A FINALES DE 1940
Jun 28 2026

POR JUAN ANTONIO ALONSO RESALT, CRONISTA OFICIAL DE LEGANÉS (MADRID) .

                                                   

Fue a finales de 1940, cuando el ingeniero Alejandro Goicoechea, con la autorización de sus mandos militares y de los de las Compañías del Oeste y de Andaluces -aún no se había creado RENFE-, se desplazó a los talleres de la estación de Delicias en Madrid. Su cometido era la adaptación a la vía ancha el extraño artilugio de triángulos unidos que había desarrollado durante su estancia en el Ferrocarril de La Robla.
El primer ensayo de esta estructura o chasis tuvo lugar el 21 de agosto (otras informaciones hablan de octubre) de 1941 entre Leganés y Villaverde. Circuló a unos 75 km/h arrastrada por una locomotora de vapor tipo 130 y logró hacerlo no sólo sin descarrilar, sino dando la impresión de que podía aguantar bien velocidades superiores. Siguieron otras pruebas, la más significativa de ellas entre Madrid y Segovia. Todas fueron superadas con éxito circulando en curva a esa velocidad y también sin descarrilar. Así se desmontaba un paradigma básico del ferrocarril en el que se establecía, como condición necesaria para que un tren no se saliera de los raíles, el marcado peso de los vehículos sobre ellos.
Era ya el momento de pasar a construir un tren experimental, pero Goicoechea no hallaba fondos para hacerlo. Aún así, se llevó a cabo a través de la colaboración -en principio gratuita- de los talleres de RENFE (ya se había constituido) en Madrid, la empresa Hijos de Juan Garay, de Oñate e incluso alguna otra empresa tal como Loscertales. La financiación llegó finalmente en el verano de 1942, casi por casualidad, a través del empresario José Luis de Oriol, que apostó por el proyecto inmediatamente. De este modo, en octubre de ese año, se constituyó Patentes Talgo y al mismo tiempo comenzaron los ensayos del tren experimental.
Para la locomotora se optó por la tracción diésel -Goicoechea apostaba por la tracción que diera más velocidad en aquellos momentos- y se aprovechó el bogie motor de 275 CV de un automotor Ganz de la serie 9209-9214, parece que en concreto fue el del 9210 (lo que no me consta es qué había pasado o pasó con ese vehículo). En los talleres de Valladolid se montó sobre él una carrocería diseñada al efecto a la que se ha tachado de un tanto ingenua, pero que a mí siempre me ha parecido muy sugerente con ese curioso frontal de «animal marino» que a unos les parece ballena y a otros tiburón.
Lo cierto es que con esa locomotora el tren circuló ya en pruebas a 120 km/h a plena satisfacción. La más concluyente fue el descenso desde La Cañada hasta Ávila en enero de 1944, donde se llegaron a alcanzar los 135 km/h con un comportamiento dinámico impecable.
Todo el proyecto sufrió un gran revés cuando en la noche del 5 de febrero de 1944 se declaró un importante incendio en la locomotora -parece que totalmente intencionado- en el depósito de automotores de la antigua MZA, en Cerro Negro. Por suerte, el motor no resultó gravemente afectado y el vehículo fue llevado para su reparación a los talleres de Valladolid, de modo que, a finales de abril, se reanudaron las pruebas durante los meses de mayo y junio de 1944, fundamentalmente entre Aranjuez y Madrid.
El último viaje del tren tuvo lugar el 11 de noviembre de 1945 con un recorrido de ida y vuelta entre Madrid y Guadalajara. Fue precisamente en el recorrido de vuelta, cuando circulando el tren a gran velocidad, una rueda se dañó gravemente en un cambio de vías, aunque por fortuna no hubo descarrilamiento. Se tomó conciencia de que el tren acusaba ya una gran fatiga tras tantos ensayos y parece ser que se tomó la decisión de finalizar éstas, ya que se estaban iniciando ya los contactos con Estados Unidos para, unos años después, construir allí el que sería el primer talgo comercial, el Talgo II.
A partir de ese año 1945, se pierde la pista de esta primera locomotora o, al menos, yo no la he encontrado.
Más información:
https://trenesytiempos.blogspot.com/2018/01/las-tracciones-termica-y-electrica-en_17.html
Figura 1: La primera estructura talgo, donde ya se aprecia su idea fundamental de ruedas guiadas. 1941 (Colección Talgo. Foto Jiménez)
Figura 2: Esta era la imagen del Talgo I en sus primeras pruebas. Obsérvese el «rompedor» diseño de la locomotora y en general del tren para aquella época (colección Talgo)
Figura 3: Curioso encuentro entre la nuestra locomotora y la «mastodonte» 240-2408. Además, esta imagen permite contemplar desde otro ángulo a la singular locomotora. Salvando muchísimo las distancias, ese morro me recuerda al del platanito.

FUENTE:https://www.facebook.com/groups/979937142035125/permalink/28314566881478782/?rdid=7Lar5gBTzPbuWTyu#

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