GOVERT WESTERVELD-POR ANGEL RIOS MARTINEZ, CRONISTA OFICIAL DE BLANCA (MURCIA).
Los sistemas hidráulicos que proliferaron en la Edad Media por estas tierras y los alimentos que introdujeron los nuevos habitantes tras la conquista de 711 tuvieron un papel clave en la agricultura regional
El conocimiento del origen de la antigua agricultura de raíces musulmanas que se prodigó con éxito por estas tierras entra por el estómago. «Gracias a los escritos de la cocina hispanomagrebí sabemos algo más sobre los cultivos agrícolas en Tudmir», según dejó escrito el cronista oficial de Blanca Govert Westerveld.
Tudmir, recuerda el autor, de origen holandés, era la antigua denominación de la provincia de Murcia, que ocupaba también parte del territorio actual de la provincia de Alicante y Albacete antes de 1304. El nombre tiene su origen probablemente en el gobernador visigodo Teodomiro o Tudmir, con un papel clave en la conquista árabe de estas tierras en el año 713. Los visigodos que lograron sobrevivir a la invasión se refugiaron en Orihuela, entonces capital de la provincia, donde lograron un pacto con los musulmanes para conservar cierta autonomía en algunas ciudades.
De ese acuerdo se conservan unas líneas que tienen interés para lo que aquí nos trae por la cita que se hace de algunos de los alimentos de la época. Al apuntar los tributos anuales que deberán pagar los vencidos se citan, por cada súbdito al año «cuatro medidas de trigo, cebada, zumo de uva y vinagre, dos de miel y dos de aceite de oliva». Esto nos permite conocer lo que se cultivaba por estas tierras en la época, herencia con toda probabilidad de la anterior etapa romana.
Otro texto posterior, en este caso firmado por el tunecino Ibn Jaldún (nacido en 1374 y muerto en 1406), nos lega la conciencia que había sobre la necesidad de, ante todo, disponer de agua. «Es una cuestión de primera necesidad, y tenerla cerca ahorraría mucha fatiga a los habitantes para almacenarla».
En la obra colectiva ‘La agricultura a lo largo de la historia en la Región de Murcia’, coordinada en 2020 por el historiador Ricardo Montes, Westerveld también cita las descripciones de los huertos interiores de las ciudades que el historiador marroquí Ibn Abi Zar dejó escritas por la misma época, y que «nos pueden dar una idea sobre cómo podría haber sido la ciudad de Murcia en el año mil», afirma.
«Esos huertos interiores producían un número elevado de frutos como granadas, higos, uvas, melocotones, almendras, algarrobas, membrillos, naranjas, manzanas, peras, albaricoques, ciruelas y moras»,
En el exterior de las ciudades, en cambio, se cultivaba el cereal. Así se ha evidenciado en excavaciones del Cerro del Castillo de Alhama de Murcia, que han permitido documentar la presencia de cultivos de trigo y cebada desde el siglo VIII.
Pero el momento de mayor interés se sitúa entre los siglos X y XI, «cuando surgió el fenómeno de nuevos asentamientos rurales vinculados al diseño de sistemas hidráulicos, los cuales potenciaron el desarrollo de la agricultura de regadío». Ahora conocemos que las ruedas hidráulicas ya se generalizaron entonces, y nos ha llegado la primera mención al río Segura en textos árabes a través de menciones a la obra de un autor, ar-Razi, que murió en el año 955.
Más elocuente es la cita que hace Al Udri, fallecido en 1085 al describir que entonces, por esta geografía, sus habitantes ya «riegan su tierra aprovechando las aguas de un río, de la misma manera que se hace aprovechando el Nilo en Egipto. Este río fluye hacia el este. Su origen está en la fuente ‘M.l.n.h.sa’ [sic] y la dirección que toman sus aguas es la de Levante».
En el siglo XI Al-Bakri, que parece haber copiado de ar-Razi, añade: «Es un río que encierra las montañas en un lugar conocido como Ricote (Riqut), a una distancia de 18 millas de Murcia, de tal manera que el hombre ‘lo succiona’. Si no fuera por esas montañas, las aguas del torrente inundarían Murcia».
El autor holandés recuerda que el uso a gran escala de norias fue introducido en España por ingenieros sirios, y destaca que el emir de al-Ándalus Abd al-Rahman I (nacido en la ciudad siria de Damasco en 731 y fallecido en Córdoba en 788) «introdujo una nueva forma de agricultura en España que dependía del riego». Gracias a que en Murcia los bereberes llegados del norte de África hallaron un paisaje similar al suyo, pero con mayor abundancia de agua, pudieron traer «numerosos cultivos de origen asiático y africano».
«Arroz, plátano, sandía, alcachofa, alubia, berenjena, espinaca, caña de azúcar y otros», cita Westerveld, proliferaron por estas tierras por obra de aquellos habitantes llegados de África y Oriente. También se citan entre ellos los albaricoques, las ciruelas, los limones, las manzanas, las naranjas y las nueces. Igualmente, aquellos nuevos pobladores introdujeron el ajo y las cebollas, entre otros.
FUENTE:https://www.laverdad.es/agro/agua-cultivos-trajo-islam-20261027191325-nt_amp.html