POR VALENTÍN CASCO FERNÁNDEZ, CRONISTA OFICIAL DE VALDETORRES (BADAJOZ).
La siega a mano fue durante generaciones uno de los trabajos más duros del campo.
Cuando llegaba el verano, los segadores acudían a los sembrados de trigo y
cebada con la hoz, comenzando muchas veces al amanecer para aprovechar las horas
de menor calor.
Agachados durante largas jornadas, cortaban la mies manojo a manojo.
Después se formaban las gavillas y los haces, que
serían llevados a las eras para la trilla. Era un trabajo agotador, realizado bajo el fuerte sol del verano y que exigía fuerza, experiencia y mucha resistencia.
En Valdetorres, como en tantos pueblos extremeños, la llegada de la maquinaria agrícola fue haciendo desaparecer poco a poco aquella estampa de hombres y mujeres
segando a mano, que hoy forma parte de la memoria de nuestros campos.
