POR TITO ORTIZ. CRONISTA OFICIAL DE GRANADA.

Que el nuevo curso se acercaba, comenzamos a sospecharlo cuando en los últimos días de agosto, comenzó el bombardeo televisivo de los anuncios ofreciendo coleccionables. La historia de este mundo y el otro en cómodos fascículos, la moto de Marc Márquez en cinco mil trecientas piezas semanales, los abanicos de Cleopatra con los que engatusaba a Marco Antonio o, los dedales personalizados de Maestros de La Costura en su mayor declive y pespunte.
Cuando usted querido lector, vea que en la televisión se anuncian los coleccionables de todo tipo, échese la mano al bolsillo porque el nuevo curso está llamando a su puerta. Olvídese de la famosa cuesta de enero, eso es algo solo para solteros.
La pendiente al estilo Tourmalet es septiembre, cuando los infantes vuelven al colegio, los adolescentes al instituto y los mayores a la universidad. Vaya tirando de tarjeta porque las matrículas, uniformes, libros y material escolar en este país, hace tiempo que han alcanzado cifras indeseables para una nómina de andar por casa. Sobre todo, si se viene de las vacaciones con la cuenta corriente con telarañas, si ha tenido que llenar el depósito un par de veces.
Y para colmo de males, nos adentramos en un septiembre movidito, con terremotos diarios desde mitad de agosto, que nos han dejado el corazón en un puño y, la mente pensando en las réplicas junto con un ente lento y perezoso llamado, Consorcio de Seguros, cuyos trámites no son sencillos y al que nos remite nuestro seguro de hogar, ese que cada día me repito ¿De qué sirve estar al corriente de pago? Si al final no te cubre lo que realmente necesitas.
Maldigo la ignominiosa “letra pequeña” que casi nadie se lee y, que tantas sorpresas desagradables nos da, cuando llamamos para dar parte de un siniestro porque, entonces descubre que tienes un seguro que no te cubre casi nada, y tú, tan tranquilo, hasta que te das con la cruda realidad y sufres un perrengue o como mínimo, un bitango.
Cofrades a las aulas
Los cofrades granadinos fueron llamados a las aulas el pasado 3 de septiembre, en un año que ha estado presidido por la celebración del primer siglo de vida de la Federación que los agrupa y, por la exposición más extraordinaria, jamás montada, en el templo metropolitano, para celebrar esta primera centuria.
Bajo la riqueza de los actos, parece que subyace cierta disparidad de criterios entre los hermanos mayores que la integran, si tenemos en cuenta el resultado de la votación llevada a cabo para elegir presidente hasta 2030. Un asunto preocupante si apreciamos el importante trabajo que queda por hacer. Uno de los principales, será comenzar a preparar los nuevos estatutos de la Real Federación. La junta de gobierno y los hermanos mayores deberán estudiar juntos el funcionamiento de la institución y adaptar sus estructuras a las necesidades actuales de las corporaciones.
No será una reforma menor, según mí admirado Álvaro de La Torre, porque el texto tendrá que ordenar procedimientos, precisar competencias y facilitar la participación de las hermandades en las decisiones comunes. El pleno de hermanos mayores continuará siendo el espacio fundamental para el diálogo, el intercambio de propuestas y la búsqueda de acuerdos.
La finalidad no será cambiar la identidad de la Federación, sino proporcionarle herramientas más útiles para desarrollar su labor de coordinación y servicio. Las hermandades han crecido y su actividad religiosa, social, cultural y patrimonial ocupa prácticamente todo el calendario. Las normas deben acompañar esa evolución.
En este proceso deberá estudiarse también la integración de las hermandades de gloria, definiendo su representación y su encaje dentro de una institución articulada hasta ahora alrededor de las corporaciones penitenciales. A ello se suma la posible actualización del Estatuto Marco diocesano. El texto vigente fue aprobado en 1996 y reformado en 2016, mientras que el Arzobispado introdujo en julio de 2024 una modificación de las normas diocesanas. Los procesos electorales, la composición de las juntas, la formación, la administración económica y la conservación del patrimonio necesitan respuestas adaptadas al presente. Todo un desafío.
Apoyo de los cronistas oficiales
Vivimos días importantes para saber si Granada se hará con la capitalidad cultural y, los cronistas oficiales de España y América han decidido apoyar la iniciativa, de tal manera que, La Real Asociación de Cronistas Oficiales de España, celebrará a finales de octubre próximo su LI Congreso Nacional, para apoyar explícitamente nuestra candidatura europea, además de unirse al V Centenario de nuestra Iglesia Catedral Metropolitana.
En todos sus años de historia, es la primera vez que la Real Asociación celebra su congreso en la ciudad de La Alhambra, y lo hace con un leitmotiv más que justificado. Son cinco siglos los cumplidos por nuestro templo mayor, asunto que ya de por sí sería bastante, pero se refuerza por la importancia patrimonial de su estilo, ejecución, realizadores intervinientes, su estado de conservación y los tesoros que alberga, que la hacen un gran atractivo fuera de nuestras fronteras.
De otro lado y, no menos apasionante, los cronistas oficiales vienen a arroparnos en la candidatura más ilusionante de los últimos tiempos, que significaría el respaldo internacional a nuestra ciudad, cuya historia, patrimonio y actividad cultural, está refrendada desde la noche de los tiempos, engrandecida por una agenda de actos a lo largo de todo el año que, no hacen más que enriquecer nuestra trayectoria en torno a todas las Bellas Artes en cualquiera de sus facetas, junto a la riqueza de nuestro Patrimonio Histórico y Artístico.
Con los apuntes de los cronistas en este congreso, la divulgación de nuestra ciudad en España y América será otro granito de arena para nuestro proyecto ilusionante.
FUENTE: T.O. EL IDEAL. DOMINGO DIA 13 DE SEPTIEMBRE DE 2026