POR JUAN CUÉLLAR LÁZARO, CRONISTA OFICIAL DE FUENTIDUEÑA Y FUENTEPIÑEL (SEGOVIA).
El 2 de noviembre la Iglesia Católica celebra el Día de los Fieles Difuntos (no confundir con el Día de Todos los Santos, que es el 1).
Aunque hace algunas décadas que se ha perdido, antiguamente este día se cumplía en FUENTEPIÑEL con una tradición que se llamaba la bodiguera, y, con su permiso, voy a utilizar el relato de nuestro paisano José Luis De Frutos Cuéllar: «Hoy era el día que llamábamos de las Ánimas. Todos los chicos íbamos a misa y después íbamos a la Bodiguera. Se llamaba así porque íbamos a la casa del cura, hacíamos una cola dentro del corral que tenía esa casa y al salir por la puerta el sacristán, Tomás, (E.P.D.) nos daba un trozo de bodigo. Los bodigos eran un formato de pan más pequeños que la hogaza y que tenían unos picos en el borde. En este día las mujeres, en la misa, dejaban como ofrenda, cada una en su sepultura (entonces no había bancos) un bodigo y estos bodigos se troceaban y eran los que se repartían a los chicos, que con toda ilusión lo cogíamos, aunque solo fuera porque era distinto del pan de hogaza. Sería curioso investigar el origen de esta tradición ya perdida. Posiblemente tenga que ver con las necesidades que hubo en otros tiempos en los que disponer de un trozo de pan ya era un lujo.»
“En el día de Difuntos, memoria y frío van juntos”. El frío este año se está retrasando, aunque parece que ya sí que se avecinan días con temperaturas más bajas y más propias del otoño.
¡Buen día!
