POR MANUEL GARCÍA CIENFUEGOS, CRONISTA OFICIAL DE MONTIJO Y LOBÓN (BADAJOZ).
En noviembre las mañanas se visten de luz fría; el mediodía es traslúcido y tibio; las tardes son de color de membrillo maduro; las noches tienen tinte de barniz oscuro. El sol es fuerza menguante, rendido y entregado al largo asedio del otoño que busca los fríos del invierno. El tiempo se va como las nubes, como las naves, como las sombras. Hay ciudades y pueblos que han colocado el alumbrado de Navidad. Ayer me regalaron un calendario para 2027. Los escaparates muestran la moda que llega para tiempos de indigestiones y resacas que machacarán los cuerpos. Con estas prisas la radio ha dicho que en unos días llega Santa Claus con el trineo repleto de nieve y también la cabalgata de Reyes que este año repartirá más caramelos que nunca. A vueltas con la realidad, hay polvorones, turrones y mantecados en los comercios y dulcerías. Todo avanza muy deprisa.
