POR LUIS MIGUEL MONTES ARBOLEYA , CRONISTA OFICIAL DE BIMENES (ASTURIAS)

En el mes de agosto de 1936, hace ahora 90 años, tres vecinos de la parroquia de San Julián de Bimenes morían de forma trágica por el simple hecho de pertenecer a la Iglesia, consecuencia de la persecución religiosa habida en los años treinta del siglo pasado auspiciada por la «burguesía del proletariado», que diría Maximiliano Arboleya. En el punto de mira estaban curas, religiosos,
seminaristas, seglares, etc.

Los tres se llamaban don José María Palacio Montes (dominico), don Severiano Montes Fernández (agustino) y don Ricardo Rodríguez García (cura parroquial). Los tres pertenecían a familias normales y corrientes del concejo, y que por sus aptitudes para el estudio los
encaminaron, ya de pequeños, hacia la formación religiosa. Era una salida que las familias humildes
de la época tenían para buscarles un futuro mejor a sus hijos.

El padre José María era de La Zorea, ingresó en el monasterio de Corias (Cangas del Narcea) a los once años. Posteriormente estudiaría Filosofía y Teología. Escribió un libro titulado «Enquiridión sobre la propiedad». En agosto del 36 lo detuvieron en dicho cenobio —donde veinte años antes había recibido el hábito dominico—, y tras pasar por la cárcel de Sama, lo asesinaron en el Pinar de Lada. Lo arrojaron a un pozo abandonado de mina junto a otros cinco.
No fue identificado. Tenía 34 años. El padre Severiano nació en San Julián. De niño estudió en el seminario de Valdediós, luego
estudió Filosofía y Teología. Pasó por Valladolid, Burgos, Cuenca y el colegio San Agustín de Ceuta. En los años 30 daba clases de Latín y Francés en el colegio Cántabro de Santander. En las vacaciones de verano del 36 estaba en el balneario de Las Caldas de Oviedo curándose de unas dolencias, allí lo detuvieron para luego matarlo en un lugar desconocido. No se encontró su cadáver. Tenía 49 años.
Don Ricardo, también natural de San Julián, estaba de párroco en Santiago de Areñes. Fue perseguido y acosado varios meses antes de su detención. Marchó para guardarse en la casa familiar de San Julián, al lado de la iglesia. Aquí le pegaron un tiro, y malherido, lo llevaron a la cárcel de Llanes, después le dieron un «paseo» hasta Naves donde fue ejecutado junto al minero de Sariego Samuel Arboleya, conocido suyo. Los dejaron tirados en la cuneta. Su cuerpo reposa en el mausoleo realizado al efecto en la iglesia de Santiago de Areñes, en Carbayín Alto. Tenía 53 años.
Los padres José María y Severiano fueron beatificados, junto a otros mártires españoles, por el papa Benedicto XVI, el 28 de octubre de 2007, en la plaza de San Pedro del Vaticano. Deseamos que algun día se haga justicia, también, con don Ricardo.
FUENTE: DIARIO «NUEVA ESPAÑA» DIA 2 DE SEPTIEMBRE DE 2026