POR JOAQUÍN CARRILLO ESPINOSA, CRONISTA OFICIAL DE ULEA (MURCIA)
Ha comenzado el florido mes de mayo y, para su inicio, se ha celebrado el día de los trabajadores: «el día de San José Obrero» se le decía antaño.
Lascelebraciones del primero deMayo sindicalistas; por parte de los trabajadores; sobre todos los que carecen de él o sufren su precariedad, se efectúan a lo largo y ancho de la geografía española.
Recuerdos de mi infancia y juventud, traen a mi memoria aquellos años en los que se sofocaban las voces de quienes carecían de trabajo y lo pedían para ellos y todo el colectivo obrero.
Sí, se prohibían todo tipo de manifestaciones, aunque fueran pacíficas y, para minimizar las ansias reivindicativas, se celebraban actos festivos y deportivos qué, el ente público de RTVE. se encargaba de introducir en todos los hogares españoles, durante todo el día.
Sin lugar a dudas, el trabajo, desde el año 1940 a 1960, incluso más, era un bien escaso y, aunque fuese una decisión dura, los españoles se tuvieron que marchar a Alemania, Francia, Suiza, Mexico, Angentina, Chile y el Benelux.
Aunque vivían de forma inhumana, consiguieron unos marcos, francos o florines; que enviaban a los familiares que quedaron en suelo hispano, a expensas de los giros postales que pudieran enviarles a sus padres, hijos, esposas, desde el extranjero.
Algunos, incluso, convencieron a familiares y amigos, cuando vinieron de vacaciones y, con ellos, se los llevaron.
Sin embargo, los latifundistas que habían quedado en nuestra piel de toro, utilizaban a los pocos obreros que quedaron para cultivar sus terrenos; eso sí, con salarios de miseria que apenas les alcanzaba para cubrir el sustento de sus familias.
Estas personas poderosas, cada vez tenían menos liquidez y, como consecuencia, odiaban a los trabajadores y el trabajo. Entendían que ellos debían obtener unos beneficios que otrora conseguían.
Ese malhumor lo manifestaban de forma estentórea cuando regresaba algún emigrante con ropas nuevas, un coche y algún dinero. No lo podían remediar. Sí, sus predios los querían para obtener buenos beneficios a costa del sudor de los demás; como había sido siempre.
Por aquella época surgió el actor de cine mexicano Mario Moreno «Cantinflas» que vivió y trabajó largas temporadas en España. Incluso, decía que era su segunda patria.
Sí, Cantinflas, con su humor sutil y su saber estar, llegó a decir: «Algo malo tendrá el trabajo porque, si no, los ricos ya lo habrían acaparado». Sin lugar a dudas, el actor de los pantalones caídos, el bigotillo, su sombrerillo que parecía un casquete, sus típicos andares y su palabrería tan original y sentenciosa; llegó a decir que los poderosos pasaban del trabajo y solamente pensaban en los beneficios que les pudiera reportar; aunque fuera a costa de los más desfavorecidos.
La clase emigrante y menesterosa, cuando llegaba el día primero de mayo, exponían rosas con espinas; que si bien eran hermosas, suponían el exponente del sufrimiento obrero.
