POR MANUEL GARCÍA CIENFUEGOS, CRONISTA OFICIAL DE MONTIJO Y LOBÓN (BADAJOZ).
En mi juventud visité en dos ocasiones la ciudad de Jerez, cuando la carretera de La Albuera hasta Jerez, que es la de Badajoz a Huelva, era tortuosa. Admiré sus cuatro torres: Santa María, San Bartolomé, San Miguel y Santa Catalina. Últimamente he estado en la ciudad de las torres en 2023, 2024 y 2026, invitado a participar en las Jornadas de Historia.
En esta ciudad donde corren aires templarios, se percibe el carisma franciscano que habitó en los conventos de Santa Margarita y Ntra. Señora de Aguas Santas. Pero también en la fachada principal, de la Iglesia de San Bartolomé, patrón de Jerez, situada al oeste, que es uno de los pocos ejemplos de azulejería sevillana del siglo XVIII con los que cuenta Extremadura.
En los laterales del primer y segundo cuerpo aparecen cuadros de azulejería, que representan a cuatro santos: San Diego de Alcalá, San Antonio Abad, San Antonio de Padua y San Francisco de Asís. La belleza de San Bartolomé atrae y cautiva al visitante. Su colorido contrasta con el balnco de las fachadas de las casas de tan populoso barrio histórico.
