POR MARTIN SANCHEZ GONZALEZ, CRONISTA OFICIAL DE GETAFE (MADRID)
Desde Getafe, «Cuna de la Aviación Española», queremos también rendir un homenaje a todos aquellos pioneros de la aviación, que pusieron sus vidas al servicio de la ciencia, de la técnica y en definitiva, de la aeronáutica, para gloria de España y de su aviación.
En 1926 el avión Plus Ultra se convirtió en la primera aeronave en atravesar el Atlántico sur, uniendo Palos de la Frontera (España) con Brasil, Uruguay y Argentina. Río de Janeiro, Montevideo y Buenos Aires serán sede de las actividades conmemorativas de los “grandes vuelos de la aviación española” organizados por el Ejército del Aire y del Espacio.
Se cumplen 100 años del vuelo que consiguió cruzar por primera vez el Atlántico sur y España lo conmemora con actividades en Brasil, Uruguay y Argentina. Están programadas conferencias, exposiciones y exhibiciones de la “Patrulla de helicópteros ASPA” en Río de Janeiro, Montevideo y Buenos Aires los primeros días de febrero.
El viernes 30 de enero se impartirá la conferencia “El vuelo del Plus Ultra en Montevideo” y el domingo 1 de febrero se realizará una exhibición aérea en la costa de la capital. En Buenos Aires, la exhibición aérea se realizará el miércoles 4 al mediodía en el nuevo parque costero (Costanera Norte), y se desarrollará una agenda de actividades conmemorativas.
El martes 3 de febrero habrá una visita al Museo de Transportes en Luján, donde se encuentra alojada la aeronave original, y también se realizarán una ofrenda floral en el monumento al Plus Ultra en Costanera sur y una conferencia a cargo de los responsables del Servicio Histórico y Cultural del Ejército del Aire y del Espacio (SHYCEA).
El Ejército del Aire y del Espacio español celebra de este modo el centenario de los “grandes vuelos de la aviación militar española”, que incluye además de la travesía del Plus Ultra entre España y Argentina en 1926, otros siete vuelos que hasta 1935 constituyeron hitos emblemáticos de la aeronáutica española que, considerada en conjunto, es una década dorada de los aviadores españoles. Con esta gesta, que fue acogida con gran entusiasmo, se abría el camino a los enlaces aéreos que nos harían sentir más próximos a los habitantes a ambos lados del océano.
Con el vuelo del Plus Ultra se inició un periodo en el que los avances técnicos corrieron parejos a los desarrollos operativos que hicieron posible el desarrollo del transporte aéreo con puntos distantes, lo que fue reconocido con la concesión del premio por excelencia en el mundo aeronáutico de la época, el premio Harmon.
Estos vuelos requirieron de una preparación muy detallada, además de enormes dosis de esfuerzo y coraje para enfrentarse a situaciones muy adversas y desconocidas hasta la fecha, culminando la empresa tras múltiples penalidades. El comienzo de la Guerra Civil en 1936 pondría fin a la que sería quizás la década más importante de nuestra Aeronáutica.
Podemos afirmar que el impulso de nuestros aviadores fue un paso decisivo para normalizar el empleo de la aviación en las tareas de transporte y enlace con territorios lejanos en América, Asia y África, facilitando el desarrollo del comercio y favoreciendo la proyección de España sobre estos territorios.
La magnitud de la empresa a la que se enfrentaron estos aviadores los hace merecedores de un reconocimiento por su esfuerzo y sacrificio en aras del progreso y los avances científicos.
Vuelos que se conmemoran:
– España-Argentina «Plus Ultra» (1926)
– Escuadrilla Elcano, Madrid-Manila (1926)
– Patrulla Atlántida, Melilla-Guinea (1926-1927)
– España-Iberoamérica «Jesús del Gran Poder» (1929)
– España-Guinea Española, Haya y Rodríguez (1931)
– España-Filipinas «Ciudad de Manila» (1933)
– España-Cuba «Cuatro Vientos» (1933)
– España-México «Santander» (1935)
Trayecto del viaje del Plus Ultra.
Tripulación del Plus Ultra.
El Plus Ultra en el puerto de Palos de la Frontera (Huelva) antes de iniciar el vuelo.
Amerizaje del Plus Ultra en el Río de la Plata, frente a Buenos Aires.
Plus Ultra (en latín: ‘Más allá’) fue el hidroavión matrícula M-MWAL, de la Aeronáutica Militar española (W-12) que realizó por primera vez un vuelo entre España y Sudamérica, partiendo el 22 de enero de 1926 del Muelle de la Calzadilla en Palos de la Frontera (Huelva) con destino Buenos Aires, adonde arribó el 10 de febrero de ese mismo año.
El raid del Plus Ultra siguió aproximadamente la ruta empleada en 1922 por los oficiales aviadores de la marina portuguesa Sacadura Cabral y Carlos Viegas Gago Coutinho, en la primera travesía aérea del Atlántico sur (Lisboa-Río de Janeiro), para la que necesitaron de tres hidroaviones debido a las averías mecánicas.
Los cuatro tripulantes del hidroavión fueron el comandante Ramón Franco, el capitán Julio Ruiz de Alda, el teniente de navío Juan Manuel Durán y el sargento mecánico Pablo Rada, todos ellos españoles.
Especificaciones:
El Dornier Do J Wal[2]está considerado como el avión más importante diseñado por Dornier a principios de la década de 1920. El amplio casco de doble rediente, totalmente metálico, incorporaba flotadores de sección aerodinámica para darle mayor estabilidad en el agua. El costo del aparato, al que se añade instrumentos de navegación, repuestos, combustible y gastos de dietas, fue de 415.132 pesetas.
La planta motriz consistía en dos motores Napier «Lion»de 450 CV, en tándem sobre la sección central del ala, que accionaba una hélice tractora y otra impulsora. El piloto y el copiloto estaban sentados lado a lado, al descubierto, teniendo detrás de ellos la radio.
Envergadura: 22,5 m.
Longitud: 17,2 m
Planta motriz: 2 x motor en W Napier Lion de 450 CV
Superficie alar: 96 m²
Combustible: 4000 l
Carga útil: 5 tripulantes
Peso máximo en despegue: 5.700 kg.
Velocidad de crucero: desde 145 km/h con carga máxima hasta 180 km/h
Alcance: 1.350 millas.
La expedición
La primera etapa se inició en Palos de la Frontera (Huelva) en el muelle de la Calzadilla, elevándose el hidroavión frente a La Rábida en la desembocadura del río Tinto y terminó ocho horas más tarde, cuando —al atardecer— el hidroavión se posó en el puerto de la Luz, en la bahía de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria.
Previo al despegue, el avión pasó por una etapa de pruebas, donde se descubrió la existencia de un polizón, el periodista cántabro Emilio Herrero Mazorra, en el trayecto Mar Menor – Palos de la Frontera.
El día 26, desde la bahía de Gando, en el municipio de Telde (Las Palmas), costa oriental de la isla, despegó el Plus Ultra rumbo a Praia, en la isla de Santiago (Islas de Cabo Verde), final de la segunda etapa, la cual duró nueve horas con cincuenta minutos. En Praia fue necesario reducir al límite la carga del avión, quedando en tierra el alférez de navío Juan Manuel Durán González.
La siguiente etapa debía realizarse, de acuerdo a lo establecido, entre las Islas de Cabo Verde y Pernambuco; sin embargo, los fuertes vientos contrarios hicieron desviar de su ruta al Plus Ultra y lo forzaron a descender en la isla de Fernando de Noronha, lo que no estaba previsto. Al revisar los depósitos de combustible, se comprobó que los mismos estaban casi vacíos, por lo que fue necesario reabastecerlos.
En esta etapa, se cubrieron 2.305 km sobre mar abierto. El radiogoniómetro, utilizado por primera vez en este tipo de vuelos, permitió a la aeronave mantenerse en la ruta correcta, sin desviaciones en la etapa más larga del recorrido.
El día 31 se salvaron los 540 km que separan las Islas Fernando de Noronha de la costa de Pernambuco, ya en tierra firme americana. Esta etapa no dejó de tener sus riesgos, pues cuando faltaban más de cien kilómetros, se rompió la hélice posterior y fue preciso arreglarla en pleno vuelo. Esto alargó en más de una hora el tiempo previsto para la travesía.
En Pernambuco la tripulación descansó para realizar reparaciones.
El 4 de febrero, el Plus Ultra llegó a Río de Janeiro (Brasil) (2.100 km) en doce horas y quince minutos. El recibimiento tributado a los aviadores fue entusiasta. El día 9, arribaron a Montevideo y al día siguiente, Franco, Ruiz de Alda, Durán y Rada llegaron a Buenos Aires aclamados por una multitud. La llegada de los aviadores españoles se recordará durante mucho tiempo en Argentina. Fue un hecho trascendente para los países rioplatenses y para España; exaltado como una gran hazaña por los periódicos de todo el mundo.
El vuelo que, desde el punto de vista técnico fue un éxito rotundo, tuvo un recorrido de 10.270 km en 59 h y 30 min (a una velocidad promedio de 172 km/h) repartidos en las siguientes etapas:
Palos de la Frontera-Las Palmas (1.300 km).
Las Palmas-Porto Praia (1.745 km).
Porto Praia- Fernando de Noronha (2.305 km)
Fernando de Noronha. -Pernambuco (540 km)
Pernambuco-Río de Janeiro (2.100 km).
Río de Janeiro-Montevideo (2.060 km).
Montevideo-Buenos Aires (220 km).
De vuelta en España el 5 de abril, el rey Alfonso XIII recibe en Palos de la Frontera a la tripulación con una serie de actos entre los que destacan un «Te Deum» de acción de gracias en la parroquia San Jorge mártir, con un posterior discurso pronunciado por Manuel Siurot dedicado al monarca y los aviadores. Al finalizar dicho acto se desplazaron al ayuntamiento palermo donde realizaron la visita oficial y, en la plaza frente al mismo, el Comandante Franco descubrió una placa que da su nombre a dicha plaza. Más tarde se dirigieron a La Rábida donde tuvo lugar una sesión extraordinaria de la Real Sociedad Colombina y, finalmente, se dirigieron a Huelva capital siendo recibidos en su Ayuntamiento donde, a Ramón Franco, se le nombró hijo adoptivo de la ciudad; más tarde, en la Plaza de las Monjas, se les hizo entrega, a los aviadores, de unas medallas conmemorativas realizadas por suscripción popular.
Inmediatamente después, en la misma plaza, una comisión de obreros de Huelva y su provincia, hizo entrega al mecánico Pablo Rada del martillo de oro que los obreros de Huelva le regalaban como testimonio de su admiración.
Por su parte, Argentina regaló a España la conocida figura del Ícaro, que hoy se exhibe junto al Muelle de la Reina, en la Rábida. A iniciativa del doctor Alvear, presidente de la nación, los argentinos aportaron el dinero necesario para realizar una escultura monumental homenajeando a los héroes de aquel vuelo fabuloso. La campaña estuvo coordinada por el diario «La Nación» que también designó al escultor encargado de la obra, Agustín Riganelli (Buenos Aires 1890-1949).
Donación a la Argentina
El rey de España Alfonso XIII donó el Plus Ultra a la Armada Argentina, donde sirvió como avión correo hasta ser más tarde retirado del servicio. Actualmente se exhibe en el Complejo Museográfico Provincial «Enrique Udaondo» de la ciudad de Luján, Argentina. A fines de la década de los ochenta fue enviado a España para realizar una restauración general, con el objeto de reeditar la hazaña de 1926. Sin embargo, el estado general del Plus Ultra era tan malo que era necesaria una reconstrucción casi completa.
Por ese motivo, se procedió a hacer una restauración general orientada a su exhibición en un museo. Una réplica está expuesta en el Museo de Aeronáutica y Astronáutica de Madrid (aeródromo de Cuatro Vientos, en la Carretera Nacional N-5).
Legado:
Entre los testimonios de aquel vuelo, se cuenta el tango «La gloria del águila», escrito por dos españoles, (Enrique Nieto del Molino y Martín Monserrat Guillemat) y grabado en Barcelona el 14 de enero de 1928 por Carlos Gardel en homenaje al Plus Ultra.
Fuentes: – Los Grandes Vuelos de la Aviación Española.
