POR FRANCISCO JOSÉ ROZADA MARTÍNEZ, CRONISTA OFICIAL DE PARRES-ARRIONDAS (ASTURIAS).
El primer puente que se pudo ver sobre el río Sella hasta la Guerra Civil, en la salida de Arriondas hacia Cangas de Onís y Ribadesella y a unos metros de donde el río Piloña vierte sus aguas y se fusiona con el padre Sella, fue proyectado por el ingeniero, profesor y director de la Escuela de Ingenieros de Caminos y secretario del Ministerio de Fomento don Pedro Pérez de la Sala (Oviedo, 1827-Madrid, 1908).
En mayo de 1860 Pérez de la Sala presentó el proyecto del puente y fue aprobado el 26 de julio de ese mismo año. Sería el 18 de septiembre de 1860 cuando el Boletín Oficial de la Provincia publicó el anuncio de la subasta de las obras del puente, cuyo presupuesto era de 702.956 pesetas.
Comenzada la obra se observó que la mayor dificultad era la cimentación de las pilastras sobre un cauce o fondo de arenisca, para ello se utilizó el sistema de cajones impermeables y poder dar bastante profundidad a la cimentación que se había previsto inicialmente.
Tres grandes bóvedas esquifadas y sus correspondientes arcos escarzanos fueron la imagen del puente que daba entrada o salida a la villa parraguesa sobre el Sella.
De la localidad de Ozanes se empleó la piedra caliza de sus sillares y la mampostería procedía de las canteras de Pilanegru. Así vio discurrir la vida de nuestros abuelos hasta octubre de 1937, en aquellos postreros días en esta zona de la última guerra, cuando la barbarie que acabó con tantas vidas, edificios, monumentos y razones se llevó por delante este puente (como tantos otros miles volados en España).
Tras la Guerra Civil un puente provisional -con tramos de madera apoyados en los restos de las pilastras del derruido- hizo servicio mientras se forjaba un nuevo proyecto para el que ha llegado hasta el pasado mes de septiembre.
El ingeniero Francisco González y González proyectó el nuevo puente sin bóvedas y con tramos rectos en hormigón armado, sobre todo por temor a las grandes avenidas del río que se producen en algunas ocasiones.
La obra requirió notables ajustes de ejecución, puesto que no se podía derruir el puente provisional hasta que el nuevo no estuviese concluido. Así, la obra fue alternando y aportando elementos nuevos mientras se deshacía de los provisionales.
Era una construcción de relativa urgencia y se ejecutó por administración. Se desescombró todo el material que no servía del puente anterior, junto con el extraído de los nuevos cimientos. El presupuesto fue de 278.878,57 pts.
Las pilastras rectangulares volvieron a ser rematadas en sus frentes con tajamares semicirculares. El tablero recto de hormigón cambió la imagen del puente anterior y le dio diafanidad, además de un desagüe a prueba de las más feroces avenidas del Sella.
Y tras estos dos puentes correspondientes a los siglos XIX y XX, se decidió hacer un tercero sin pilastras, más ancho y a prueba de cualquier posible crecida del río Sella.
Este tercer puente se inauguró el pasado viernes, día 17 de julio de 2026, como han recogido todos los medios informativos con mucho detalle.
El nuevo puente tiene 96 metros de longitud y 14,30 metros de ancho, dos carriles de 3,50 m. cada uno y con amplias aceras de 3,30 metros, una parte de las cuales utiliza pavimento de cristal transparente de triple capa.
Las obras de ampliación del puente fueron ejecutadas por la empresa Ferrovial Construcción, ascendiendo la inversión a 5.585.000 euros.
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