POR JUAN CUÉLLAR LÁZARO, CRONISTA OFICIAL DE FUENTIDUEÑA Y FUENTEPIÑEL (SEGOVIA).
Después de la función de verano, que en Fuentepiñel pone prácticamente punto y final a esta estación, el pueblo vuelve a su estado natural de calma y sosiego.
Como sucede en el resto de pueblos, sus calles vacías de vida se llenan de ausencias. Recorrerlas en silencio supone un reencuentro con ese otro nuestro «yo» que nos complementa y siempre nos acompaña, y que con la algarabía y las multitudes solemos ignorar y dejar a un lado.
El tiempo sigue su curso de forma inexorable y nos lleva en volandas, mientras nosotros escribimos nuestra historia que, afortunadamente a día de hoy, podemos vivirla y contarla.
¡Muchas felicidades, José Antonio! Un lujo y un privilegio tenerte de hermano mayor.
