ISAAC RILOVA ABRE EL NUEVO CURSO DE LA INSTITUCIÓN FERNÁN GONZÁLEZ DESCUBRIENDO EL BURGOS JUDÍO
Oct 16 2026

POR ISAAC RILOVA PÉREZ CRONISTA OFICIAL DE SASAMÓN (BURGOS).

                                           

Lejos queda ya el recuerdo del cierre del pasado curso académico –acaecido a mediados de julio en Barbadillo de Herreros, con un homenaje a Francisco Grandmontagne– de la Institución Fernán González. Porque este jueves comienza el curso 2026-27. La Real Academia Burgense de Historia y Bellas Artes regresa con nuevas conferencias, publicaciones y otras actividades y, para empezar, su vicedirector, Isaac Rilova Pérez, imparte este jueves la conferencia inaugural ‘Historia de los judíos en Burgos y su provincia (siglos X-XV)’. La cita es en el Salón de Estrados del Palacio de la Diputación a partir de las 20 horas. La entrada es libre hasta completar el aforo.

«Este es un tema que yo abordé en mi tesis doctoral, que titulé ‘La Ciudad y la Iglesia en Burgos durante el reinado de Juan II de Castilla (1405-1454)’, y donde se habla de la familia de los Cartagena», indica Rilova. «Me toca muy de cerca, porque el fundador del castillo de Olmillos de Sasamón, mi pueblo, fue don Pedro de Cartagena y tengo muy estudiada a esta estirpe».

Tras la destrucción del templo de Jerusalén por los ejércitos del emperador Tito en el año 70 d. C., el pueblo judío sufrió una gran diáspora que hizo que la población se repartiera por toda Europa. La presencia de este pueblo en Burgos nos hace viajar hasta la Alta Edad Media, en plena separación de los condados castellanos del reino de León. «En el siglo X se empiezan a tener las primeras noticias de judíos en Burgos. En el Fuero de Castrojeriz, en el año 974, ya se sabe que hay habitantes judíos en esta localidad. Y en el 1085 se registra un judío que tiene viñas», señala.

Su periodo de esplendor se enmarca en los siglos XII y XIII con ocasión de los reinados, entre otros, de Alfonso X el Sabio o Fernando III el Santo, «que favorecieron la implantación de juderías, sobre todo a lo largo del Camino de Santiago». Rilova también destaca que su relación con el pueblo musulmán «fue benevolente, salvo con las invasiones almohades y almorávides, que eran de una estricta ortodoxia. Eso hizo que muchos judíos y mudéjares marcharan al norte de la península. La judería de Burgos llegó a tener unos 600 vecinos». En la provincia burgalesa llegaron a existir hasta 21 aljamas –de las cuales dependían 60 localidades–, sitas en localidades como Frías, Oña, Poza de la Sal, Miranda de Ebro, Pancorbo, Briviesca, Villadiego, Belorado, Castrojeríz, Castrillo Mota de Judíos, Santa María del Campo, Lerma, Aranda de Duero o Roa, entre otras.

«Hay que diferenciar dos palabras que a veces se confunden. La aljama es el concepto institucional y la judería es el barrio donde viven», destaca el historiador, que en su conferencia hablará de la ley, de la vida religiosa y de la vida civil de los judíos en España. «Las juderías se instalaban cerca de una protección, de un castillo. Hay que tener el cuenta que los judíos eran siervos del rey», subraya y enumera que en cada aljama había baño, hospital, horno, carnicería y escuela «con sus particulares tradiciones y teniendo como máxima autoridad al rabino correspondiente».

Como de la morería, de la judería de la capital castellana apenas quedan restos en pie. «En Burgos, la judería alta surge en el cerro de San Miguel y debió de haber una sinagoga que coincidió en el tiempo con el templo cristiano de la Virgen Blanca. La judería baja estaría cerca de la actual calle Fernán González, que era la más importante de aquel Burgos. Cuando se amplió la muralla en la zona sur de la ciudad, ellos bajaron allí también. Es la zona del arco de San Martín y el torreón de doña Lambra, al final del Paseo de los Cubos, con una puerta que tradicionalmente se ha conocido como la Puerta de la Judería».

El doctor en Geografía e Historia y vicedirector de la Institución Fernán González Isaac Rilova Pérez.
El doctor en Geografía e Historia y vicedirector de la Institución Fernán González Isaac Rilova Pérez.© TOMÁS ALONSO

Sus tradiciones religiosas, al principio respetadas, les dieron más de un problema de convivencia. «Entre la población judía había cabalistas. La Cábala era una tradición mística y esotérica del judaísmo que buscaba los significados ocultos de la Torá [el texto sagrado del judaísmo] y explicar la relación entre un creador infinito y el universo de los humanos» explica Isaac Rilova y cita al gran cabalista burgalés Todros ha-Leví Abulafia, que fue consejero personal y ‘nasí’ [príncipe] en la corte del rey Alfonso X el Sabio. Otro personaje importante fue Pablo de Santa María, judío converso que fue obispo de Cartagena y luego de Burgos, además de consejero de Enrique III. «Es una de las grandes figuras de esta época. Además tuvo varios hijos de renombre, como Alfonso o Alonso de Cartagena, que también fue obispo de Burgos y está enterrado en la capilla de la Visitación de la Catedral, o Pedro de Cartagena, fundador del castillo de Olmillos y guardia de corps del rey Juan II», concluye Isaac Rilova.

La historia de los judíos en España acabó con el Edicto de Granada, que decretó su expulsión y fue firmado por los Reyes Católicos el 31 de marzo de 1492. Acusados de prácticas judaizantes, proselitismo de su credo a los cristianos y hasta de algunos males que asolaban a la población como las epidemias de peste, muchos judíos marcharon de la península a puntos geográficos como Países Bajos, Italia, el norte de África y el Imperio Otomano, aunque un gran número decidieron quedarse tras su conversión a la fe cristiana.

FUENTE:https://www.elcorreodeburgos.com/cultura/261014/246320/isaac-rilova-abre-nuevo-curso-institucion-fernan-gonzalez-descubriendo-burgos-judio.html

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