de los pinares de los valles por donde trascurren los ríos Alberche y Tiétar.
Para quienes no conozcan estás cuencas fluviales, decir que en gran extensión trascurren a ambas vertientes de Gredos. El Alberche al norte y el Tiétar al sur y pasan, principalmente por las provincias de Ávila y Madrid y son afluentes del Tajo.
Sus cuencas tienen – tenían – grandes extensiones de pinares y castaños. Un incendio, que según todos los inicios se inició por la imprudente utilización de una máquina excavadora en el término de Burgohondo ( Ávila), arrasó una gran extensión de municipios : Burgohondo, Navaluenga, El Tiemblo, Cebreros, destacando la Reserva Nacional del Valle de Iruelas. Todos ellos en los márgenes del Alberche. El fuego atravesó las cumbres de Gredos llegando y arrasando igualmente pueblos de la vertiente sur. La del Tiétar. Es el caso de Casavieja, Sotillo de la Adrada, La Adrada…
La intervención de un gran número de jóvenes de Mijares, Gavilanes, Pedro Bernardo y Casavieja crearon grupos de voluntarios para impedir que el fuego arrasara sus pueblos. Debieron “enfrentarse” a las patrullas de la Guardia Civil, que al haberse decretado el “Estado de Emergencia Nacional” no les permitían actuar por su cuenta contra el avance de las llamas.
A ellos, posteriormente se unieron medios aéreos y terrestres. Entre todos y tras 4 días, del 25 al 29 se anunció la extinción del incendio y se levantó “el Estado de Emergencia “, permitiendo regresar a sus viviendas a los habitantes de estos pueblos.
Hoy, 30 de julio, aún varias dotaciones de camiones contraincendios – tanto nacionales como portugueses, algún q otro avión, las brigadas y los voluntarios, continúan con su labor de observación y vigilancia.
Vaya para todos ellos y muy especialmente, para los voluntarios, nuestro reconocimiento y cariño.
El tema ha tenido amplia repercusión de los medios televisivos y han sido varios de nuestros voluntarios los que han expresado y defendido su postura.
Lo que se ha quemado, habrá que reforestarlo y lo poco que ha quedado habrá que limpiarlo en invierno, que es la “época cuando se deberían apagar los fuegos de verano”, según decimos todos.
FUENTE: C-M-J-
