«ECHAR A LOS LEONES»
POR JOSE MANUEL JERÉZ LINDE, CRONISTA OFICIAL DE LA E.L.M. DE GUADAJIRA (BADAJOZ).
Se trata de una expresión idiomática que en alguna ocasión hemos empleado para referirnos a nuestro propio estado ya sea anímico o físico: “Estoy para que me echen a los leones”. Cuando esta misma expresión la aplicamos a los demás implica abandonar a alguien en una situación difícil sin preparación, o exponerlo a un peligro inminente. Históricamente tiene que ver con la práctica de la damnatio ad bestias, donde los condenados eran arrojados a las temidas fieras para ser devorados en espectáculos públicos. La industria cinematográfica, conocedora de la repercusión en taquilla de las superproducciones históricas, no dudaría en servirse de estascrueles prácticas inspiradas en la antigua Roma, los denominados “ludi”, como base argumental de muchas de estas películas. Entre las de mayor repercusión cabe destacar la de Quo Vadis? de Mervyn LeRoi (1951) en la que se da cuenta del grupo de cristianos sacrificados a las fieras.
Al respecto mencionaremos la pasión de las santas Perpetua y Felicidad martirizadas por la damnatio ad bestias a principios del siglo III en Cartago. No se mencionan específicamente los leones pero si otros animales. Este concepto casi fantasioso de espectáculo sanguinolento ha llegado prácticamente hasta nuestros días distorsionando en buena medida los llamados “ludi” o juegos públicos para el entretenimiento del pueblo. Existen no obstante escenas de cacería en las que se representan una serie de animales “venatio” a los que se daría caza en recintos públicos como son el circo o el anfiteatro.
El fragmento que presentamos se corresponde con el disco de una lucerna de cerámica empleada en la iluminación doméstica. Procede de un importante vertedero urbano de la antigua Augusta Emérita, en concreto el localizado en la calle Cabo Verde. La decoración muestra la figura del león de perfil, sentado sobre las patas traseras, y a su lado la leona devorando el brazo de la víctima, de la que también apreciamos las piernas. Un tipo de representación que lógicamente no nos deja indiferentes ya que no se conocen muchas representaciones con esta temática en Mérida. Contamos con algunas en el British Museum de Londres y también los punzones empleados en las cerámicas sigillatas del complejo alfarero de La Graufesenque (Millau-Aveiron) que reproducen este mismo asunto.
Incluso es lógico pensar que este tipo de espectáculos con fieras pudiera haber tenido su razón de ser en ciudades del norte de África pero no precisamente en Hispania. Y así lo vemos reflejado en el impresionante elenco de mosaicos descubiertos en Túnez y que a buen seguro sirvieron de patrón o modelo para este otro tipo de objetos cotidianos como en el caso de las lucernas. Nos resulta impensable plantear la existencia de esa hipotética caravana de vehículos para el transporte de animales como tradicionalmente hemos visto con los circos ambulantes. Por tanto ese Panem et circenses lo aplicaremos mejor a la más reciente producción de Ridley Scott “Gladiator 2” en la que nuestro protagonista cabalga sobre un fornido rinoceronte tan ágil como el más esbelto y vigoroso corcel.
FUENTE:.M.J.L.