CLARA SEGURA, SEGURA CLARA
Sep 07 2026

POR MARÍA DEL CARMEN CALDERÓN BERROCAL, CRONISTA OFICIAL DE CABEZA LA VACA (BADAJOZ).

                                                   

La historia de Clara María «Clarita» Segura continúa despertando interés dentro y fuera de Argentina. Más de tres décadas después de su fallecimiento, el proceso para su posible canonización ha dado un nuevo paso con el inicio de la fase pontificia de su causa, acercándola al reconocimiento oficial de la Iglesia católica.

La documentación reunida durante la investigación diocesana ya fue entregada al Dicasterio para las Causas de los Santos en Roma por el obispo castrense de Argentina, monseñor Santiago Olivera. A partir de ahora, la Santa Sede analizará su vida y las virtudes que le atribuyen quienes impulsan su causa.

Fue una adolescente con una fe vivida en lo cotidiano. Clarita nació en Buenos Aires el 15 de mayo de 1978 y falleció el 7 de marzo de 1995, cuando tenía solo 16 años. Era la menor de seis hermanos y llevaba una vida similar a la de cualquier adolescente: disfrutaba de sus amistades, le gustaba bailar, tenía proyectos de futuro y soñaba con formar una familia.

Sin embargo, quienes la conocieron destacan que su vida espiritual ocupaba un lugar central. Durante sus años de estudio en el Colegio Los Robles participó activamente en actividades religiosas y peregrinaciones, además de mostrar un marcado liderazgo entre sus compañeros.

Llevó una práctica religiosa discreta. Uno de los aspectos que más llamó la atención durante la investigación de su causa fue que asistía con frecuencia a misa entre semana sin hacerlo público. Según el postulador de la causa, Juan Reynoso, muchos descubrieron este hábito únicamente después de su muerte, ya que nunca buscó reconocimiento por ello.

Sus escritos personales también reflejan una espiritualidad sencilla y profunda. En ellos aparecen oraciones de agradecimiento y peticiones para mantenerse fiel a sus principios, textos que hoy forman parte del material estudiado dentro del proceso de canonización.

Fue víctima de una enfermedad repentina. A comienzos de 1995, Clarita enfermó gravemente debido a una infección bacteriana que afectó su corazón. Su estado de salud se deterioró rápidamente y falleció apenas dos semanas después del diagnóstico.

Los testimonios recogidos durante la causa coinciden en señalar la serenidad con la que afrontó la enfermedad. Incluso algunos profesionales sanitarios que la atendieron recordaron la tranquilidad y fortaleza que mostró durante sus últimos días.

Su causa fue iniciada por el entonces arzobispo Bergoglio, quien después fuera el Papa Francisco. El camino hacia los altares comenzó cuando Jorge Mario Bergoglio era arzobispo de Buenos Aires. Posteriormente, ya como papa Francisco, el pontífice siguió con interés la evolución del proceso.

Con el inicio de la fase pontificia, corresponderá ahora al Vaticano estudiar la documentación presentada y determinar si Clarita puede ser declarada venerable, uno de los pasos previos a una eventual beatificación y canonización.

Es un referente para los jóvenes. En distintos ambientes católicos, Clarita Segura es considerada un ejemplo de cómo vivir la fe en la vida diaria sin renunciar a las actividades propias de la juventud. Por ello, algunos la comparan con Carlo Acutis, el joven italiano canonizado y convertido en referente para miles de adolescentes en todo el mundo.

Aunque el proceso aún deberá recorrer varias etapas antes de una posible declaración de santidad, la figura de Clarita continúa ganando reconocimiento entre quienes ven en su historia un testimonio de compromiso, sencillez y vida cristiana.

FUENTE:https://www.diariosigloxxi.com/texto-diario/mostrar/6004797/clara-segura-segura-clara

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