POR ANTONIO BOTIAS SAUS, CRONISTA OFICIAL DE MURCIA.

El cronista oficial de Murcia, Antonio Botías convierte en libro la investigación que permitió identificar los huesos del escultor barroco Francisco Salzillo tras siglos de traslados, inundaciones y guerras.
La obra recoge el informe inédito de la Real Academia de Medicina y forenses de la Complutense, con fotografías y análisis nunca publicados.
Los restos mortales de Francisco Salzillo , el escultor barroco que legó a Murcia un patrimonio universal, protagonizan una investigación histórica y forense que ahora verá la luz en un libro coordinado por el periodista y cronista oficial de la ciudad, Antonio Botías . El volumen rescata íntegro el informe que en 2009 elaboró la Real Academia de Medicina de Madrid junto a la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense, con análisis forenses y material inédito.
Botías explicó en Más de uno Murcia que “ la razón principal es que el informe que hizo la Real Academia de Medicina de Madrid en colaboración con la Facultad de Medicina de la Complutense estaba inédito, no se había publicado ”. “ El Ayuntamiento lo encargó en 2009 y se remitió, pero nunca se publicó: se publicaron los resultados, pero no el estudio ”. Por eso, añade, “ he pensado que es una buena idea recuperarlo para que todos los murcianos puedan acceder a ese informe y conocer qué se hizo, cómo se hizo y cuál fue el resultado ”.
Antes de abrir la tumba en el convento de las Capuchinas, el equipo tuvo que desbrozar un largo periplo documental: inundaciones, traslados, profanaciones y la Guerra Civil. “ Hubo que aclarar, con las crónicas en la mano, que los restos de Salzillo podían estar allí y que no se habían perdido ”, detalló Botías. “ El antiguo convento donde se enterró sufrió una inundación, las revueltas del XIX y la Guerra Civil, pero siempre pudimos demostrar que los huesos estaban allí ”. De hecho, subrayó: “ Algún autor defendió que los restos se perdieron en la Guerra Civil, pero es falso, porque allí estaban ”.
¿Dónde reposan hoy? Botías precisó que “ están en los nichos de la zona privativa de la comunidad en el convento de las Capuchinas del Malecón; no se pueden visitar ”. La intervención de 2009 dejó una de las estampas más sorprendentes del proceso: “ Cuando se abrió la tumba aparecieron todos esos restos en cajones de tabaco cubano ”. Tras su análisis en Madrid, “ se concluyó que uno de los dos sujetos varones podía corresponderse con el escultor ”.
La historia tuvo incluso un episodio de tensión cuando los restos regresaron a Murcia ya identificados: “ Las religiosas exigieron que de inmediato se les llevara la urna y amenazaron con llamar a la Guardia Civil ”, recordó el cronista, lo que obligó a entregar la caja “apresuradamente” aquel mismo día.
El libro incorpora el informe forense completo, la colaboración del jefe forense José Antonio Sánchez y aportaciones de catedráticos de historia, arte y medicina. Sobre la fecha de publicación, Botías señaló que “ depende del Ayuntamiento, quizás de cara a la próxima Semana Santa ”.