POR MANUEL LÓPEZ FERNÁNDEZ, CRONISTA OFICIAL DE VILLANUEVA DEL ARZOBISPO (JAÉN)
No suelen perdurar los nombres de reyes en los callejeros de las ciudades. He visto caer hace pocos años los nombres de mis compañeras, Alfonso XII y Alfonso XIII de las plazas de Villanueva.
El tiempo parece un gran antídoto para combatir las fobias o filias de los lugares, y yo agradezco que al final hayáis sido generosos con el rey que os concedió el título de villa y permitió vuestra independencia de Iznatoraf, en 1396, todo bajo la petición y entusiasmo de su Arzobispo de Toledo, don Pedro Tenorio a quién por cierto teníais olvidado en la ciudad. Afortunadamente en 1999 se hizo justicia y se llamó así a una calle. Pero antes de llamarme Calle Enrique III, he llevado el título de Alcala Zamora, fue poco tiempo, desde 1931 al 1939.
Este político y abogado cordobés, nombrado ministro de Fomento en 1917 y años más tarde ministro de la Guerra; ocupó el cargo de Presidente de la República en el año 1931, enfrentado con todos los sectores fue destituido, exiliándose a Argentina, donde escribió varios libros y murió en el año 1949.
Calle del General Mola en honor de uno de los protagonistas en la guerra civil española, colaborador del General Franco, que dirigió las operaciones en el Norte de España. Murió en 1937 en un accidente de aviación. Como ya te habrán comentado mis amigas y vecinas el año 1931 y 1939, es cuando algunas calles de la ciudad sufrimos los cambios de nombre por motivos políticos. Así me llaman en el año 1939.
Durante bastante tiempo he llevado los dos nombres, Enrique III y General Mola sin que nadie supiese cual era el verdadero. Tuve dos placas con nombres diferentes, una frente a la otra. Sabes que se han publicado algunos artículos sobre el tema como el de José Mª del Sol. Al salir de alguno de los bares, tras unos vinos, no se sabía si era el efecto del alcohol, o que uno había perdido la visión, al encontrarse con dos rótulos diferentes y preguntarse ¿ En qué calle estoy?. También se dio el caso de un concejal multado en 1989 en la Calle Enrique III, y que en el pliego de descargos argumentó , que él no había aparcado el coche en dicho lugar, sino en la Calle General Mola.
En tiempo bastante lejano debí ser parte de la Plaza de San Francisco, hasta que nos separamos y constituimos calles diferentes.
Recuerda el compromiso de Esteban Bueno y José Mª Millán para hacer obras de ensanche en sus casas y poder llegar hasta la carretera, pagando ellos la rampa que daba salida a la Calle Cruz Dorada
He sido llamada Calle Molino Nuevo, ya que hicieron un molino grande de molturar aceituna y extraer buen aceite. El molino era propiedad de D. Ramón Millán, hombre caritativo, y que realizó una serie de buenas acciones para sus paisanos, y que ya te ha contado mi vecina que lleva su nombre.
Otro molino aceitero que funcionaba aquí era propiedad de D. Joaquín Marín, En otros momentos era el lugar en que finalizaba la ciudad, comenzando los quiñones y terrenos de labor. Por ser una de las calles más importantes de la villa en algún momento me llegaron a llamar Calle de los Rios, pero no prosperó esta iniciativa, y en ningún pleno consta así.
Sí voy a enumerar algunos de los célebres personajes que me habitaron: don Sebastián, sacerdote, entusiasta del fútbol y que fue el Presidente del primer equipo de fútbol que hubo en la villa; D. León Medina, Alcalde, en varias legislaturas y que consiguió el título de Ciudad en 1920 para Villanueva; aquí vivió Luisito Luna, conocido como » Luisón, el Niño de Oro», que dilapidó una de las mayores fortunas en francachelas, con un triste final. Juan Fernández ha publicado una acertada biografía de este personaje: cómo encendía los puros quemando billetes de mil pesetas, y la frase utilizada, cuando una persona gasta demasiado dinero: “ Te vas a ver como Luisón”; y por último citar a D. Esteban Bueno que se desprendió generosamente de parte de su casa para ensanchar la Calle Fuensanta.
Al final de la calle estuvo abierta una bodeguilla de Juan” Bien Voy”, en donde se vendía el excelente vino de las parcelas de vides que había en este término, éste era el lugar de tertulia de cazadores. Te hablan magníficamente de un médico D. Manuel Sánchez Vañó, que ayudó a sus convecinos desde su destino en Madrid, y que merecería ser recordado. Evoca a Dª Naty, la maestra de escuela, a D. Saturnino y D. Manuel Bueno (Gorostiza) buenos jugadores de fútbol; a todas las personas que han vivido en esta zona, con una magistral semblanza de bondad.
Hubo un intento de construir un magnífico teatro. Se empezaron las obras durante el periodo de la guerra civil, se continuaron después y no llegaron a finalizarse. Cuando ya estaban realizados los cimientos se abortó el intento y se tuvieron que devolver las cantidades que como acciones se habían vendido.
“Durante la dominación marxista, por iniciativa de la Alcaldía, se constituyó una entidad denominada » Construcción de obras mediante cooperación ciudadana». Se hizo figurar en la Junta Directiva a personas sin filiación política teniendo como principal finalidad la construcción de un Teatro. Poniendo en circulación una serie de acciones al portador. Consiguiendo unas doscientas mil pesetas. Para su emplazamiento eligieron un lugar situado entre las calles San Francisco, y Molino Nuevo, hoy General Mola, en el que se encontraban un solar y varias casas, de las que era propietaria Doña Hortensia Labrador. Tras las demoliciones de las tres pequeñas casas y un molino aceitero, quedó una extensión de mil ciento cincuenta y ocho metros cuadrados .Otros solares eran propiedad de D. Manuel María Sánchez Crespo, y D. León Bueno, ocupando todo 1.634 metros. La construcción se encontraba a la altura de la primera planta, y en el interior se hallaba construido el muro que circundaba el patio de butacas y el basamento del escenario, todo ello de mampostería de primera y una cimentación de unos cuantos metros de profundidad. El criterio de la Corporación es iniciar el oportuno expediente que legalice la situación y, junto a la de capital privado, pueda llevar a feliz término la realización de este anhelado propósito popular. En este recinto se celebraron feroces y sangrientas peleas de gallos, con elevadas apuestas económicas durante el periodo 36-39.
Entre mi pavimento se encierran los mayores gestos para recuperar la vida o llegar a la muerte, con algunos episodios desgraciados.
En tu paseo hoy observas unas interesantes puertas de madera, adornadas con bronceados y artísticos llamadores, fachadas de sillería y nuevos edificios. Aún no se ha volatilizado el olor a alcohol, yodo, y se pasean las sombras de unos médicos de diversas especialidades, D. Silvestre Sánchez, unido a los nombres de D. Andrés Gualda y D. Pedro Almagro.
Te pueden sugerir que soy la calle con más nombres de la villa: Molino Nuevo, Ricos, Feria (veo que no estás de acuerdo con esta afirmación), Mariano Foronda, (en 1920 a la calle Repullete se llama Mariano Foronda; poco tiempo después, el concejal Sr. Romero, solicita que a la del Molino, se llame Mariano Foronda. Así fue durante corto tiempo) En 1934 se me otorga el nombre de Alcalá Zamora, hasta el año 1939, General Mola y ahora Enrique III .
He sido, soy lugar de bares y tabernas populares, de Plácido,(¡que excelente cocinera tenía en su esposa!) o la castiza taberna de Rafael Román, sus aperitivos para acompañar el vermú o el vino de Valdepeñas; de paredes llenas de viejas fotografías deportivas o taurinas. Casa Barriles, coloniales y alpargatas, o Vda. de Vicente Carrasco, artículos para la matanza, mercería, explosivos, alpargatas, viejo comercio de ayer… No puedes olvidar la mercería “ El Tesoro”, del recientemente fallecido Miguel Rodero, que sabía atender amablemente a su clientela. Todo te despide en esta mañana invernal.
Alcaldes, médicos, sacerdotes, benefactores, personas que dilapidaron enormes fortunas, tabernas, teatros soñados, políticos, generales, reyes y molinos, ésta es mi vida, la tuya, la vuestra.
FUENTE: Vicente Sánchez y Actas Municipales