DE CALLE LAS ERAS A JOSÉ PERSEGUER (IV)
Jun 11 2025

POR MARI CARMEN RICO NAVARRO, CRONISTA OFICIAL DE PETRER(ALICANTE)

De la carnicería del Roig al banco Seguimos nuestro paseo por la calle José Perseguer y nos encontramos que, lindando con la que fue la droguería de Juan, en la actualidad Benjamín, en el nº 7, estaba la carnicería de José María Laliga Ventura el Roig. Se ubicó en un local que tenía alquilado a les Senyoretes de Soria, cuya imponente vivienda tenía entrada por la calle Pedro Requena nº 8, comunicándose con la carnicería a través de una escalera. Hasta finales de los años 40, delante de lo que después fue carnicería, había un corral y este lugar era conocido como l’abeurador, porque allí hubo un abrevadero y una fuente. Este abrevadero tenía su función ya que hasta esa fecha la mayoría de las partes traseras de las viviendas de la antigua calle Hoyos eran corrales y los animales bebían allí. Esta zona se conoció como el Portal, era la entrada a los corrales y había grandes portones que daban acceso a los carros y animales. Esta calle sirvió de conexión extramuros del pueblo entre dos accesos a la villa, el portal de San Roque (actual calle Cánovas del Castillo-Prim) y el de San Vicente, desde Elda y Novelda, respectivamente.

Los primeros carniceros de esta saga familiar fueron José María Laliga Ventura (Petrer, 1895 – 1974) y su esposa Salud Brotons Brotons (Petrer, 1894 – 1974). En 1935 vivían en la calle Sanchis Banús nº 5 (actual calle Mayor) con sus hijos Salud, José María (Petrer, 1927 – 1987) y Dolores. Sus comienzos en este oficio fueron en los años 30 del pasado siglo en esa calle, muy cerca de donde tenía la panadería Pedro Amat. En 1947 abrieron una nueva carnicería en la calle José Perseguer manteniendo también unos años más la de la calle Mayor, en 1950 todavía tenían los dos puntos de venta. El Roig ejercía también como tratante de ganado y él mismo mataba y preparaba la carne que luego vendía en sus carnicerías. Cuando se retiró quedaron al frente del negocio familiar sus hijos José María (Petrer, 1927 – 1987) y Dolores, Dolo, Laliga Brotons, ayudados por la esposa de José María, Teresa Carratalá (Alicante, 1926 – Petrer, 1987), hija de Julio Carratalá Juan, propietario de la droguería contigua a la carnicería. Tere estuvo durante muchos años al frente de la carnicería del mercado de abastos que abrieron tras cerrar la de la calle Mayor. Fueron años de bonanza en los que mantuvieron la carnicería de la calle José Perseguer y la del mercado. El matrimonio tuvo tres hijos, María Teresa, José María y María Salud. De esta tercera generación, el varón, José María Laliga Carratalá (Petrer, 1962 – 2023), optó por dedicarse de lleno a este sector y cogió las riendas del negocio familiar ayudado por su hermana María Salud. En el año 1990 decidieron trasladarse al emergente mercado de la Frontera.

Esta carnicería se caracterizaba por continuar elaborando el relleno y el embutido con la misma receta que utilizaba el primer Roig carnicero. Eran famosas sus longanizas de Pascua y sólo las vendían en invierno al no llevar ningún tipo de conservantes. Toda la finca en cuyos bajos de la calle José Perseguer estaba la carnicería la compraron, en 1989, a los herederos de Mercedes Amat la Senyoreta, Pedro Moya Ortega y su yerno Joaquín Maestre Peñataro. Dolores Poveda la Manca, esposa de José María Tortosa el Sacristán, y su hija Julia Tortosa Poveda, esposa de Pedro Moya, habían vivido en la planta superior de la casa de alquiler y allí nació su hija Reme Moya Tortosa que en la actualidad es, junto a su marido, la actual propietaria. En el piso superior de este mismo inmueble, Pedro Luis Moya Tortosa (Petrer, 1961 – 2001) abrió, en noviembre de 1989, el Pub Caché que tiene entrada por las dos calles y que cuenta con una amplia terraza desde la que se divisa una excelente panorámica de la calle Gabriel Payá. Pedro había abierto unos años antes el Pub Stylo y también tuvo otro pub en Elda, y fue el fundador una de las primeras empresas de máquinas tragaperras de la provincia de Alicante. En el 2007, traspasó el Caché a Juan Salvador Amat Tista y a Pedro Brotons que lo mantuvieron hasta el 2007, aunque los últimos cinco años fue solo Tista el que estuvo al frente de este centro de ocio. En 2007 se quedó el Caché su sobrino, Ricardo Payá Amat que lo cerró en 2020 a causa de la pandemia. El 19 de diciembre de 2021, Edgard Arenas Marcos y José Antonio Justicia Perales Justi se ponen al frente del pub y consiguen crear un ambiente muy festivo y especial, implantando festejar en Petrer la tardebuena, una celebración que llena de ambiente la calle y que parece que ha venido para quedarse.

Unos años después del cierre de la carnicería, abrió en este mismo lugar una oficina del Banco Santander. Fueron años en los que en el centro histórico de Petrer todavía había bancos: Caja de Crédito de Petrel, BBV, Santander, Caja de Ahorros de Valencia… El Santander después se trasladó al final de esta calle, a los bajos del edificio de la vivienda de Pepe Caja y Asunción Pardines, para cambiarse después a la plaça del Derrocat. Tras el traslado del Santander en este espacio se celebró durante muchos años el rastrillo de Manos Unidas, para pasar posteriormente a la calle Gabriel Payá, a un local junto a la administración de loterías de José Luis Torres.

A continuación, y pared mediera con la carnicería del Roig, en lo que en la actualidad es el nº 9 de esta calle se encuentra el edificio que levantó en 1965, Vicente Amat Payá (Petrer, 1924 – 2010), hijo de Enrique Amat Pérez (Petrer, 1875) y de Delfina Payá Poveda, eliminando la terraza de la casa que tenía entrada por Pedro Requena nº 10, para convertirlo en una nueva vivienda en la que vivió con su esposa Práxedes Beltrán Jover (Petrer, 1931 – 2024), hija de Conrado Beltrán propietario de la Alfarería Beltrán y de Emilia Jover, y sus tres hijos. La vivienda originaria con fachada a la calle Pedro Requena se edificó o se reformó en 1920 y tiene tres alturas, esta fachada se conserva en la actualidad. Por lo que respecta al paramento exterior del edificio que se abre a la calle Gabriel Payá se construyó uno más moderno, convirtiéndose ésta en la única vivienda de este tramo de la calle que no conserva la terraza original que le da personalidad a esta vía urbana. La vivienda, en su origen, fue propiedad de D.ª Leonor Amat Pérez (n. 1870), hija de Enrique Amat Maestre y de Leonor Pérez Aracil, y posteriormente la vendió a su hermano Enrique, pasando después al hijo de éste, Vicente.

En los años 30, 40 y 50 del pasado siglo en ese mismo lugar, el nº 9 de José Perseguer, estuvo el Bar Conrado, regentado por Conrado Brotons, situado frente al célebre Café Gran Peña o Panets. En 1947 las especialidades de este establecimiento era el marisco fresco, las conservas, el café exprés y los helados y en 1950 todavía estaba en marcha. Conrado traspasó el negocio a su cuñado, Paco Ortuño el Negre y le ayudó en el bar su esposa, Rafaela Pla. A partir de este momento fue conocido como el Bar Central y fue el primero en adquirir una televisión. A los clientes le gustaba sentarse siempre en las mismas mesas, hasta el punto de que si alguna vez sus sitios estaban ocupados hacían tiempo en la barra hasta que éstos estuvieran libres. Su especialidad eran los chinitos.

Arriba del bar y dando a la terraza, en el terrat, en la planta baja y con entrada por la calle Pedro Requena, de 1947 a 1949 estuvo la fábrica de calzado de series propiedad de Adrián Mollá Beltrán (Petrer, 1895 – 1974), que fue cortador durante mucho tiempo y probó suerte con la puesta en marcha de esta pequeña empresa de calzado. Fue concejal en la corporación presidida por Nicolás Andreu Maestre. Su gran afición fue la música, tocaba la trompeta y formó parte de la banda La Unión desde los años 20. Se hizo cargo del coro parroquial alternando la dirección del coro a partir de 1934 con Manuel Alemany Sevilla el Maleno y dirigiéndolo ininterrumpidamente desde el 1948 hasta 1971. Fue el primer presidente de la Sociedad Unión Musical, en 1964. Pasó de vivir en la calle Mayor a la calle José Perseguer en el primer piso de la casa de Les Moretes. El último trabajo de Adrián fue el de encargado de la sección de cortado de Calzados Lito. Este taller estaba en la parte superior de lo que fue el bar Conrado. En 1950 pasó a estar al frente del mismo Vicente Amat, según consta en la publicidad de las revistas de fiestas y, con anterioridad, tuvo su taller en su domicilio familiar en la plaça de Baix nº 6. Tras su matrimonio, su esposa trabajó codo con codo con él desde los inicios de la empresa. Cuando Vicente remodeló la vivienda a mediados de los 60 trasladó la fábrica a la Ciudad sin Ley. Fue un hombre luchador, trabajador y generoso que creó la empresa de calzado Italina y posteriormente fue socio de la de Montecir, siendo ambas muy relevantes en su época.

Donde estuvieron Adrián y Vicente también tuvieron sus talleres de calzado Antonio Mira y su yerno Pedro Iborra, y Pablo Medina Montesinos «Manteca».

En el mismo lugar de lo que durante varias décadas fue bar hubo, después, varias oficinas bancarias. Tras construir la vivienda Vicente Amat en 1965, los bajos los ocupó el Banco Popular Español hasta que se trasladó a la plaza del Derrocat. Después llenó ese espacio el Banco de Bilbao, que luego pasó a llamarse Vizcaya para posteriormente convertirse en el BBV y en 1999 en BBVA, tras la fusión de BBV y Argentaria. La oficina del BBVA, desgraciadamente, cerró sus puertas el 14 de febrero de 2021, trasladándose a la avenida de Madrid nº 32.

Nos vemos y recordaremos, entre otros hitos, el estanco de Salud Pérez Matamoros, Tasca Tonel y la agencia de viajes: Viajes Valle. Hasta pronto.

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