POR JOSÉ MARÍA PALENCIA CEREZO, CRONISTA OFICIAL DE HORNACHUELOS (CÓRDOBA).
“La Adoración de los Reyes Magos”, una pintura desconocida hasta hoy, se incorpora al catálogo del gran pintor y tratadista del barroco español en el III Centenario de su muerte
BUJALANCE (CÓRDOBA), octubre de 2026. Durante trescientos años permaneció lejos de las miradas, fuera de los catálogos y de los libros. Hoy, La Adoración de los Reyes Magos, también llamada La Epifanía, ha salido a la luz como una nueva obra de Acisclo Antonio Palomino (1655-1726), uno de los nombres capitales de la pintura española del Siglo de Oro. La pintura pertenece a la colección del cordobés Antonio Varo Palma, que ha decidido mostrarla por primera vez en el lugar con más significado posible: Bujalance, el pueblo donde nació el artista.
El hallazgo llega en el momento justo. Bujalance conmemora en 2026 el III Centenario de la muerte de Palomino, y lo hace con un hito que ninguna celebración anterior había alcanzado: por primera vez, los bujalanceños pueden ver con sus propios ojos un lienzo de su pintor más universal.
Lo que revela el lienzo
El historiador del arte José María Palencia Cerezo, antiguo director del Museo de Bellas Artes de Córdoba y hoy al frente de la Biblioteca de la Real Academia de Córdoba, situó la aparición de la pintura en su verdadera dimensión histórica. Repasó las grandes citas que Bujalance ha dedicado a su pintor: el bicentenario de su muerte en 1926, el tercer centenario de su nacimiento en 1955 y los homenajes de 2005 y 2006. Recordó que en ninguna de ellas hubo un cuadro de Palomino presente. “Es otra obra que hay que añadir al catálogo pictórico de Palomino”, afirmó, y la definió como el broche de oro de las celebraciones dedicadas al artista en su pueblo.
Palencia desgranó las claves de la composición. En ella reconoce la tradición cordobesa de Antonio del Castillo, los modelos de grabados holandeses y flamencos y la influencia de Luca Giordano, el pintor napolitano que llegó a España en 1692 llamado por Carlos II. Señaló especialmente el gesto del Niño Jesús, que tiende la mano hacia el rey Melchor, y lo relacionó con composiciones de Giordano como la que se conserva en La Roda (Albacete). Por su factura, muy acabada, planteó que pudo servir como obra preparatoria de una composición de mayor tamaño cuyo paradero se desconoce.
El historiador reivindicó también la necesidad de reunir y ordenar la producción pictórica de Palomino, una tarea aún pendiente pese a su importancia en la historia del arte español. En ese camino, esta Epifanía se convierte en una pieza clave.
Un pintor de reyes, un pueblo de la campiña
Palomino salió de Bujalance para llegar a lo más alto. Fue pintor de cámara de Carlos II, cubrió de frescos bóvedas monumentales en Valencia, Salamanca y Granada y escribió El Museo Pictórico y Escala Óptica, el gran tratado de la pintura española de su tiempo. Por esa obra la historiografía le llama “el Vasari español”.
Su pueblo natal, asomado a un mar de olivos en la campiña cordobesa, conserva un conjunto histórico de primer orden, con un castillo de origen andalusí y la torre de la iglesia de la Asunción como referencias de su silueta. Desde ahora, Bujalance suma a ese patrimonio la presencia de una obra de su hijo más célebre.
La decisión del coleccionista
Antonio Varo Palma tuvo claro desde el principio dónde debía mostrarse la pintura. “Una obra así no podía presentarse en otro sitio. Palomino salió de Bujalance hace más de tres siglos y lo justo era que volviera aquí”, explica. “Quiero que la disfruten los vecinos y todos los que se acerquen a verla.”.
La pieza ha pasado por una restauración centrada en una limpieza superficial para devolverle la intensidad del color y la nitidez de los detalles, sin intervenciones de calado, dado su buen estado de conservación.
“Un día de los que dejan huella”
Para el concejal de Cultura de Bujalance, Toni Pavón, la presentación supuso una gran satisfacción personal. Explicó que hacía tiempo que buscaba una oportunidad así: un impulso para la cultura del municipio que marcara un punto de inflexión, diera al patrimonio artístico local el lugar que merece y pusiera en valor la pintura y el legado de Palomino.
Pavón describió la jornada como uno de esos días que dejan huella y que permanecerán en la memoria de la ciudad. Reconoció que existen momentos de cansancio y de dudas, pero aseguró que días como este hacen que uno comprenda que hay proyectos que merecen la pena. Agradeció la colaboración de Antonio Varo Palma, de José María Palencia Cerezo, del cronista oficial Francisco Martínez Mejías y de todas las personas que hicieron posible la presentación de la obra en Bujalance.
