POR MANUEL GARCÍA CIENFUEGOS, CRONISTA OFICIAL DE MONTIJO Y LOBÓN (BADAJOZ).
La Revista “La Voz de San Antonio”, fundada en 1895 por la Provincia Bética Franciscana, publica un artículo que he escrito en el núm. 1.914 (julio-agosto, 2026). Con éste son treinta y cinco los artículos publicados. Transcribo parte del texto:”La Plaza Nueva conserva uno de los restos de la Casa Grande de San Francisco, la conocida como capilla de Ánimas o de San Onofre, embutida dentro de las construcciones del siglo XIX, y el vistoso edificio de la Telefónica, obra de Juan Talavera y Heredia. La capilla de San Onofre, anacoreta egipcio que vivió en el siglo IV, está abierta día y noche por su dedicación a la Adoración Eucarística Perpetua desde el 20/XI/2005. La capilla data del siglo XVI, fundada en 1520 la Hermandad de las Ánimas de San Onofre con la finalidad de celebrar misas por las Ánimas del Purgatorio. Su interior encierra un interesante patrimonio histórico y un conjunto de obras: Tallas, pinturas, retablos cuya autoría se asignan a Martínez Montañés, Pacheco, Bernardo Simón de Pineda, Juan Roldán…
El retablo dedicado a San Onofre se sitúa hoy, describe el profesor M.J. Roldán, sobre el muro izquierdo de la capilla, muestra una sencilla estructura arquitectónica sobre un banco con pinturas sobre tablas con los escudos de armas de los Cárdenas. El primer cuerpo lo preside la talla original de San Onofre. El segundo cuerpo está hoy presidido por una imagen de San Ana de fines de siglo XVII que nada tiene que ver con Montañés, como las dos tallas de los laterales, una imagen de San José y otra de san Antonio de Padua… La calle Alfonso XII de Sevilla es una de las vías más largas del casco viejo, la antigua de las Armas, que recorrió Felipe II en su visita a Sevilla; va desde la Plaza del Duque s la Puerta Real, deteniéndose a la mitad en la plaza del Museo. Al comienzo de la calle Armas, cerca de la plaza del Duque, donde se alza el monumento al pintor Diego Velázquez, salta a la vista, por el incesante trajín de devotos en cualquier época del año, en la iglesia de San Antonio Abad, de la Hermandad del Silencio. En su atrio se percibe el fervor de la gente corriente que enciende una constelación de velas votivas a San Judas Tadeo. En el interior nos esperan Nuestro Pedre Jesús Nzareno y María Santísima de la Concepción.
En la vida de la Primitiva Hermandad de Nazarenos (El Silencio) destacan, el escritor y hermano mayor, Mateo Alemán, que redactó nuevas Reglas con la ordenación de la cofradía, obras de caridad y rescate de los presos de la Cárcel Real, siendo aprobadas en 1578, posteriormente renovadas e ilustradas con pinturas de Francisco Pacheco.
El 29/IX/1615, por iniciativa de su Hermano Mayor, Tomás Pérez, la Hermandad hizo solemne Voto y Juramento de creer, proclamar y defender, hasta derramar su sangre, si preciso fuere, que María Santísima, Madre Dios y Señora Nuestra, fue concebida sin pecado original, siendo la primera congregación que llevó a cabo este Voto y Juramento.
La imagen de San Antonio de Padua está expuesta al culto en el sotocoro de la iglesia de San Antonio Abad. El santo paduano se ve acompañado en sus laterales por San Francisco de Asís y San Francisco de Paula. La relación de la Hermandad del Silencio con los franciscanos debemos situarla en la defensa del voto inmaculista, en la fórmula Potuit, decuit, ergo fecit, es decir, “Pudo, convenía, entonces [lo] hizo”, tradicionalmente atribuida al beato franciscano Duns Scoto (1265-1308). La Inmaculada Concepción es la patrona de la Orden Franciscana”.
