CUANDO ‘EL GALO’ LE ECHÓ MÁQUINAS PARA SALVAR AL MURCIA
Jul 21 2026

POR ANTONIO BOTIAS SAUS, CRONISTA OFICIAL DE MURCIA.

                                     

Ni un céntimo le costó al Real Murcia, hace ahora casi medio siglo, modernizar el histórico campo de La Condomina. Para hacerlo era necesario derribar la grada de preferencia, que incluía el acceso, las oficinas y el v estuario. Y era indispensable pues el equipo acababa de lograr el ascenso a Segunda División y su estadio, que databa de 1924, era una auténtica ruina.

El problema, en cambio, estaba en pagar los gastos de la demolición. Lo de siempre. La reforma del sector de Preferencia costaba 110 millones de pesetas de la época, que no eran moco de pavo. Eso sí, la Federación Española pagaba la mitad. Pero era necesario culminar las obras en el verano de 1977 para que estuvieran listas en octubre. El equipo no podía afrontar la siguiente temporada con una grada en ruinas.

Como sucede en estas lides, las discusiones y ofertas se eternizaban. Hasta que un humilde socio del Real Murcia, entonces también presidente del Fútbol Club Sangonera, de Sangonera la Verde, dio un figurado y efectivo zapatazo en la mesa.

Propuso correr con los gastos y, como publicaron los diarios de la época, poner a disposición del club murciano «durante los días que hagan falta la maquinaria y hombres que han de derribar totalmente la grada de preferencia». Con un par.

El empresario se llamaba José Paredes Conesa, de apodo ‘El Galo’. Era el único que entonces dirigía una empresa de derribos preparada para tan singular tarea. Y su determinación fue loable: «Lo hago porque quiero al Murcia. No podía cobrarle al equipo de mi tierra», aseguró en el diario ‘Línea’.

El entonces alcalde de Murcia Clemente García celebró en el mismo rotativo la iniciativa: «Debemos acoger con alegría y satisfacción un campo digno del Murcia y de Murcia». De histórica tildó la fecha el primer edil, igual que el presidente del equipo, José Moreno Jiménez, quien añadió en el diario que «vamos a marcar un hito en la historia del club»

La crónica del derribo la escribió quien más tarde sería un ilustre murciano, aunque entonces solo era, que poco no era, redactor de Deportes del diario ‘Línea’. Me refiero a Antonio González Barnés, uno de los más grandes concejales de Cultura que tuvo Murcia en el siglo pasado.

Los detalles fueron publicados en la edición del 9 de junio de 1977. El acto se convocó a las doce del mediodía, aunque el alcalde tenía a esa hora una reunión y se demoró una hora. En el estadio se congregaron no pocos aficionados, el presidente de la Diputación, el concejal de Deportes, directivos del equipo y de la Federación Murciana de Fútbol y todos los medios informativos de la capital. El presidente del Real Murcia fue el encargado de dar el primer golpe simbólico de piqueta a las instalaciones. Después, el alcalde rompió contra la pared una botella de champán en cuya etiqueta se podía leer la inscripción: «Adiós a la vieja Condomina». Gloria llevara.

Al instante, las máquinas de Paredes comenzaron su trabajo mientras, como publicó también ‘Línea’, atronaba el barrio «una larga traca y cohetería, incluyendo el trueno gordo». Eran la una y trece minutos de la tarde cuando comenzó el derribo que, en opinión de González Barnés, dejaría espacio «para edificar uno nuevo y a la vez, posiblemente, un futuro para el Real Murcia prometedor y claro».

El maestro Antonio Montesinos añadió más detalles en la edición del 9 de junio de LA VERDAD. Así, aclaró que la traca corrió a cargo de la peña ‘El Polvorín’. Además, recordó que la vieja Condomina, «tras 52 años y seis meses de existencia, recibía su golpe de gracia. Muere un viejo campo para darle vida, en pocos meses, al gran estadio que el Real Murcia necesita».

Para la historia citó otros datos curiosos. Por ejemplo, que el antiguo campo fue inaugurado en 1924 con un encuentro amistoso entre el club murciano y el Martinec de Barcelona, «que vencimos por tres goles a uno». Aquella ceremonia también congregó a históricos aficionados como el portero Angelín, quien aseguró que ya estaba harto de escuchar promesas vacías sobre la renovación del estadio.

Gracias a la generosidad de Paredes, al club pimentonero le salió gratis la demolición. El único pago, muy justo, fue el compromiso de que el Real Murcia celebraría en Sangonera la Verde un par de encuentros amistosos. Eso es afición. Y es justo que se reconozca por cuantos tantos sufrimos con nuestro club.

FUENTE:https://www.laverdad.es/murcia/ciudad-murcia/lamurciaquenovemos/galo-echo-maquinas-salvar-real-murcia-20260719204516-nt.html

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