POR EMILIO DEL CARMELO TOMÁS LOBA, CRONISTA OFICIAL DE VILLANUEVA DEL RIO SEGURA (MURCIA).
Mucho antes de que Halloween se instalara en los escaparates, los colegios y las fiestas infantiles, la huerta de Murcia ya tenía sus terroríficas calabazas, sus particulares sustos y, sobre todo, su propio truco o trato. Se llamaba ‘La Orillica del Quijal’ y tenía bastante menos plástico y más sabor a tierra.
Los niños recorrían los carriles y las casas pidiendo los frutos que quedaban en los extremos de los bancales, los quijales. Membrillos, granadas, dátiles, níspolas y otros productos de temporada componían aquel pequeño tesoro que después se compartía entre los amigos.
Aquella tradición, que forma parte de la memoria sentimental de varias generaciones de murcianos, volverá a cobrar vida mañana, en la tarde de Halloween, en Puente Tocinos.
La peña huertana La Crilla celebrará la jornada central de la VII edición de la Fiesta de Vísperas de Todos los Santos, dedicada a reivindicar la ‘Orillica del Quijal’ como una de las costumbres más singulares de la cultura popular de la huerta murciana.
La cita tendrá lugar entre las 18.30 y las 21.00 horas en la sede social de la peña, situada en la calle La Torre, número 7, junto a la plaza de la Región Murciana. Una tarde pensada para los más pequeños, pero también para cuantos adultos conservan en la memoria aquellas celebraciones de ‘Tosantos’ que nada tenían que envidiar a las actuales fiestas importadas.
La programación incluirá una exposición de productos tradicionales de la ‘Orillica del Quijal’, un desfile-concurso de disfraces infantiles alegóricos a la antigua festividad de Todos los Santos, degustaciones de tostones de maíz y castañas asadas, una senda del miedo y otras sorpresas.
Una combinación de gastronomía, diversión y memoria popular con la que La Crilla pretende acercar a las nuevas generaciones unas costumbres que durante décadas formaron parte de la vida cotidiana de la huerta.
Tres jornadas
La celebración no se limita, sin embargo, a la fiesta de mañana. La peña ha organizado un programa de tres jornadas que comenzó el pasado lunes con una jornada de puertas abiertas y un taller de calaveras elaboradas con calabazas. Una actividad que permitió a los participantes recuperar aquella antigua costumbre de vaciar estos frutos, iluminarlos y colocarlos en lugares estratégicos de carriles y acequias para provocar algún que otro sobresalto entre quienes pasaban al anochecer.
El segundo gran encuentro tuvo lugar ayer, con una mesa redonda titulada ‘Evolución social de La Orillica del Quijal o el ¿Truco o Trato? de la Huerta de Murcia’. En ella participaron Emilio del Carmelo Tomás Loba, profesor, etnógrafo y cronista oficial de Villanueva del Río Segura, y Antonio Botías Saus, periodista, académico y cronista oficial de Murcia.
La sesión estuvo moderada por Juan García Serrano, cronista oficial de Puente Tocinos y presidente de la Peña Huertana La Crilla y de la Federación de Peñas Huertanas de la Región de Murcia.
El encuentro permitió reflexionar sobre los orígenes, la evolución y el significado social de esta costumbre, así como sobre sus semejanzas con otras celebraciones que se desarrollan en diferentes lugares del mundo durante estas fechas.
