POR JUAN ANTONIOALONSO RESALT, CRONISTA OFICIAL DE LA VILLA DE LEGANES (MADRID),

He tenido este verano de nuevo la oportunidad de disfrutar en Francia, muy bien acompañado, de la belleza de la Ciudad de las Luces, de Paris su capital. Como otros visitantes, llamados turistas Toñi, Paqui, Lola, Pedro y Santi hemos podido disfrutar el imponente Arco del Triunfo de Napoleón, con su tumba del soldado desconocido, un buen montón de nombres de ciudades españolas esculpidas en sus arcos y el atrevimiento de acceder a ese gran monumento que corona la Place Etoile y los Campos Eliseos arriesgando el pellejo sin pasos de cebra y entre los coches y motos. Que satisfacción. Paris a tu aire.
Los Campos Elíseos y sus firmas de moda internacional, La torre Eiffel, el Trocadero, El Campo de Marte, Las Tullerias ,la tumba de los Inválidos de Napoleón, y al ladito su hermano, enterrado, José Bonaparte (nuestro rey, impuesto) . La pirámide del Museo del Louvre, los Jardines de las Tullerias, su laguito con barquitos alquilados y sus sillas verdes de hierro forjado para descansar, si de de hierro puro y pesado de color verde y la gran noria o el dirigible estático de la inauguración de las últimas olimpiadas parisinas.
También he podido acercarme , pese a los miles de turistas y visitantes parisinos, a la Place de la Vendome con el mítico Hotel Ritz de Lady Di, a la Opera Garnier, una empresa de perfumes muy afamada, las Galerías Lafayette y su impresionante pasarela de cristal, la Rue Rivoli con su estatua de Juana de Arco en pan de oro, o he podido pasear un domingo por la tarde, que emocionante, por las calles cercanas a la Place Etoile ( Charles de Gaulle) y Trocadero y el callejeo parisino.
Pasear por las orillas del Sena en el famoso Barco del ratón, con una sensacional compañía, ver la torre Eiffel iluminada o comprar un simple imán para la nevera o una gorrita parasoles. Es lo típico de andar por las calles de Paris, recordando otras veces que pude viajar hasta allí, eran los años setenta, ochenta y noventa del siglo pasado y París, sigue allí, impertérrita. Y bulliciosa e bellisima hasta para un eclipse.
Mi memoria reconocía algunos lugares de otras visitas mas largas y descansadas y no tan acuciadas por el calor o la búsqueda de una botellita de agua imprescindible, pero sigue teniendo Montmatre, la plaza de los Pintores, el Molino Rojo o Pigalle ese aroma de gran capital europea. Aroma de grandiosidad que no se ve en la fotografías, que te hace para volver a recordar este genial viaje a Paris.
Pero uno de los monumentos que más me volvió a concentrar mi admiración fue ver la elegancia, la magnitud de un puente, de los muchos que tiene la capital parisina , El puente de Alejandro IIII que dedica su grandiosidad a un zar ruso que lo regaló-
Uno de sus ingenieros autores de los cuatro que aceptaron el reto del Ayuntamiento de construir un puente magnifico y de grandes dimensiones en el centro de Paris, cerca del milenario Obelisco y la plaza donde se ejecutó el la Revolución a los Reyes Luis XVI y María Antonieta, se apellidaba Resalt.
Una casualidad que desde hace años, vengo difundiendo como si de un primo lejano fuera, Orgullosos están todos los parisinos de tener ese gran puente y orgullosos disfrutan los turistas de este puente que es sin duda uno de los mas “bonitos de Partís”.
Hace años pude ver bajo el puente y mientras disfrutaba de un relajante paseo a la orilla del Sena, por el consejo de un amigo, Inda Secal que me acompañaba, una plaquita histórica que ponía en referencia el año de inauguración del puente 1900 y entre los nombres, el del ingeniero Jean Resalt. Desde entonces recuerdo con satisfacción este gran puente de Paris.
Quien fue el ingeniero Resalt
Louis-Jean Résalt (Besançon, 1854 – París, 1919) fue un eminente ingeniero civil francés, especialista en estructuras metálicas y considerado el máximo diseñador de puentes de acero de finales del siglo XIX.
Graduado en la École Polytechnique y en la École des Ponts et Chaussées, ejerció como Ingeniero Jefe del cuerpo de puentes de Francia y como catedrático de mecánica en la École des Pants et Chaussées (1893-1913).
Obras más destacadas en París
Puente Alejandro III (1897-1900): Diseñado junto al ingeniero Amédée Alby para la Exposición Universal de 1900, destaca por su innovador arco monumental de bajo peralte de acero moldeado.
Puente Mirabeau (1893-1896): Declarado monumento histórico, donde aplicó una novedosa estructura de tres articulaciones.
Passerelle Debilly (1900): Pasarela peatonal metálica erigida para la Exposición Universal.
Ampliación del Puente de Bercy (1904): Adaptado para dar paso a la línea 6 del metro parisino.
Aportaciones teóricas y legado
Efecto Résalt: Dio nombre a este concepto fundamental en ingeniería de estructuras, que define la reducción del esfuerzo cortante en vigas de canto variable sujetas a compresión.
Publicaciones académicas: Escribió tratados fundamentales de referencia sobre la resistencia de materiales, empuje de tierras (Poussée des terres) y construcción de puentes metálicos y de fábrica.
Volveré , seguramente a Parids, para hacer lo mismo o solo admirar la grandiosidad de una gran ciudad.
FUENTE: J.A.A.R.
