POR MIGUEL MARTÍNEZ APARICIO, CRONISTA OFICIAL DE CALLOSA DE SEGURA (ALICANTE).
Continuando con la actividad de «Aquella Plaza de Toros», señalada así por José Mira Pastor, tras su construcción, inauguración y primeras corridas veraniegas, la temporada taurina prosiguió durante los meses de julio y agosto con festejos organizados con motivo de las fiestas locales, tanto las de la Virgen del Carmen, en julio, como las de San Roque, en agosto.
Así lo recoge la prensa de la época. El Diario de Córdoba anunciaba una corrida para el 15 de julio con la participación del novillero manchego Manuel Alcobea, «Alcobita». Por su parte, El Diario Oriolano publicaba el día 23 una reseña de una corrida de vacas celebrada la víspera, que dejó satisfechos a los aficionados.
Sin embargo, la actividad taurina se concentró especialmente en las fiestas de San Roque, con corridas previstas para los días 15, 16 y 19 de agosto. El alcalde de Callosa autorizó su celebración en el circo taurino de la Rambla. Entre los festejos destacó el del día 15, anunciado por El Diario con toros del ganadero jienense Ramón de la Parra y la participación de los afamados diestros Ramón Jarodo, «Alhameño»; Antonio Giraldes, «Jaqueta», y Salvador Soler, «Negrete».
La corrida, presidida por el alcalde José Martínez Navarro, contó con facilidades para los aficionados de otras localidades. La compañía ferroviaria estableció horarios y precios especiales para los billetes de ida y vuelta, una iniciativa que despertó gran entusiasmo entre los aficionados foráneos, especialmente los oriolanos.
Por su parte, La Unión Republicana, el 10 de agosto de 1906, criticaba el fracaso de la feria de Orihuela y anunciaba festejos en el coso callosino para los días 15 y 16. Las características de aquellas corridas, sus participantes y su desarrollo quedaron recogidos por José Mira en su libro Callosa en tiempo de ayer.
Tras el verano, septiembre transcurrió sin corridas, quizá debido a las lluvias torrenciales que afectaron a la comarca y, especialmente, a la riada conocida como la de Santomera. Este municipio sufrió graves inundaciones, mientras que buena parte de la huerta de Orihuela y Callosa de Segura quedó anegada. La catástrofe ocasionó 24 víctimas en Santomera y despertó una importante corriente de solidaridad entre las localidades vecinas, que organizaron actividades benéficas para ayudar a los damnificados, entre ellas festejos taurinos.
En Callosa de Segura, El Graduador, el 5 de octubre, y El Diario, al día siguiente, informaban de la organización de una corrida benéfica para el domingo 7 de octubre de 1906, destinada a aliviar la difícil situación de los afectados por la inundación.
El festejo incluía tres novillos y una vaca de la ganadería de Leopoldo del Prado, de Villacarrillo (Jaén), y estuvo dirigido por el novillero José Mira, «Bollerito». Junto a él participaron varios aficionados callosinos: Gaspar Rives y Estanislao Marco, como espadas; Joaquín González y Francisco Torregrosa, como picadores; y José Mellado, Joaquín Serna, José María Miralles, Manuel Pina, Mariano Mateo y José Salinas Martínez, como banderilleros. Posteriormente, El Demócrata anunciaba otra novillada para el domingo 14 de octubre, con Bollerito y Antonio Vidal, «Vidalito».
La gran corrida anunciada para aquel mes se celebraría el 21 de octubre, a las cuatro de la tarde. Comenzaba el mes con periódicos como El Diario y El Noticiero anunciando el festejo, con cuatro reses de una ganadería andaluza y la participación de María Salomé, «La Reverte», y Salvador Soler, «Negrete».
Para la ocasión se contrató a la banda de música ilicitana «Blanco y Negro», dirigida por Vicente Guirau Latorre, junto con las bandas de Almoradí y la no menos afamada de Callosa de Segura, según señalaba Unión Republicana. El 17 de octubre, La Voz de Alicante destacaba el gran entusiasmo de los aficionados ante la proximidad del festejo. Dos días después, El Demócrata precisaba que la ganadería elegida había sido la de Leopoldo del Prado y anunciaba servicios especiales de tren y rebajas en los billetes.
La prensa continuó promocionando la corrida durante los días previos. Los carteles, colocados en los lugares de costumbre, anunciaban a los matadores y sus cuadrillas. El Diario calificaba el cartel de atractivo y animaba a asistir, recordando también los horarios ferroviarios para facilitar el desplazamiento de los espectadores.
La crónica publicada por La Correspondencia de Alicante tras el festejo señalaba que La Reverte y Negrete habían lidiado cuatro novillos de la ganadería de Villacarrillo. Los dos primeros eran pequeños, nobles y bravos, mientras que los dos destinados a Negrete resultaron grandes, mansos y peligrosos. Pese a las dificultades, el diestro consiguió acabar con ambos animales, demostrando valor y habilidad. La Reverte destacó por su valentía y destreza, recibió varias ovaciones y obtuvo una oreja.
La reseña también criticaba la actuación del presidente y las deficiencias del servicio de la plaza, especialmente la falta de caballos adecuados. Aun así, el cronista consideraba que la tarde y el viaje habían resultado agradables. Por su parte, El Liberal de Murcia, destacaba el 23 de octubre, la satisfacción de los numerosos aficionados desplazados hasta Callosa, valorando especialmente el trabajo de La Reverte.
El diario alicantino El Demócrata publicó el 24 de octubre una crónica más extensa, firmada por Cuarteo. En ella se describía una tarde agradable, con una entrada mediana, en la que La Reverte y Negrete lidiaron cuatro novillos de Leopoldo del Prado. La Reverte tuvo dificultades con el primero, pero destacó en el segundo, al que dio muerte de una buena estocada, recibiendo una ovación y una oreja. Negrete se enfrentó a dos novillos mansos y huidizos, ante los que realizó buenas faenas, no recibiendo los aplausos que merecía.
La reseña censuraba la actuación de los banderilleros, la mansedumbre del ganado y las deficiencias de los servicios de la plaza. También criticaba la distracción del presidente y concluía aconsejando a Negrete que no volviera a torear en Callosa ni alternara con La Reverte.
Para el domingo 28 de octubre de 1906, la prensa anunciaba la última corrida de la temporada con el diestro «Levita» en el cartel. Finalmente, se celebró una novillada benéfica a favor de José Mira «Bollerito», en reconocimiento a su trabajo durante el verano, actuando en numerosas localidades de la comarca.
Desconocemos el motivo del cambio de matador. Quizá tuviera relación con la noticia publicada por El Graduador dos días antes, según la cual el alcalde pretendía intervenir la taquilla. Lo cierto es que el festejo se celebró, tal como recogió El Diario de Orihuela, y constituyó un éxito. El público, en lugar de limitarse a pagar una entrada, lanzó monedas desde el graderío para contribuir al beneficio del novillero, quien destinó lo recaudado, 282,50 pesetas, a la compra de un traje de luces.
La empresa organizadora cedió la plaza y dos toros de la ganadería de Leopoldo del Prado. Otros colaboradores contribuyeron desinteresadamente: la imprenta de Alejandro Egea regaló los carteles y la banda de música participó gratuitamente. La corrida estuvo presidida por el señor Mora, teniente de alcalde, y registró un lleno absoluto, reflejo del cariño que el público profesaba al torero.
Bollerito destacó por su destreza y valentía, especialmente al colocar las banderillas y ejecutar sus estocadas, que fueron recibidas con grandes ovaciones. La celebración concluyó con una manifestación de entusiasmo popular: varios asistentes lo llevaron a hombros hasta el establecimiento donde se hospedaba.
Así concluía la temporada taurina de 1906 en Callosa de Segura, un año marcado por la presencia de destacados diestros, el entusiasmo de los aficionados y la continuidad de los festejos. Pero aquella última corrida dejó, sobre todo, un testimonio de la solidaridad de la sociedad callosina de principios del siglo XX y del reconocimiento popular hacia un novillero que había contribuido al desarrollo de la actividad taurina en la Vega Baja
FUENTE:https://www.informacion.es/opinion/2026/10/24/plaza-toros-rambla-iii-clausura-135722760.html
