POR FERNANDO JIMENEZ BERROCAL, CRONISTA OFICIAL DE CÁCERES.
Hay un Cáceres monumental, el que se reconoce inmediatamente tras atravesar el Arco de la Estrella, y existe otra ciudad cuya historia discurre junto al agua, los caminos, los espacios productivos y los paisajes que durante siglos condicionaron la vida cotidiana de sus habitantes. Sobre esa segunda Cáceres puso especialmente el foco Fernando Jiménez Berrocal, cronista oficial de la ciudad, historiador y archivero, durante la última edición de ‘Los Lunes al Son’, organizada por Renato Fabricio Hair Boutique.
La tertulia, titulada ‘Cáceres eterno’, agotó el aforo y estuvo presentada por Santos Jorna. También contó con la presencia del fotógrafo Luis Casero, con quien Jiménez Berrocal publicó el libro del mismo título. Uno de los primeros asuntos abordados fue la Ribera del Marco, que el cronista sitúa como un espacio esencial para comprender los orígenes y la evolución de la capital cacereña. Su importancia está ligada al agua, pero también a la actividad humana que fue apareciendo alrededor de este corredor natural. La ciudad, según se expuso durante la conversación, no puede explicarse únicamente a partir de sus palacios, iglesias o murallas.
También forma parte de su historia el territorio que permitió trabajar, producir alimentos, abastecerse de agua y desarrollar buena parte de la vida cotidiana. El recorrido propuesto por Jiménez Berrocal retrocedió mucho más allá de la Cáceres medieval. La Cueva de Maltravieso apareció como una de las grandes referencias de la presencia humana en este territorio y permitió situar la conversación en unos orígenes mucho más antiguos que los de la propia ciudad.
Desde la Prehistoria, la tertulia avanzó hasta la etapa romana, otro de los periodos fundamentales para entender la configuración histórica de Cáceres. La tesis que atravesó buena parte del encuentro fue precisamente esa: Cáceres no tiene una sola historia, sino muchas capas históricas superpuestas, cada una de las cuales ha dejado señales todavía reconocibles en el paisaje urbano y en su entorno.
Una ciudad marcada por tres culturas
El recorrido histórico pasó también por la presencia de cristianos, musulmanes y judíos. Las tres comunidades dejaron huellas que forman parte de la identidad histórica de la ciudad y de la singularidad que conserva su conjunto monumental. La tertulia abordó igualmente personajes y tradiciones muy ligados a la memoria cacereña, desde Isabel la Católica hasta San Jorge, patrón de la ciudad. No se trató únicamente de recordar grandes acontecimientos. Jiménez Berrocal relacionó esas etapas históricas con símbolos, fiestas y costumbres que han ido transmitiéndose entre generaciones.
Uno de los saltos más significativos del recorrido llevó a Aldea Moret. La actividad minera transformó la economía, la sociedad y el crecimiento urbano de Cáceres y convirtió este enclave en uno de los grandes episodios industriales de la historia de la ciudad. La tertulia recordó la importancia que llegó a alcanzar aquel proyecto minero y su impacto en la llegada de trabajadores, en la aparición de nuevas formas de vida y en la transformación de una capital que no puede entenderse exclusivamente desde su patrimonio histórico. Aldea Moret representa así otra de esas capas de Cáceres que con frecuencia quedan ocultas detrás de la imagen monumental más conocida.
La relación de Cáceres con América fue otro de los asuntos abordados en la conversación. El vínculo permite ampliar el relato histórico de la ciudad mucho más allá de sus límites geográficos y conectar las trayectorias de numerosos extremeños con los procesos históricos desarrollados al otro lado del Atlántico. Este recorrido por diferentes épocas sirvió para mostrar una ciudad que fue cambiando a medida que cambiaban también sus habitantes, sus actividades económicas y las conexiones con otros territorios.
Cómo llegaron los deportes a Cáceres
Entre los aspectos más curiosos de la tertulia estuvo la explicación sobre la llegada y evolución de diferentes deportes a la capital cacereña. Jiménez Berrocal puso como ejemplo los programas de las antiguas Ferias y Fiestas de Cáceres, convertidos con el paso del tiempo en una fuente documental para conocer cómo se incorporaron nuevas prácticas deportivas a la vida de la ciudad.
Esos documentos, aparentemente menores frente a los grandes archivos históricos, permiten reconstruir hábitos sociales, formas de ocio y cambios en las costumbres de cada época. La historia local aparece así no solo en documentos solemnes, sino también en programas, fotografías, anuncios y testimonios cotidianos.
La conversación tuvo igualmente una vertiente personal. Jiménez Berrocal repasó su relación con Cáceres desde distintas etapas de su vida: el niño que comenzó a descubrir su ciudad, el estudiante de Historia, el profesor, el responsable del Archivo Histórico Municipal y finalmente el cronista oficial.
Licenciado en Filosofía y Letras por la Universidad de Extremadura, con especialidad en Historia, ha desarrollado buena parte de su trayectoria profesional alrededor de la investigación y divulgación del pasado cacereño.
Entre sus publicaciones figuran trabajos dedicados precisamente a algunos de los lugares protagonistas de la tertulia, como ‘La vida minera de Aldea Moret’, ‘La cacereña Ribera del Marco’, ‘Las huellas de Sefarad en Cáceres’ o estudios sobre el teatro y la Guerra de la Independencia en la ciudad.
También desarrolló durante más de una década una etapa como columnista de El Periódico Extremadura.
El nombre de la tertulia coincide con el título del libro publicado por Jiménez Berrocal junto al fotógrafo cacereño Luis Casero. La obra propone una mirada sobre la ciudad construida a través de su historia, patrimonio, paisajes y memoria. Y ese fue también el hilo conductor de la conversación: entender que la Cáceres actual es consecuencia de todo lo ocurrido antes, desde los primeros asentamientos humanos hasta el desarrollo industrial o la introducción de nuevas formas de ocio.
La reflexión terminó así mirando al futuro. Conocer Maltravieso, la Ribera del Marco, Aldea Moret, la herencia romana o las distintas comunidades que habitaron la ciudad no tiene únicamente una finalidad histórica. También plantea qué patrimonio conservar, qué espacios proteger y qué memoria transmitir a las próximas generaciones.
Diez ediciones de ‘Los Lunes al Son’
La intervención de Jiménez Berrocal correspondió a la décima edición de ‘Los Lunes al Son’, una iniciativa de Renato Fabricio Hair Boutique creada como espacio de conversación sobre diferentes ámbitos de la sociedad cacereña. Por sus anteriores encuentros han pasado protagonistas relacionados con la cultura, la empresa, la sanidad, la justicia, el deporte, el periodismo o la innovación.
En esta ocasión, la conversación arrancó en la Ribera del Marco y terminó recorriendo miles de años. Un viaje que permitió volver a una idea fundamental: para comprender la Cáceres que existe hoy, también hay que mirar a los lugares sobre los que empezó a construirse.
