POR MARÍA DEL CARMEN CALDERÓN BERROCAL, CRONISTA OFICIAL DE CABEZA LA VACA (BADAJOZ).

El ayatolá Alí Jamenei fue una de las figuras políticas y religiosas más influyentes de Oriente Medio durante las últimas décadas. Desde 1989 ejerció como líder supremo de la República Islámica de Irán, cargo que lo convirtió en la máxima autoridad política, militar y religiosa del país. Su muerte, anunciada en 2026 tras ataques atribuidos a Estados Unidos e Israel, puso fin a casi cuatro décadas de liderazgo en el sistema político instaurado tras la revolución iraní. O no…
Formación religiosa y participación en la revolución
Jamenei nació en 1939 en Mashhad, en el seno de una familia religiosa chií. Desde muy joven recibió formación en estudios islámicos y en el Corán, siguiendo la tradición clerical de su familia. Durante la década de 1960 se vinculó a los círculos religiosos y políticos que se oponían al régimen del sha Mohammad Reza Pahlavi.
Su militancia contra la monarquía lo llevó a sufrir detenciones y periodos de persecución por parte de la policía política del régimen. Tras el triunfo de la Revolución Islámica de Irán, liderada por Ruhollah Jomeini, Jamenei se integró rápidamente en la nueva estructura de poder del Estado revolucionario.
Presidencia y guerra con Irak
En 1981 Jamenei fue elegido presidente de Irán, cargo que ocupó durante dos mandatos consecutivos hasta 1989. Su presidencia coincidió con uno de los momentos más difíciles del país: la Guerra Irán-Irak, conflicto iniciado tras la invasión iraní por parte del régimen de Saddam Hussein.
Durante esta guerra, que causó cientos de miles de víctimas, Jamenei reforzó su imagen como dirigente comprometido con la defensa del nuevo Estado islámico. También sobrevivió en 1981 a un atentado con bomba que le dejó secuelas físicas permanentes, entre ellas la pérdida parcial de movilidad en su brazo derecho.
Ascenso al liderazgo supremo
Tras la muerte de Jomeini en 1989, la Asamblea de Expertos eligió a Jamenei como su sucesor en el cargo de líder supremo. Esta posición lo situó en la cúspide del sistema político iraní, con competencias que superan ampliamente las del presidente de la república.
Como líder supremo, Jamenei ejercía el control sobre las fuerzas armadas, el poder judicial y los principales órganos del Estado, además de tener capacidad para influir decisivamente en la selección de candidatos a cargos políticos. Su autoridad también se extendía al poderoso Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, institución clave para la “estabilidad” del régimen.
A lo largo de los años consolidó una amplia red de aliados dentro del aparato político, religioso y militar, lo que le permitió fortalecer su posición y mantener una notable continuidad en el sistema político iraní.
Política interna y control de la oposición
Durante su liderazgo, el gobierno iraní enfrentó diversas protestas sociales y políticas. Movimientos estudiantiles, manifestaciones contra resultados electorales y protestas motivadas por dificultades económicas fueron reprimidos por las autoridades. Las organizaciones internacionales de derechos humanos denunciaron en repetidas ocasiones el uso de la fuerza por parte de las fuerzas de seguridad.
Uno de los momentos más críticos se produjo en 2022 tras la muerte de Mahsa Amini, detenida por la policía moral por presuntas infracciones al código de vestimenta islámico. Las protestas resultantes se extendieron por todo el país y fueron duramente reprimidas.
Política exterior y tensiones con Occidente
La política exterior durante el liderazgo de Jamenei se caracterizó por una relación conflictiva con Estados Unidos e Israel. Desde la crisis de la embajada estadounidense en Teherán en 1979, las relaciones entre Irán y Washington se mantuvieron profundamente deterioradas.
Las tensiones se intensificaron en torno al programa nuclear iraní. Aunque Jamenei afirmó en varias ocasiones que el desarrollo de armas nucleares era incompatible con el islam, varios países occidentales e Israel sospechaban que Irán buscaba desarrollar capacidad armamentística nuclear.
En 2015 se alcanzó un acuerdo internacional para limitar el programa nuclear iraní entre Irán y varias potencias mundiales, entre ellas Estados Unidos, Rusia y la Unión Europea. Sin embargo, el acuerdo sufrió un fuerte revés cuando el presidente estadounidense Donald Trump decidió retirar a su país del pacto durante su primer mandato.
Últimos años y muerte
En los años finales de su liderazgo, Irán afrontó crecientes dificultades económicas derivadas de sanciones internacionales, tensiones regionales y protestas internas. Paralelamente, el país intensificó su cooperación con potencias como Rusia y China.
La muerte de Jamenei, anunciada en 2026 tras ataques militares atribuidos a Estados Unidos e Israel contra instalaciones estratégicas iraníes, marcó el final de una de las etapas más prolongadas de liderazgo en la historia contemporánea del país.
Balance histórico
El liderazgo de Alí Jamenei definió gran parte de la evolución política de Irán desde finales del siglo XX. Su figura se asocia tanto con la consolidación del sistema político instaurado tras la revolución de 1979 como con las tensiones internas y externas que caracterizaron a la República Islámica durante más de tres décadas.