POR JOSÉ ANTONIO AGÚNDEZ GARCÍA, CRONISTA OFICIAL DE MALPARTIDA DE CÁCERES (CÁCERES)
Hay días que suman años y días que los restan. El de ayer fue uno de estos últimos. En el siempre espectacular marco del Teatro romano de Mérida pudimos asistir al concierto del famoso dúo Pecos. Un capricho y regalo de nuestras hijas que quisieron devolvernos a través de la música a los años de adolescencia y primera juventud.
Como es sabido, PECOS fueron todo un fenómeno musical y social en la España del Superpop, de los años de la Transición y primeros del Cambio y sus canciones -bien conocidas por tantos, y sobre todo, por tantas- quedan unidas a muchos de nuestros bellos recuerdos, que hoy evocamos con verdadera nostalgia. El que fue fenómeno social lo demuestra el lleno hasta la bandera que tuvo el graderío del Teatro romano, donde no cabía un alfiler y donde la media de edad de los asistentes sobrepasaba los sesenta hacia arriba.
El que se reconozca en ellos un fenómeno musical lo ratifica el que sus más conocidas letras fueran coreadas por miles de voces, sin saltarse una palabra, sin extrañas desviaciones de notas y silencios. De Javi y Pedro, qué decir, que sus físicos y sus voces maduraron -no quiero emplear la palabra «envejecieron»- como de una u otra forma los hicimos todos y cada uno de los que allí nos reunimos. En fín, la tarde fue fantástica; de mucha fiesta, baile y disfrute, pues aquel dúo era nuestro dúo y aquella generación nuestra generación. Gracias Elena y Celia, gracias Pecos, gracias Mérida y gracias a Ana Carmen y a Víctor por su compañía y por posibilitar que nos echásemos buenas risas.
