POR FRANCISCO JAVIER ARELLANO, CRONISTA OFICIAL DE LUIS MOYA-ZACATECAS (MÉXICO)
Cada uno de los cronistas mexicanos que asistimos al L Congreso de la RAECO que se realizó en el Real Sitio de la Granja de San Ildefonso, el pasado mes de septiembre del 2025, salimos de México, cada quien por su cuenta y en tiempo desigual.
En lo personal, yo llegué de París al aeropuerto de Madrid el miércoles 24 de septiembre por la tarde. El jueves di un paseo en bus por la ciudad de Madrid y por la tarde caminé por la Gran Vía, bobeando en algunas tiendas y disfrutando la visita a una librería, mi distracción predilecta. El viernes 26, a las 8 de la mañana salí de la Plaza del Sol rumbo a Segovia, tomé el metro a la estación llamada Chamartín y a las 10 a.m. subí al tren con rumbo a Segovia. El anteproyecto era llegar a la estación Guiomar, tomar un autobús a Segovia y de aquí, tomar otro al Real Sitio de la Granja de San Ildefonso. La internet así lo proyecta, sin embargo, un amigo me dijo que era mejor tomar un taxi directo a La Granja. Me pareció excelente la idea.
El trayecto de Madrid a la estación Guiomar es alrededor de 95 km y llegué en 25 minutos (el Avante vuela). Sin titubear, abordé un taxi que me llevó a La Granja por 20 euros. Son pasadas las 11 de la mañana. El tiempo es oro y hay que pagarlo. El camino asfaltado está rodeado de chopos. Se miran “colinas doradas” de la sierra de Guadarrama. Algún río debe bañar a esta región de verde vegetación. Los taxistas son guías de turistas. Él me contó los lugares que puedo visitar. Me recomendó la casa de Antonio Machado donde se miraba con su amante Guiomar.
– Ni será cierto- dije con incredulidad fingida.
– Aquí todo el mundo lo sabe- me contestó.
Llegué al hotel Parador y aquí encontré y me recibió oficialmente mi amigo, el Presidente de la Real Asociación Española de Cronistas Ofdifiales. (RAECO), don Juan Antonio Alonso Resalt que estaba afinando los detalles del Congreso. Nos dio gusto saludarnos, pero no pudimos platicar más porque hay mucho que hacer. Le dije que dejaría mis maletas en el hotel y que iría a ver la ciudad de Segovia. Él aceptó de muy buena gana y me dijo que me esperaban en la inauguración del Congreso que se realizaría por la tarde.
Abordé otro taxi y me dirigí a la Segovia Mágica, la ciudad romana, la ciudad y su acueducto, el lugar de caza de los reyes españoles, La Granja y su palacio similar al de Versalles, la ciudad patrimonio mundial desde 1985. El taxista cobró 23 euros. Cobran por lo que saben. Le comenté lo que quería conocer y le pregunté por qué lugar empezaba. Me sugirió que comenzara mi ruta en el Alcázar, siguiera por la casa de Antonio Machado, la catedral, la plaza y el acueducto. Es una ruta para caminar. Concuerda con mi proyecto antes trazado, pero al revés.
Entré al área del alcázar. Es la 1 de la tarde. El castillo se alza imponente. Su portada fue tomada como base para los estudios de Walt Disney. Todo mundo lo dice. Fue residencia del Rey Alfonso, El Sabio, y de Enrique IV. De este lugar salió la reina Isabel para ser proclamada reina de Castilla en la Plaza Principal. Compré mi billete (boleto, ticket) por 8 euros y entré al castillo. Es una fortaleza regia que tiene 3 corredores. Por uno de ellos entré a una sala de Armería, luego al museo de Los Reyes donde había muchos objetos de caballeros medievales, pinturas de esa época, una estufa; en otra sala vi el trono y en otra una recámara. Los techos tienen pinturas y arreglos increíbles. Vi una pintura del Mío Cid. Yo soy literato. Es difícil imaginar la vida dentro de este castillo, la soledad de sus muros y la oscuridad de sus recámaras; pero, aquí vivieron los reyes que tenían tanto poder. Son fortalezas medievales que deben tener sótanos. No puedo imaginar el castigo del sótano. El turismo avanza. Llegamos a la sala de Artillería, vi armas ancestrales, vi la idea del hombre de asesinar a otro hombre. Hay guías que explican con detalle. Yo no voy en ese grupo. Por falta de tiempo no subí a las torres del castillo. Para otra vez, lo haré.
Enseguida subí por una calle del barrio judío rumbo a la Catedral de Segovia. Se me antojó una nieve de chocolate segoviano. Estoy agitado y le dije a mi garganta que aguantara el frío, que me dejara saborear ese chocolate. Asintió. La catedral de Segovia es llamada “La dama de las catedrales”, por su belleza y es un edificio gótico del siglo XVI con tintes renacentistas. La primera vista que tuve de ella, pienso que fue por el poniente. Luego caminé hacia el norte donde está la fachada principal. Tiene una lona del pintor Rubens. Entré, me cobraron creo que 6 euros. Dicen que cobran la entrada porque la están restaurando. Vi el cuadro de la Purísima Concepción de María, el altar de Santa María de la Paz, la del santo Santiago con su caballo blanco que tantos estragos causó durante la Conquista en México, que son inventos piadosos, pero muchos indios murieron con su espada supuestamente por él. La realidad es que Santo Santiago nunca fue a México. Vi un tapiz de la Reina de Saba. Las catedrales son museos. Sus claustros son impresionantes. Hay muchos objetos antiguos. Son una divisa.
Salí de catedral a la plaza principal. Es amplia. Pregunté por la casa de Antonio Machado. No puedo irme sin verla. Recuerdo sus versos: “Yo voy soñando caminos/ de la tarde, las colinas/ doradas. Los verdes pinos,/ las polvorientas encinas…” “En el corazón tenía/ la espina de una pasión/ logré arrancármela un día/ ya no siento el corazón”…
Me dijeron que regresara por la calle de catedral y a la primer cuadra a la derecha, estaba un callejón que me conduciría a ella. Desanduve la calle del barrio judío y llegué a la casa de Antonio Machado. No pude entrar porque lo trabajadores cerraron para ir a comer y abrirán más tarde. Tengo un morbo literario. El taxista me dijo que en esa casa, el poeta Machado se miraba con su amante Guiomar, que es un nombre que quiere decir “doncella de batalla”, su verdadero nombre era Pilar de Valderrama y era una poetisa española. Tanto Machado y ella no se podían amar con libertad porque ambos eran casados con otras parejas y el conservadurismo de Franco, si se hubiera dado cuenta, los hubiera llevado a la hoguera. A la muerte de Machado se rescataron 70 cartas a Guiomar que la misma Pilar de Valderrama declaró ser ella. Guiomar era la musa. La estación ferroviaria de Segovia, sin prejuicios, así llamó la parada del tren. Tiene que ser interesante esta comunicación epistolar entre Machado y Guiomar. “Mi cantar vuelve a plañir/ aguda espina dorada/ quien te pudiera sentir/ en el corazón clavada”
Por otra calle del barrio judío, llegué a la plaza principal y seguí por la calle Isabel la Católica que me conduciría al acueducto. El río de gente no se sale de la calle. Hay que seguir la corriente, me dije.
La calle cambió de nombre y más adelante miré el acueducto. Me detuve para ver todo el entorno. Es una gran obra de la ingeniería romana. Sin duda que los romanos heredaron una gran divisa económica a todos los segovianos. Es una maravilla natural de 167 arcos construidos con piedras de granito, sobrepuestas y sin utilizar ninguna argamasa. Se dice que fue construido en el siglo II D. C. con una ingeniería que todavía llama la atención. Las rocas encimadas podrían derrumbarse quitando una de ellas. Pienso en el juego de los cubos que se sacan sin caerse el cuberío. El principal objetivo del acueducto era trasladar el agua. Hay que subir al mirador. Desde este lugar, el Arcipreste de Hita registró en el libro del Buen Amor la poesía que tiene la región de Segovia. Cuando se contempla el acueducto, se observan las pesadas piedras y la arquería, el cerebro se entumece y le cuesta trabajo creer que los hombres de hace más de 2 mil años hayan construido una obra tan genial para trasladar el agua. Pienso que ellos la valoraban más, le daban otro uso, la cuidaban y hacían todo por escoger la mejor agua. Bueno
Después de mirar esta obra, fui a comer, quisiera probar un cochinillo segoviano, pero el ácido úrico me amenaza, entonces me aguanto. Me conformé con una hamburguesa. Luego busqué la central de autobuses y regresé en uno de ellos a La Granja con un boleto de 1.80 euros. Son pasadas las 5 de la tarde. Llegué al hotel, me di un baño y más tarde, de ese día viernes, se hizo la inauguración del L Congreso de la RAECO por las autoridades municipales del lugar y el Pte. De la RAECO, don Juan Antonio Alonso Resalt. La clausura del mismo se hizo el día domingo 28 de los corrientes y desandando el camino regresé a Guiomar en un taxi, luego cogí el tren a Chamartin, después tome el metro al aeropuerto a la terminal 4 y en otro autobús llegué a la terminal 1. Faltando un minuto para las doce de la noche, comenzó mi vuelo de Madrid; llegué a México a las 3 de la mañana del lunes y esperé mi vuelo de las 7 de la mañana de la ciudad de México a la ciudad de Aguascalientes. Mis compañeros lo hicieron al día siguiente.
Lo que no saben mis lectores es que antes de ir a Segovia, días antes fui a conocer la ciudad de París. Esa será la siguiente crónica.
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