CRÓNICAS DEL NO OLVIDO
POR AGUSTIN DE LAS HERAS, CRONISTA OFICIAL DE VALDEPIÉLAGOS (MADRID).
Ayer os hice recordar. Y me di cuenta que guardáis en vuestros corazones recuerdos.
Así que aunque no lo sepáis sois seguidores de Terencio.
«Hombre soy; nada de lo humano me es ajeno» (Homo sum, humani nihil a me alienum puto) nos dijo en la famosa máxima escrita por Publio Terencio Africano en el año 165 a. C. dentro de su obra El enemigo de sí mismo. El romano se refería a toda la humanidad, hombres y mujeres. Lo digo por si acaso.
Espero pasear en silencio este verano por Brazacorta. Desde que conozco sus calles y sus gentes el escenario ha cambiado tanto que la nostalgia se separa del recuerdo.
Hay placeres presentes que el tiempo los hace tortura. Oler el mismo perfume de la amada pero en la piel de otra persona. El olor de un guiso como lo hacía tu madre pero saber que ya no está tu madre.
Y hoy, recuerdo a otra persona.
Dónde quedan aquellas briscas que conocí o aquellos tutes que me enseñabas a jugar.
Eras segoviana pero castellana recia. Me llamabas por mi nombre desde el primer día. Y desde el primer día me hicistes sentir arropado en un pueblo que no era el mío, pero sin duda ya era tuyo porque todo el mundo te quería.
Eras de pronto genio y de olvido fácil, me recordabas a mi madre.
Y daba igual donde me encontrara y el tiempo que hubiera pasado, siempre me saludabas y me regalabas dos besos.
Juanjo y tú nos diste un lugar para conocernos con la paciencia de lo difíciles que somos. Y gracias a vosotros los demás y yo mismo hicimos pueblo.
Con los años nos dimos cuenta de lo difícil que es que alguien se ocupe de un bar en la Castilla vaciada. De la suerte que tenemos si alguien le dedica su tiempo y su paciencia en regalarnos un lugar que sirva para conversar, para jugar a las cartas, para abusar de vuestro tiempo hasta las tantas.
Aunque existan individuos que no lo merezcan, que sólo pongan pegas, que exijan lo que debería ser unas gracias constantes. Y claro, sólo esos necios, que no aprecian algo, lo echan de menos cuando lo pierden.
Tu temple, tu sonrisa y tu genio cuando lo buscaban, nos ayudó a compartir, a conocernos todos.
MariLuz era una persona irrepetible.
Intento recordar la última vez que te vi aferrándome a un recuerdo pero prefiero recordarte por todos los años que te viví.
Intentamos desde hace años arropar el dolor de Juanjo pero sería hipócrita pensar algo distinto a que el dolor agudo sólo será suyo. Aunque Caronte no para de hacer travesías. Hace unas semanas llevándose a su hermano.
Al menos cuando estemos con él no estará solo.
Cuánta gente perdemos en la distancia de un verano a otro y se les echa de menos.
Qué dificil son las despedidas en los otoños y pensar que después de meses, ya las primaveras puede que no sean las mismas…
Vivámonos los veranos mientras estemos.
