POR ANTONIO BOTIAS SAUS, CRONISTA OFICIAL DE MURCIA.

No la identifica luminoso alguno en su fachada. Ni puñetera falta que le hace a una de las más típicas tabernas murcianas, emplazada la calle Arrixaca, que está, como no podía ser de otra forma, en el barrio de San Andrés.
Todos la llaman ‘La Viuda’, a cargo ahora de Mario López, hijo de Ángel, Angelín para quienes lo tratan y para sus compadres Cabezudos del Entierro de la Sardina, que acaban de darle un homenaje como antiguo y espléndido miembro de este grupo histórico. Muy merecido. Ya nos convidaremos con esa ‘ensalá’ murciana que prepara, estoy por escribir que la mejor de Murcia, con permiso de Antonio Murcia, ‘El Alias’, que preside los Cabezudos. O de Miguel de ‘La Pequeña’, otro monstruo gastronómico, también cabezudo.
A lo que vamos, aunque tarde no es ni prisa llevo. El homenaje fue compartido por otro inmenso murciano, que tampoco necesita presentación alguna: Miguel Massotti. No digo inmenso por lo grande, que también lo es una miaja. Inmenso por ser uno de los referentes indispensables en los medios de comunicación murcianos. Y fiel defensor de nuestras cosas.
Ya anda, y anda muy bien, jubilado. Le tengo dicho que tiene que volver, que su voz hace mucha falta en esta tierra desmemoriada. Pero ni caso, oigan. Durante cuatro décadas largas acompañó nuestras mañanas o tardes en Onda Regional de Murcia, junto a otra interminable lista de emisoras y papeles periódicos.
Sin contar su libro ‘Estatuario. La vida del torero Manuel Cascales’, las decenas de pregones pronunciados, el ser Pitocrónico del Entierro, Raspa de la Sardina y atesorar dos Antenas de Plata de la Asociación de Radio y Televisión de la Región, entre mil cosas más. Y lo buena gente que es porque, al final, eso es lo que prevalece.
Este año lo han nombrado, con mucho acierto, Cabezudo de honor. Desde 1993, este galardón distingue a médicos, periodistas, empresarios, abogados y otras personalidades que, con su trabajo y su amor por la tierra, contribuyen a engrandecer la ciudad de Murcia y sus fiestas. Me pongo a mí por caso, humildad aparte, pues también lo recibí y desde ese año, al instante, me hice Cabezudo para siempre.
Uno se emociona de veras al ver cómo esta Murcia, tan ingrata con tantos hijos ilustres, a veces hace lo justo: rendir homenaje a quienes hacen más grande la ciudad, su tradición, su historia y sus costumbres. Y en eso, señores, Angelín y a Massotti hace muchos años que son doctores en Murcianía, el mayor honor que uno pueda atesorar.
FUENTE:https://www.laverdad.es/fiestas-primavera/angelin-viuda-maestro-massotti-20260409191247-nt_amp.html