POR MANUEL LÓPEZ FERNÁNDEZ, CRONISTA OFICIAL DE VILLANUEVA DEL ARZOBISPO (JAÉN)
Mis primeros recuerdos de Alfonso Carrascosa, se trasladan a la niñez. Alfonso, Ramón, Miguel, mi hermano, y otros jóvenes se responsabilizaban de sacar a hombros a San Juan en la procesión del Nazareno.
En la foto de la época están todos estos jóvenes y yo, un niño de cinco o seis años, llevaba una horquilla, para sujetar el trono y que descansasen los que lo portaban. La amistad de Miguel y Alfonso, continuó durante toda la vida, por lo que siempre estaba informando de sus actividades.
Alfonso tras pasar como carpintero, durante doce años, en dos talleres de la localidad, decide instalarse por su cuenta; en la calle Cantarerías, y en calle Almería, hasta que en 1975 se traslada a la antigua Fábrica de Harinas, lugar en el que mantuvo el taller hasta su jubilación. Este cambio supuso darle otra dimensión a esta zona del pueblo, que cobró vida.
Como a todos los padres, le preocupaba el porvenir de sus hijos, por lo que animó a su hijo Alfonso, que siguiese sus pasos de carpintero en el taller, y a su hija María para abrir una exposición y venta de muebles. En el año 1990, se inicia la empresa familiar Muebles Carrascosa, S.L. Esta pasión que ha sabido trasmitir a sus hijos y a la misma vez a sus nietos, es la que le ha hecho descansar feliz y en paz al final.
Alfonso fue una persona, además de un profesional, en su trabajo, un ciudadano siempre dispuesto a ayudar en las distintas actividades de la localidad.
Recuerdo como, en el año 1978, el alcalde Saturnino Bueno Frías, decidió que la Comisión de Fiestas , estuviera representada por distintos industriales, comerciantes, maestros y otros vecinos ajenos a concejalías o labor municipal. Logrando tras varias reuniones que un equipo de once personas, organizaran y programaran la celebración de las Fiestas Patronales. La entrega, la creatividad y el trabajo motivaron unas fiestas diferentes: verbenas con artistas de nivel, encierros, Corrida celebración de los 50 años de la Plaza de Toros, actos literarios, teatros con obras y actores de gran nombre, espectáculos para niños, deportes, futbol y ciclismo, cartas homenaje a los villanovenses ausentes, en definitiva unas fiestas diferentes y esperadas.
Con un presupuesto de gastos de más de dos millones y medio de pesetas (15.000 euros actuales) obtenidos de sorteos y boletos. El Ayuntamiento pagó solamente los fuegos artificiales, que importaron unas cien mil pesetas (unos 600 euros). Quedó un sobrante que se donó a una entidad benéfica de la localidad. Al final se informó de los gastos e ingresos y se proyectó una película realizada de todos los actos .
Al siguiente año 1979, con un nuevo alcalde, Alfonso continuó en la Comisión, repitiendo numerosos miembros y con el mismo éxito de participación y organización.
Estuvo ligado a la Directiva del Club Deportivo Villanueva, en una época dorada, que numerosos aficionados todavía recuerdan. Tras la muerte de Alfonso, el Club, quiso agradecer su labor, guardando un minuto de silencio en el primer partido disputado en la localidad.
En definitiva, le gustaba y servía para trabajar en equipo, trasmitía ilusión a quienes estaban a su lado.
Después de su jubilación no cesó de colaborar y dar ideas de lo que sabía, incluso se involucró en el campo, ayudando a comunidades de riego y, siendo, hasta el final de sus días, miembro activo de la junta de La Comunidad de Riegos de Minerva.
En su trabajo siempre fue un hombre muy innovador para su época y tenía don para la venta. Aparte de trabajar en cualquier lugar de España, que se le solicitase; se aventuró a trabajar en la Feria de Valencia montando stands, fue pionero en el uso materiales novedosos como la Formica por nuestra zona, siempre quiso estar a la vanguardia. Viajero incansable, amante de la carretera, en esa época que algunos vecinos tuvieron que emigrar su furgón siempre estaba dispuesto a mudar a familias que empezaban una nueva etapa en otras tierras.
En estos últimos años ha dedicado parte de su tiempo a escribir sus memorias y recuerdos.
Alfonso como toda la familia, y especialmente Mari, su mujer, son hermanos activos, de la Cofradía de la Virgen de los Dolores viviendo cada Semana Santa, con gran devoción y fervor. .
Alfonso Carrascosa, fue impulsor de la industria en la localidad, afortunadamente sus hijos y nietos siguen su estela; colaborador en todos los eventos culturales, recreativos en los que se ha solicitado su presencia o ayuda. Amante de Villanueva, y de hacer el bien.
FUENTE:M.L.F.
