POR FRANCISCO PUCH JUAREZ, CRONISTA OFICIAL DE VALDESIMONTE (SEGOVIA)
En “El adelantado de Segovia” del pasado lunes día 3 de marzo, en su página 17, he leído un artículo verdaderamente preocupante, sobre el cáncer y su tratamiento y el coste de las medicinas que a los enfermos de tan dolorosa enfermedad se les está aplicando por parte de la Sanidad Pública; en él se dice que esos medicamentos son en ocasiones hasta cien veces más caros que los que se aplican en el tratamiento de otras enfermedades, y que por eso a las Empresas que se encargan de su fabricación y administración no les interesa que los enfermos de cáncer se curen, porque así ellas obtienen pingües beneficios con la venta de sus fármacos; al menos eso es lo que he podido deducir de la lectura de ese escrito.
Hace unos meses el lunes 9 de diciembre de 2013 un acreditado doctor en oncología, afirmaba, también en las páginas de El Adelantado que “los fármacos controlarán la enfermedad: te morirás con cáncer, decía, pero no de cáncer”.
Personalmente tengo una opinión muy discrepante de lo que se afirma en ambos escritos.
Soy profano en los estudios de medicina, pero el hecho de que no haya estudiado dicha carrera, no me priva de contar mis desgraciadas experiencias, sobre tan trágica enfermedad, que he sufrido durante varios años con una de mis hijas a la que el cáncer, ese terrible mal que todavía no hay nadie en el mundo que haya podido dar con el remedio para su curación, la consumió, la arrebató de nuestro lado en plena juventud, con unas ansias locas de vivir que tenía, y que en contra de la opinión de tan acreditado oncólogo el cáncer la mató, tras años de sufrimientos, de operaciones, de tratamientos, de cambios de medicación con la que los oncólogos que la trataban en el Hospital Clínico de San Carlos en Madrid, donde dicen que están los mejores especialistas de España en esa enfermedad, no pudieron o no supieron hacer nada por intentar no ya curar, sino al menos detener su grave dolencia, y en siete años de sufrimiento se acabó.
Pueden leer mi libro, poemario a ella dedicado “Tres años sin BEA”,(el cáncer),
recientemente editado. Publicados en “El Adelantado de Segovia” tengo dos escritos sobre este tema, cuando ella aún vivía, el primero “Vivir con el cáncer”, en el que contaba lleno de esperanza y de ilusión por su mejoría, las experiencias que día a día vivíamos toda la familia a su lado. El segundo “Morir de cáncer”, días después de su fallecimiento, cuando ya estaban destrozadas todas las esperanzas e ilusiones.
Con ella tuve la patética experiencia de asistir durante esos siete años a la consulta de oncología del citado hospital en la que varias mujeres jóvenes como ella, intercambiaban sus opiniones tras los tratamientos, bellas mujeres con los ojos llenos de ilusión y de esperanza, con sus cabezas envueltas en vistosos fulars, o con tocados y pelucas porque los fuertes tratamientos ya les habían arrebatado su ensortijada cabellera.
Patético, yo contenía las lágrimas al contemplarlas y musitaba un ¡pobres niñas!. Por lo que respecta al escrito del pasado lunes día 3 de marzo, me atrevería a decir que no es que a las compañías productoras de los fármacos contra el cáncer les interese seguir administrando sus medicamentos que no curan, para ganar más dinero; lo que ocurre es que ni los doctores especialistas en tan terrible enfermedad han encontrado a pesar de los muchos experimentos y estudios que en el mundo se vienen realizando, ni los medicamentos que se aplican a los enfermos son lo suficientemente eficaces como para curar el mal. Algo hemos avanzado, pero el cáncer sigue produciendo estragos.
La curación del cáncer es uno de los grandes fracasos de la ciencia médica. En mi entorno familiar, al menos 10 personas han muerto de cáncer; otras tantas en mi entorno de amistades, muchas más entre las personas famosas o conocidas en distintas partes del mundo, artistas, deportistas, adineradas, de las que nos enteramos.
Cuántos famosos y famosas, han acudido en España a los mejores hospitales, sin haber obtenido resultados positivos. Cuántas personas adineradas, han podido pagar los más caros tratamientos, acudiendo a los mejores hospitales de EE.UU. o de otros países, sin haber encontrado la curación a su mal. Hay determinados tumores que en unas personas se manifiestan de una forma y en otras de forma diferente; el tiempo es el que decide, en unas el desenlace es más rápido, en otras más lento; pero el cáncer mata; en mala hora lo diga, pero quien tiene cáncer, muere de cáncer, a no ser que le atropelle un camión o le caiga una teja antes de que el momento crucial llegue. Lo siento por la opinión de los estudiosos y entendidos.
Y hago estas manifestaciones con todo el dolor de mi corazón, por haber perdido una hija, pero con el mejor de los deseos de que sea verdad lo que los oncólogos dicen y se cumplan sus vaticinios de curación.
