POR PEPE MONTESERÍN, CRONISTA OFICIAL DE PRAVIA (ASTURIAS)
El Teatro Campoamor está céntrico, es coqueto y de buena acústica; el espectador ve cerca el escenario y a los actores, de quienes le llegan al punto gestos y voces. Ahora bien, es de angosto acceso a la butaca, raquítica su estancia y azarosa: tercian las filas, pero una persona alta quita al de atrás visibilidad de manera dramática; añádase que en primavera y verano hace mucho calor, y en otoño e invierno muchísimo calor, no digamos, con tan difícil desalojo, el bochorno en caso de incendio. En palcos laterales toca torcer el pescuezo, y en las sillas altas de la segunda fila se duerme fatal, aunque ahí es fácil hacer mutis por el foro; en anfiteatro apenas caben los pies, si toca barandilla hubiéramos preferido haber elegido muerte y en gallinero morimos. Campoamor, más prosaico que poético, más positivista que romántico, de este hermoso inmueble hubiera escrito una gran dolora.
Fuente: http://www.lne.es/
Calendario
| L | M | X | J | V | S | D |
|---|---|---|---|---|---|---|
| 1 | ||||||
| 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 |
| 9 | 10 | 11 | 12 | 13 | 14 | 15 |
| 16 | 17 | 18 | 19 | 20 | 21 | 22 |
| 23 | 24 | 25 | 26 | 27 | 28 | 29 |
| 30 | ||||||
