POR AGUSTÍN DE LAS HERAS MARTÍNEZ, CRONISTA OFICIAL DE VALDEPIÉLAGOS (MADRID).
Los ocres han caído… Un zorro se ha extrañado de ver a alguien… Nos hemos mirado como los únicos vivos…
Persianas bajadas y puertas protegidas de la lluvia por planchas metálicas…
Calles desiertas en el frío otoñal ya tardío… Ya no huele a leña de chimeneas… No hay humo luego no hay gentes…
Desde el ayuntamiento he mirado hacia la vega del Pilde…
Nada… Nadie… El reloj del campanario se recuerda a sí mismo las horas. Sólo los gatos han salido a hablarme entre maullidos… tenían hambre.. Parece que los perros han sido derrotados… Ni el color pinta ya los grises… El paisaje es un libro donde ya no colorean los niños…
La realidad es un blanco y negro de fotogramas pasados… La bruma sobre un mar de tierras nos invade mientras el sol se destierra…
Castilla se vacía… El invierno se acerca…