POR PEPE MOTESERÍN CORRALES, CRONISTA OFICIAL DE PRAVIA (ASTURIAS).
De cinco ejes, 115 medidas y actuaciones en más de 25 objetivos, consta la estrategia de nuestro gobierno regional para la difusión de la cultura sidrera asturiana, que contempla su incorporación en el currículo escolar. Recomiendo ya «El libro de la sidra» (Pentalfa, 1991), con capítulos de José Antonio Fidalgo, Modesto González Cobas, Enrique Junceda Avello… y Gustavo Bueno, que filosofa sobre la sidra de lagar, la ceremonia del escanciado, el choque con el cristal y cómo, antes de que Noé inventase el vino, crearon la sidra Adán y Eva.
¿Enemigos de esos cinco ejes por la promoción y sostenibilidad de nuestra bebida natural? La achampanada, «sidra caótica gasificada», según Bueno; la cultura invasiva y alborotada de la cerveza, la desaparición de los chigres, el abandono agrícola en favor de los bosques, por no decir matorrales y eucaliptos, y, en consecuencia, la desaparición de pomaradas. A pesar de consumir poca sidra, necesitamos importar manzana por las malas cosechas, la vecería y los veranos secos. Hay que reivindicar la tonada de Josefina Argüelles, la Calandria de Vegadotos, «Por eso planto pomares».
FUENTE: https://www.lne.es/opinion/2025/08/15/cultura-sidrera-cinco-ejes-120664457.html