POR JOAQUÍN CARRILLO ESPINOSA, CRONISTA OFICIAL DE ULEA (MURCIA)
El cura propio de Ulea, Mayordomo y Fabriquero de la iglesia parroquial de San Bartolomé, D. Diego Herrero, además de sus responsabilidades le fue encomendado el control del funcionamiento del reloj de la torre de la iglesia, oficio que ostentaba Julián Herrera, contratado por el Ayuntamiento con cargo a los presupuestos generales.
El reloj de la iglesia tocaba los cuartos de hora, la media y las horas, con el fin de que los repartidores de aguas de la acequia y brazales llevaran el control de las tandas de riego, entre las ocho de la mañana y las diez de la noche.
Todo funcionaba a la perfección hasta que, parte de la población, comenzó a quejarse de que las campanas hacían un ruido excesivo y resultaban molestas. Reunidos el Alcalde Joaquín Miñano Pay, el cura asignado Martín Martínez, el cura Fabriquero Diego Herrero y el encargado de mantenimiento del reloj Julián Herrera; acordaron tomar las medidas oportunas para tratar de aliviar el contacto del badajo sobre la campana, con el fin de que tañera con un sonido más suave.
Su trabajo era seguido por el Obispado de Cartagena y, así, el Secretario de Cámara y Gobierno, Francisco López, hace copia literal, de los balances de la Fábrica de la parroquia de Ulea; en el que se incluyen gastos inherentes al mantenimiento del reloj de la torre de la iglesia. Dicho balance se efectuó el día uno de octubre del año 1850.
Monseñor Mariano Barrio Fernández, Obispo de Cartagena, que seguía atentamente el trabajo que desarrollaba el Cura Fabriquero, Diego Herrero y el trabajador del Ayuntamiento, Julián Herrera, para que el reloj de la iglesia, vigía de todos los uleanos y, sobre todo, de los agricultores; con especial mención a los regantes y guardas del agua, para que con sus sones, cada cuarto de hora fueran escuchados por ambos y que nadie se aprovechara del agua que no le correspondía, so pena de ser sorprendidos y sancionados, con arreglo a lo que dictaba el reglamento. Con ellos se desplazaron a Murcia, el señor Alcalde, Joaquín Miñano Pay y el cura asignado, Martín Martínez.
En el Palacio del Obispo, redactaron un documento en el que acordaban asumir los gastos del funcionamiento del reloj de la iglesia, de forma mancomunada, entre la propia iglesia y el Ayuntamiento. Este documento está archivado en la Secretaría de Cámara del Obispado de Cartagena, firmado en Murcia, el día 17 de octubre de 1850. Lo firma el Secretario del Obispo, licenciado Fabriciano Cebador y queda registrado en el libro de Fábrica; en su folio 230.
Diego y Julián formaban un binomio perfecto, a la hora de manipular el reloj y conocer los entresijos de su maquinaria. En el Torreón, junto a la maquinaria del reloj, tenían una tablilla en la que se leían algunos consejos, aunque de sobra, eran sabidos. A saber:
Todo el material del reloj, tenía que ser de hierro embetunado, con el fin de evitar que se enrobinara. Los rodillos tenían que ser de acero templado. Al reloj se le daba cuerda con un garrote; nunca con el manubrio. Al reloj le duraba ocho días la cuerda y nunca se le debía dar antes de cumplirse esa fecha; por lo que debían estar atentos con el fin de que fueran puntuales y no surgiera ninguna complicación horaria (esta faceta demostraron tenerla perfectamente asumida, durante los años que estuvieron encargados) Con posterioridad se inventó una pieza que, adaptada al mecanismo de la cuerda, les liberaba de la esclavitud de dicha tarea. Los tañidos de los cuartos y medias horas se escuchaban desde las 8 de la mañana hasta las 10 de la noche. Desde las 10 de la noche hasta las 8 de la mañana, solo sonaban las señales horarias; con el fin de no perturbar el sueño de los ciudadanos.
Calendario
| L | M | X | J | V | S | D |
|---|---|---|---|---|---|---|
| 1 | 2 | 3 | ||||
| 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10 |
| 11 | 12 | 13 | 14 | 15 | 16 | 17 |
| 18 | 19 | 20 | 21 | 22 | 23 | 24 |
| 25 | 26 | 27 | 28 | 29 | 30 | 31 |
