POR FRANCISCO JOSE ROZADA MARTINEZ, CRONISTA OFICIAL DE ARRIONDAS (ASTURIAS)
No pocas fuentes de nuestros pueblos del concejo de Parres aparecen ya mencionadas en las actas municipales de hace más de un siglo. Es el caso de “Fonfría”, en Bada; “La Fuentina”, en la Vega de Los Caseros; “La Campana”, en Huexes; “El Pipón”, en Romillón y Les Caseríes; “La Regatina”, en Castiellu; “El Caspio”, en el Coto de Llames; “Friera” y ”Solería” en Llerandi; “Gargalís”, en Castañera, así como muchas otras, pues no había pueblo que no tuviese al menos una.
El día 23 de mayo de 1903 el ferrocarril llegó a Arriondas por primera vez, doce años después de haberlo hecho a Infiesto y dos años antes de arribar a Llanes, en 1905.
A Ribadesella-puerto se crearía un ramal en 1908. El trazado de la vía por el centro de la vega de Castañera y el paso por otros lugares y pueblos del concejo de Parres fue precedido de múltiples expropiaciones, que durante años motivaron pleitos y disgustos de todo tipo.
La Corporación parraguesa gastó 76,50 pts. en pólvora para recibir aquel primer tren de los Ferrocarriles Económicos de Asturias.
Las reclamaciones a la Compañía de Económicos para que abonase las expropiaciones de terrenos y servidumbres se repetían de forma sistemática.
Entretanto, la Guardia Civil tuvo que aumentar el número de sus efectivos en Arriondas al tener que escoltar los trenes que llegaban a la villa.
Mientras, los vecinos de Pendás, Bode, Toraño, Mesariegos, Fuentes, Tresmonte y Arriondas solicitaron que se renovase el paso que siempre tuvieron junto al río Chico, en el lugar inmediato al matadero municipal que ya se encontraba en ese lugar.
El juez de instrucción de Cangas de Onís -a cuyo Partido Judicial pertenece el concejo de Parres- dictó una orden para procesar al alcalde y al secretario del Ayuntamiento parragués alegando falsedad cometida en documento oficial. Y es que el alcalde había solicitado que se le abonasen pagos que no se ajustaban a la realidad.
Veamos un solo ejemplo: reclamó 125 pts. por material de oficina que dijo había comprado él mismo, cuando se demostró que ese material lo había suministrado la Depositaría Municipal directamente.
Alcalde y secretario fueron destituidos inmediatamente, y fue nombrado alcalde en funciones Manuel González Díaz.
El secretario había dado el visto bueno a algunas facturas falsas.
Por si fuese poco, el alcalde procesado convenció después al nuevo secretario para que redactase un certificado falso (no visado por el nuevo alcalde) según el cual el anterior secretario no había desempeñado sus funciones entre abril de 1902 y febrero de 1903. De modo que hubo que suspender también de empleo y sueldo al nuevo secretario, que no llevaba ni cuatro meses en su cargo.
A aquel anterior alcalde -de familia muy conocida- se le abrió un proceso que se alargó durante mucho tiempo, porque dos años después -en diciembre de 1905- el Gobernador Civil le ordenó a que reintegrase al erario municipal las cantidades indebidamente percibidas y las mal invertidas, con independencia de lo que resolviesen los tribunales de justicia.
Además -tres meses después- se le volvieron a notificar los daños causados a las cuentas públicas por la malísima gestión que este alcalde había llevado a cabo en la construcción del puente sobre el río Chico, de la que se derivaban incluso llamadas al orden desde el Ministerio de Fomento, en Madrid, a cuyo frente estaba el liberal Rafael Gasset, el cual se declaró incompetente para resolver el recurso de alzada del alcalde que había recurrido la condena y al que le daban tres meses para acudir al tribunal contencioso-administrativo.
Y parece que no escarmentaban, porque el primer secretario antes mencionado fue repuesto años después y acabó, de nuevo, en los juzgados; y otro familiar del alcalde procesado pidió permiso para construir una casa en el sitio de El Barco, pero cuando una comisión municipal fue a ver los terrenos para acotarle el lugar del emplazamiento de la misma ya la había construido.
Y nosotros nos preguntamos ¿pero es que nadie de la Corporación Municipal había visto construirse una casa -sin autorización ni licencia- a menos de doscientos metros del ayuntamiento?
A veces conviene protestar, porque el funcionario depositario de caudales municipales cobraba de sueldo 767 pts. anuales, pero había tenido que entregar una fianza personal de 15.000 pts., de forma que ese capital -depositado en un banco- le proporcionaría más intereses que el propio sueldo acordado, de modo que le redactaron un nuevo contrato más ventajoso y por seis años.
Se conocía como “arrendatario de consumos” a quien controlaba todas las transacciones y ventas que se realizaban en los comercios del concejo, un cargo que salía a subasta cada cierto tiempo y que solía especificarse como de asuntos de “comer, beber y arder”.
En abril de 1905 el arrendatario municipal fue acusado de malversación de fondos públicos, pero no se presentó a declarar y fue detenido cuando bajaba de un tren en la estación de Arriondas.