POR MANUEL LÓPEZ FERNÁNDEZ, CRONISTA OFICIAL DE VILLANUEVA DEL ARZOBISPO (JAÉN)

“Entre los avatares de la profesión que cada día me va dejando menos tiempo libre, hay siempre momentos, en que gracias a Dios y a la familia (mi mujer y mis cinco peques) me resuelven y me ocupan por completo esos ratos libres y me incitan a la evasión de mi trabajo profesional”.
Pienso, ahora a cuarenta años de distancia ¡Qué recuerdos más entrañables! Merceditas, muñeca preciosa balbucear “homes” ver los romanos en Semana Santa y ver “los jodios”. Mi Sita bailando con un solo pie y cantando, “No te mires en el río”, que Domingo, el barbero, le tocaba con la bandurria, y el maestro Chaparrete, con la guitarra. Mi Manolo cuando nos leía en la primera cartilla el cuento de Dª Claudia; la seriedad de mi Roge. Mi Esteban, que salía de los jesuitas con la carterilla colgada, después de haberlo soltado de sus brazos el P. Hermoso; se iba a la cocina cogía un mantel y ya estaba dando verónicas.
“De ningún cobarde, se ha escrito ná. Acometo la construcción de ¡la Clínica!… ¡qué ventolera se armó! El argumento decisivo era la insuficiencia de los locales en que me estaba desenvolviendo para las intervenciones quirúrgicas, que cada día, gracias a Dios iban aumentando “.
Una larga serie de opiniones contrarías y a veces ofensivas, le incitan al Dr. a recapacitar y meditar el asunto.
Se dirige a Jaén, aconsejado por el perito aparejador del Ayuntamiento, José Delgado y visita al arquitecto. Francisco López Rivera, arquitecto diocesano provincial y hermano de López Rivera, médico y compañero durante la guerra, Le comunicó su propósito y ambición. Una clínica con una capacidad de 15 a 20 camas quirúrgicas, Con gabinete de Rayos X y todos los elementos necesarios para desarrollar la actividad precisa, sin lujos, pero sin omitir detalles activos o funcionales.
Le pregunta la cantidad de los honorarios, por el proyecto y el precio aproximado del volumen de la obra. El arquitecto sonríe y le dice: – “Bueno D. Gabriel, ¿Vd. con qué presupuesto cuenta? Yo, sonriendo, le dije: – Ahora mismo en la cartera con doscientas pesetas-
Se levantaron sonriendo los dos y el arquitecto: “No se preocupe D. Gabriel, que muy pronto tendrá su Clínica para que Vd. siga haciendo esas operaciones tan magníficas y salvando a tanta gente desgraciada que lo necesite”.
No tardaron muchos días en que D. Francisco López, acompañado del perito aparejador se presentaron en la localidad y sobre el terreno hicieron el replanteo de la construcción de la Clínica.
“No confío, no tengo más aliento que la fe ciega en la Providencia de Dios, que hasta esa fecha jamás me había defraudado”.
Las personas que acuden a la consulta va aumentando, cobra por visita y rayos 25 pesetas. Realiza numerosas salidas a Beas de Segura, Villacarrillo, Sorihuela del Guadalimar y Chiclana de Segura ,en consulta, y algunas operaciones. La cuestión económica le iba bien, pero le inquietaba el tema del Proyecto de la construcción de la Clínica, un proyecto de gran envergadura, con los bolsillos vacíos.
Un día, al salir de la consulta, se encuentra con Pedro Galera, amigo suyo y gran albañil. ¿Qué tal don Gabriel cuándo empieza la obra? – Hombre Pedro, ya pensaba hablar contigo, pero a ver si reúno un poco de dinero. -Mire don Gabriel, por eso no lo deje, si quiere empezamos mañana, ya nos arreglaremos. No se preocupe.
A la mañana siguiente empiezan seis albañiles y Pedro con el replanteo. A veces llegan comentarios que dejan tocados a las personas. Una de las personas al pasar por la carretera y ver las obras, le dice: “Don Gabriel, lo difícil no es poner la primera piedra, sino la última”. Le respondí- “Ya veremos don José”. Gracias a Dios se puso la primera y hasta la última teja,
Clínica Nuestra Señora de las Mercedes
En abril de 1943 se inauguraba la Clínica “Nuestra Señora de las Mercedes” con servicios de Cirugía General y Traumatología de los afiliados a los Servicios Sindicales y 18 de julio de toda la comarca.
Sobre una cochera edificó la casa actual, con el jardín, todo con el sufrimiento y apoyo de su mujer. Aquí han nacido cuatro de sus hijos y criado los ocho. Horas de vigilia, pero le mereció la pena. No hubo satisfacción para él más grande que ver a todos los suyos en su casa, que hizo con su trabajo.
Atendió y ayudó a las hermanas dominicas de Santa Ana. En uno de sus escritos del año 1959, le escriben: “Que teniendo en cuenta la gran bondad que le caracteriza, me atrevo a rogarle suba por esta su casa, ya que hay una monja con un bultito, confiamos en que usted como siempre nos atienda y socorra…”
En 1966 la prensa publica una intervención milagrosa del Dr..Tera que salvó a un joven de morir ahogado. ABC, 12 de junio de 1966, recibiendo distintas felicitaciones: “ A sus órdenes mi antiguo teniente. ¡Bravo ¡ con toda mi alma al acto que realizado por Vd., leo en el ABC de ayer…”
En 1967 deja de pasar consulta del Seguro Social de Enfermedad, en su clínica. Los dos compañeros médicos le indicaron a Tera que tenía derecho preferente para ocupar una vacante en la localidad. Tras recapacitar, se dijo: “Me está ocurriendo diariamente que los pobres enfermos de Beneficencia acuden a mi Clínica para que los vea (y como es natural no le cobro a ninguno) Estoy haciendo el servicio y no cobro, pues buena son las 375 pesetas mensuales; dotación que tenían esas plazas de 1º categoría, por lo menos me pagan el papel de las recetas”.
Los servicios prestados a la Dirección Nacional de la Obra Sindical del 18 de julio y Seguro de Enfermedad, desde 1948 a 1955, con un elevado número de intervenciones quirúrgicas, estancias en la clínica, inyecciones, traumatismo, se valoran en 328.000 pesetas
En uno de los informes que remite a Jaén sobre sus intervenciones y servicios: El número de consultas en la clínica ha sido de 1380. Las visitas a domicilio 48, Rayos X 32, intervenciones quirúrgicas 11, orina y sangre 28, traumatismos 16, curas de lesiones 72 y 1700 las inyecciones.
Es nombrado médico titular de Villanueva del Arzobispo en abril de 1968, por la renuncia que había hecho tras concurso oposición, Alfredo Ruiz de Castellón. Narra las dificultades económicas que suponían los estudios de sus hijos, colegios, libros, matrículas, después las universidades.
-Sentíamos la satisfacción y el orgullo de verlos encuadrados en una sociedad, con prestigio en sus profesiones respectivas y gracias a Dios, mereciendo la amistad y consideración de todo el mundo que los rodea.
Escribe en defensa de los médicos y de la clase media que utilizaba la Seguridad Social, en la revista Noticias Médicas. 1969.
En estas sus memorias va citando a cada uno de sus hijos, sus estudios, sus vidas, sus anécdotas; los quites que tuvo que realizar; uno de ellos casi engañado para irse a la Legión Francesa; los momentos duros en la carrera de algunos, con asignaturas, casi imposibles de aprobar.
Son numerosas las solicitudes enviadas para que se le reconociesen sus servicios militares, al Almirante Carrero Blanco, Teniente General Presidente del Consejo de la Justicia Militar, con declaraciones juradas de su vida militar, a su Excelencia el Jefe del Estado…hasta que en los primeros años de 1985 le escriben a s, se le reconocen los servicios que había prestado en el ejército
De sus hijas narra sus vivencias y especialmente la gran responsabilidad: “Me doy cuenta de lo corta que es esta vida. Parece que fue ayer…decimos muchas veces. Y así es y han pasado cuarenta y tres años, cuando nos extasiábamos escuchando a mi Lita tocar al piano “Para Elisa” y a todos los demás con el jolgorio, danzas y quimeras de sus años infantiles. A todos les parecerá mentira, haber vivido tantas escenas, siendo actores”.
A lo mejor han comprendido lo bueno, lo útil de esta historia vivida y les ha servido como guía para su superación y para su felicidad, supremo y único fin que me había propuesto, perdón nos habíamos propuesto, lo hemos conseguido, deseamos que así haya sido. Colorín, colorao, este cuento se ha acabado. 8 de junio de 1975”.
- Gabriel Tera Arias, falleció el día 15 de enero de 1978.
Concesión de la pensión a su viuda
Tras cerrarse numerosas veces las puertas para que se le reconocieran sus servicios en el ejército. Se encontró la manera que se hiciese justicia a toda su vida militar.
Por fin se aprueba la pensión, a su viuda, reconociéndole los servicios prestados en la vida militar y como Comandante de Sanidad Militar en octubre de 1985.
- Gabriel Tera Arias, nacido en Almedina (Ciudad Real) en 1900, es de las personas que por su trayectoria, dejan huella, por sus brillantes estudios de Medicina,, tener como profesor a D. Ramón y Cajal. Su aventura en África, como médico, conociendo y tratando al General Franco, e interviniendo a Millán Astray. La recepción de Alfonso XIII, en el Palacio Real a los asistente a un Congreso de Urología, en 1930. Dirigió el Hospital Militar de Murcia. La boda en Villanueva del Arzobispo; sus discrepancias con el Ministro de la Guerra; su años en Villanueva como médico y alcalde, con una labor que ha quedado en el recuerdo. Su encuentro con Miaja en esta localidad, su traslado a Jaén, para juzgarlo, el envió como médico a los hospitales de Martos, Linares…; la cárcel al finalizar la guerra, su juicio en Córdoba, su liberación. Clínica en Villanueva y cirujano en la Plaza de Toros;..
En estos días festivos con la corrida de Toros el 7 de septiembre, he creído oportuno, cerrar estos capítulos sobre su vida, y como pone en la placa de la enfermería “D. Gabriel Tera Arias, medicina para el cuerpo y alma” texto que escribió Miguel Hueta.
Bibliografía y Agradecimientos
A su hijo José Luis Tera Bueno, que puso a mi disposición los cuadernos escritos por su padre, las abundantes fotografías y documentos oficiales.
– Actas de Plenos del Excmo. Ayuntamiento de Villanueva. Tomo XII; Diario ABC, El Ruedo y “Jaén”.
– Agradecimiento a José Vicente Carrasco por su labor de digitalización de todos los documentos. A Vicente Guijarro por su labor informática, de los dos cuadernos, con un tamaño de letra más legible. A Fernando Usero por sus aportaciones para una fácil lecturas. A Oscar Marcos, por sus aportaciones sobre los hechos históricos y su calendario.
A todos los hijos de D. Gabriel Tera, por autorizar la publicación
FUENTE: M.L.F.